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Botella vendió en dos años el 25% de las viviendas sociales del Ayuntamiento

La anterior alcaldesa paralizó la construcción de pisos y colocó en el mercado la mitad de pisos de la EMVS para soslayar su quiebra

Carteles de protesta en un bloque de viviendas sociales de la EMVS en el distrito de Villaverde.

La Empresa Municipal de la Vivienda estuvo a punto de quebrar en 2013 debido a su fuerte endeudamiento durante la burbuja inmobiliaria. La exalcaldesa Ana Botella (PP) paralizó entonces la construcción de vivienda pública, aceleró la colocación de 2.159 pisos y vendió a un fondo de inversión otros 1.860 alquilados a familias sin recursos. En total, según las cifras consultadas por EL PAÍS, Botella se deshizo de una cuarta parte de la vivienda pública del Ayuntamiento. Y habría llegado a la mitad si el PP no hubiera perdido las elecciones.

A 31 de diciembre de 2012, la Empresa Municipal de la Vivienda (EMVS) tenía 6.152 pisos de alquiler social. La ocupación media era del 87%, e ingresaba así cada año 13,5 millones de euros por su arrendamiento (con una renta media de 210 euros al mes).

Contaba además con 2.159 viviendas construidas para su venta, con un valor neto total de 213 millones (casi 100.000 euros por piso de media). En cuanto a parcelas sin edificar, tenía una cartera de suelo con una superficie bruta de 1.438.315 metros cuadrados y una superficie edificable de 973.896 metros cuadrados. El valor contable eran 348 millones.

Pero la empresa estaba entonces al borde de la quiebra, asfixiada por una deuda monumental; unos ingresos magros; la obligación por parte del Gobierno (PP) de dar beneficios so pena de ser liquidada; y la negativa del Ayuntamiento a insuflarle dinero.

La EMVS admitió pues no ser “viable operativamente” debido al fuerte déficit de tesorería (451 millones) y el “significativo” volumen de gastos financieros. Su principal problema era la deuda bancaria, que a 31 de diciembre de 2012 ascendía a 624,6 millones. Y, sobre todo, a que debía amortizar 368 millones entre 2013 y 2014, un objetivo imposible con su volumen de ingresos.

Una deuda descomunal

¿Cómo había llegado a ese punto? Fundamentalmente, debido a la compra de parcelas en el momento álgido de la burbuja inmobiliaria. Pero no sólo: el ex alcalde Alberto Ruiz-Gallardón también cargó a la EMVS con deuda para financiar sus obras, como hizo con la empresa municipal Madridec (que sí quebró). Por ejemplo: el Ayuntamiento le vendió un terreno en Valdecarros por 175,5 millones; tras el estallido de la burbuja, pasó a valer 32,5 millones, pero la deuda bancaria de la operación siguió lastrando las cuentas de la sociedad pública.

Los desahucios se concentran en pisos públicos vendidos a fondos

El Ministerio de Hacienda informó la pasada primavera de que los desahucios se concentran ahora fundamentalmente en las viviendas sociales vendidas por la Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento de la capital a fondos de inversión.

Entre febrero y junio de 2015 contabilizó 111 desahucios, de los que 50 correspondieron a pisos de la Empresa Municipal de la Vivienda (EMVS); cinco al Instituto de la Vivienda de Madrid (IVIMA); y otros cinco a otros inmuebles de estos dos organismos.

En contraste, el Ministerio de Hacienda registró 17 desahucios instados por bancos; y otros 29 iniciados por impagos a particulares. Además, se produjeron 73 desalojos de pisos okupados.

Para salvar de la quiebra a la EMVS, Botella decidió liquidarla: optó por acelerar la colocación de las 2.159 viviendas públicas en venta, y además traspasó al fondo de inversión Blackstone otros 1.860 pisos que debía haber mantenido en alquiler social. Esta operación no sólo fue ruinosa (su valor contable era de 162 millones pero se vendieron por 128,5). Según el informe provisional de la Cámara de Cuentas avanzado por EL PAÍS, incluyó irregularidades.

Cuando Manuela Carmena (Ahora Madrid) llegó a la alcaldía, el pasado mes de mayo, paralizó las ventas que aún no se habían realizado, y colocó todas las viviendas en régimen de alquiler.

A 31 de marzo de 2016, la EMVS tiene 6.280 pisos, frente a los 8.311 de diciembre de 2012. Es decir, Botella logró vender 2.031 viviendas, el 24,4% del total. Si hubiera culminado su plan, se habría deshecho de 4.019 (el 48%). O más, puesto que intentó vender otros 334 pisos de alquiler social, una operación que no prosperó.

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