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Juncker rechaza verse con Puigdemont en su visita a Bruselas

El presidente catalán había negado que su Gobierno hubiera solicitado una reunión

Carles Puigdemont, presidente de la Generalitat de Catalunya.

El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, rechazó reunirse con el presidente catalán, Carles Puigdemont, durante su visita a Bruselas. Así lo ha confirmado este lunes la portavoz de Juncker, Mina Andreeva, que reconoció los contactos y alegó que problemas de agenda impidieron el encuentro. El político nacionalista había negado repetidamente que hubiera solicitado reunión alguna.

"Cuando creamos y queramos que se tiene que producir un encuentro formal de trabajo lo pediremos en esos términos", aseguró Puigdemont este lunes sobre la ausencia de entrevistas de alto nivel con líderes comunitarios. Una fuente europea ha señalado que el alto representante de la Generalitat ante la UE, Amadeu Altafaj, envió dos correos electrónicos solicitando el encuentro sin resultado, el primero hace diez días y el segundo la semana pasada como recordatorio. Altafaj reduce el envío de esos mensajes a una formalidad: "Avisé de que el presidente Puigdemont estaría en Bruselas por una visita oficial a Flandes y pregunté si había disponibilidad en su agenda", aclara.

La gira de tres días por Bélgica del presidente catalán ha terminado este lunes sin cruzar la puerta de ninguna institución europea. Atravesó la que ya estaba abierta y se acomodó en el cálido abrazo de los independentistas flamencos, a los que no era necesario convencer de gran cosa. El dirigente de CDC ha insistido durante su visita en que el objetivo de su llegada a Bélgica se circunscribía únicamente a la invitación del ministro-presidente de Flandes, Geert Bourgeois, miembro de la N-VA, el partido más votado de Bélgica, que mantiene un duro mensaje contra la inmigración.

El líder catalán ha asegurado que prefería aplazar el encuentro con líderes europeos hasta ver el resultado del referéndum del Brexit, y dijo aguardar alguna señal favorable hacia el diálogo: "Cuando veamos que hay interés mutuo lo vamos a pedir y estoy convencido de que habrá razones sobre la mesa para que les interese reunirse con nosotros", añadió. El bajo perfil que ha tenido la visita de Puigdemont contrasta con los encuentros con líderes europeos de algunos de sus predecesores en el cargo como Pasqual Maragall o Artur Mas años atrás. Este último ha culpado de la negativa de Juncker a la "muy dura presión" que ejerce España.

Schulz tampoco aceptó reunirse con Puigdemont

El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, no solo intentó sin éxito reunirse con el jefe del Ejecutivo comunitario, Jean-Claude Juncker, durante su visita a Bruselas. El presidente del Parlamento Europeo, el socialdemócrata alemán Martin Schulz, también descartó el encuentro alegando razones de agenda, según han señalado fuentes comunitarias.

En su primer viaje fuera de España, Puigdemont se ha reunido con hasta tres cargos públicos de la formación nacionalista flamenca, ha estrechado los ya intensos lazos comerciales con Flandes, ha visitado una feria floral y ha navegado por Gante. En lo político, el mayor apoyo llegó del presidente de Flandes este sábado al señalar públicamente que sería incomprensible que la UE dejara fuera del club comunitario a Cataluña en caso de independencia. Que primaría el pragmatismo.

Con el no de Juncker, responsable del brazo ejecutivo de la UE, a mantener un encuentro, el presidente catalán no ha podido conocer de primera mano la posición europea, y su visita ha quedado descafeinada y relegada a ese intercambio bilateral con Flandes. Pese a ello, el responsable de la Generalitat ha querido hacer una lectura favorable: "El balance es altamente positivo en dos direcciones: profundizar en la colaboración con el Gobierno de Flandes y en el conocimiento de los procesos políticos de ambos países".

Entre las conclusiones de su paso por Bélgica, el dirigente independentista asegura que ha percibido en Europa cierto desconcierto ante la repetición de las elecciones generales en España, una inquietud que explicó tras reunirse con representantes flamencos, que vivieron una situación de parálisis similar al ser parte de las negociaciones que dejaron a Bélgica 541 días sin Gobierno batiendo el anterior récord mundial de vacío de poder que ostentaba Irak.

En su última jornada en el país, Puigdemont ha mantenido un encuentro en Bruselas con la delegación del Gobierno catalán en la capital belga, y se ha visto con Hans van Baalen, el presidente del ALDE, el grupo parlamentario liberal del que forma parte Convergencia Democrática de Catalunya en la Eurocámara.

El PP ve en el plantón un "ridículo internacional"

EFE / À. PIÑOL

El coordinador general del PPC, Xavier García Albiol, exigirá este miércoles  explicaciones en la sesión de control en el Parlament a Puigdemont, por su “ridículo internacional” en su intento de reunión con Juncker. “Es un esperpento que perjudica la imagen no solo del Gobierno sino del conjunto de catalanes a nivel internacional”. En declaraciones a Efe, Albiol calificó la gestión de Puigdemont de “despropósito” y le instó a dejar de “hacer el ridículo”. El popular señaló que le “parece muy bien” que el Gobierno realice acción exterior para promover las empresas catalanas y conseguir inversiones, pero no para “intentar vender la existencia de un país imaginario”. Por ello, avanzó que el PP pedirá también el coste de esta “excursión a ninguna parte”, ya que, dijo Albiol, el programa del viaje de Puigdemont “ha sido totalmente insuficiente, muy pobre e impropio de un presidente de una comunidad autónoma”. “Si me pongo yo, en media tarde consigo una agenda internacional más potente y competitiva que la de Puigdemont”, ironizó.

Frente a esta visión, Artur Mas atribuyó el incidente a la “presión y muy dura” del Estado sobre otros estados y la comisión europea que opta al final por no significarse. El president recordó que antes de la explosión soberanista era relativamente fácil concertar las citas —él mismo se reunió con Durau Barroso— y aseguró que ahora el Estado usa de “mala manera” todas las presiones en su mano para evitar que los soberanistas sean escuchados. “El Estado actúa así porque se siente inseguro y sabe que no es atractivo para mucha gente de Cataluña. Son los campeones de la buena democracia”, ironizó.

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