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Los vecinos avalan a Colau en su primer año como alcaldesa

Las asociaciones vecinales admiten que el diálogo con el Consistorio es "escaso", pero lo atribuyen al gobierno en minoría

Ada Colau, (c) y Lluís Rabell (d) en la asamblea de la FAVB de 2015.
Ada Colau, (c) y Lluís Rabell (d) en la asamblea de la FAVB de 2015.

Ada Colau, alcaldesa de Barcelona, se reencuentra con el mundo vecinal. La federación de asociaciones de la ciudad ha celebrado este sábado su asamblea anual con un voto de confianza en la edil, quien formó parte del activismo de la capital catalana durante muchos años. "Es una satisfacción ver que gente que ha pisado territorio está ahora construyendo país", ha recordado Jordi Giró, presidente de la organización homóloga a nivel autonómico. El informe de gestión del organismo barcelonés alerta en un punto de que el diálogo con el Ayuntamiento fue "escaso y sin continuidad" en 2015. No obstante, la actual presidenta de la federación de asociaciones de vecinos de Barcelona, Ana Menéndez, lo ha justificado en el cambio de Gobierno de las pasadas elecciones municipales y "la situación de minoría que sufrís", ha dicho en referencia a los once concejales la candidatura que sostiene el Ejecutivo municipal Barcelona en Comú.

"La ciudad os necesita". Colau ha reclamado con estas palabras la participación de los vecinos en los grandes proyectos que intenta sacar adelante. Sus once concejales frente a los 30 de la oposición obligan a la alcaldesa a los equilibrios políticos con el PSC, ERC y la CUP. La edil necesita, además, contar con el respaldo absoluto de las entidades de la ciudad para defender con más legitimidad sus propuestas ante el pleno: el tranvía por la diagonal, el metro a la Zona Franca, los planes de barrios y del Besòs y el plan turístico. Colau lo repite constantemente: "No estamos haciendo todo lo que quisiéramos". Y por eso, insiste, "para que tengan éxito [los proyectos] y los protagonistas de estas intervenciones sean los vecinos, tenéis que estar ahí", les ha dicho al plenario de la federación.

La alcaldesa ha resumido en tres grandes áreas los procesos de participación que hay ahora abiertos: los planes de barrios y del Besòs —una serie de actuaciones sociales previstas en conjunto con otros Ayuntamientos colindantes del río—, el El Plan Especial Urbanístico de Alojamientos Turísticos (PEUAT), que está ahora en periodo de alegaciones; y por último la política de acogida de refugiados. "Tenemos un Estado inmoral y el acogimiento necesita de los vecinos. Aunque no quiera el Gobierno central las personas vendrán y tenemos que trabajar todos para que sean incorporados como vecinos", ha dicho sobre este último punto.

La pelea por la limitación del turismo no es una cuestión cualquiera. El plan que prevé Colau de centrifugar las plazas hoteleras a la periferia no solo se encuentra con el rechazo de la oposición y los operadores, sino también con el escepticismo de muchos barrios y las entidades que reclaman una revisión del modelo desde las revueltas de la Barceloneta en 2014. Es un punto clave para el equipo municipal que llegó al poder con la promesa de racionalizar el turismo en la ciudad.

En todo ello, la federación ha mostrado su confianza en la alcaldesa. El informe de gestión de 2015 habla de un diálogo "escaso y sin continuidad" con la Administración. "Nos cuesta mucho mantener el intercambio de ideas", ha dicho Menéndez. Aún así, ha dicho que entiende el cambio de Gobierno como positivo y que se solidariza con "la situación de Gobierno en minoría que sufrís".

La alcaldesa jugaba en terreno amigo. Las relaciones entre la FAVB y el actual consistorio son evidentesTanto Colau como la concejal de Movilidad, Mercedes Vidal, han pasado por la junta de la entidad. Quien fuera también presidente, Jordi Bonet, está ahora en el gabinete de alcaldía y Lluís Rabell, el anterior máximo dirigente —que también ha estado presente en el acto— fue el cabeza de cartel de la coalición Catalunya Sí que es Pot en las elecciones catalanas del 27-S. Aunque Colau nunca apoyó esa candidatura, en ella se integran Podemos e Iniciativa, que también están presentes en Barcelona en Comú.

Precisamente, ese trasvase de activistas que llevó consigo la llegada a la alcaldía, ha sido el único tono discordante de la fiscalización del informe de gestión en la asamblea. Justo antes de aprobarlo por unanimidad, el líder vecinal de Nou Barris, Albert Recio, ha pedido que en el documento se incluya una alusión al fenómeno. "La vida de la FAVB ha estado afectada por el ambiente electoral. Hemos tenido una merma de cuadros importante. Tenemos que ser justos y lo tenemos que contar. Los partidos vienen a fichar personas y si queremos una FAVB potente, tenemos que mantener a la gente", ha defendido el dirigente.

La asamblea tendrá que votar por la tarde tres propuestas de resolución. Una da su aval al a la apuesta del tranvía por la diagonal que defiende el Gobierno local e insta a restringir el acceso al tráfico privado al centro como hacen otras ciudades europeas. Eso sí, "tranvía y metro no tienen que competir. Es una irresponsabilidad de algunos grupos políticos ponerlos en competencia", ha alertado Menéndez en alusión a la alianza que hizo la oposición para reclamar el metro a la Zona Franca a la alcaldesa. Las otras dos instan a la cobertura 100% pública de la sanidad en la ciudad y a la racionalización del turismo con el "decrecimiento de alojamientos", el mismo término que usa el Ayuntamiento. "Hay que garantizar el uso social de la vivienda por encima del uso como mercancía", reza el documento.