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La recaudación de la tasa a pisos turísticos sube el 64% en dos años

Barcelona concentra el 53% de los ingresos de la Generalitat por este tributo

El consejero de Empresa, Jordi Baiget.
El consejero de Empresa, Jordi Baiget.

El Gobierno catalán recaudó el año pasado 43,5 millones de euros con la tasa turística, el 5,5% más que el año 2014. Así lo explicó ayer el consejero de Empresa y Conocimiento, Jordi Baiget, en una comparecencia después del Consell Executiu. A pesar de que los hoteles siguen siendo los establecimientos de donde proviene el grueso de la tasa, la recaudación creció especialmente en las viviendas de uso turístico.

Los usuarios de estos alojamientos pagaron casi 3,6 millones de euros en todo el año. Eso supone un 38,6% más que en 2014 y el 64% más que en 2013, el primer año en el que se aplicó el impuesto. Baiget atribuyó ese incremento al “esfuerzo para regularizar” la oferta.

La Generalitat hoy tiene legalizadas 54.000 viviendas de uso turístico y sigue dirigiendo sus esfuerzos legislativos a aflorar más oferta ilegal. Lo hará, por ejemplo, con la adaptación de la normativa catalana a la economía colaborativa —en este caso, a plataformas como Airbnb—, pero también el Ayuntamiento de Barcelona y la Agencia Tributaria han realizado actuaciones para evitar la proliferación de alojamientos irregulares. Esas campañas de las administraciones se han traducido de momento en un aumento de la recaudación de la tasa turística, que en el caso de las viviendas fue de 3,6 millones y en el de los apartamentos, de 841.307 euros.

El crecimiento de la recaudación de la tasa turística fue paralelo al de la llegada de turistas extranjeros (el año pasado llegaron 17 millones). La primera marca que más ingresó fue Barcelona, que concentra el 53% de la recaudación. A continuación, hay la Costa Brava (7,6 millones) y la Costa Daurada (5,5 millones). Esta última destinación turística fue la que menos vio incrementar los recursos procedentes de ese impuesto, lo cual el consejero atribuyó al descenso de los viajeros rusos. La tasa, además, se incrementó sobre todo en el tramo final del año, lo cual a juicio de Baiget permite decir que se avanza en la “desestacionalización” de la actividad.

La tasa permitió destinar 13,5 millones a la Agencia Catalana de Turismo, 7,5 millones a infraestructuras, o 2 millones a Barcelona para paliar el impacto del sector. Otros 750.000 euros fueron a proyectos de señalización, oficinas de turismo y mejora de recursos culturales.