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Historia del ídolo caído

'Karnaval’, novela ganadora del Premio Herralde 2012, se transforma en teatro sobre los límites de la moral

En 2011 una trabajadora inmigrante guineana acusó a Dominique Strauss-Kahn (DSK), entonces presidente del Fondo Monetario Internacional (FMI), de atacarla sexualmente en una habitación de hotel en Nueva York, mientras ella cumplía su labor como camarera. DSK perdió su cargo, su candidatura a las primarias socialistas francesas (podría haber sido presidente de la República) y acabó por pagar una indemnización millonaria a la mujer.

Inspirado en el caso, Juan Francisco Ferré escribió la novela Karnaval (Anagrama), donde un trasunto de DSK es protagonista, con la que ganó el premio Herralde en 2012. Ahora, convertida en la obra Dios K por obra y gracia de Antonio Rojano, dramaturgo, y Víctor Velasco, director, se puede ver en la sala Cineteca de Matadero hasta el 20 de marzo.

“Pretendemos recrear un juicio público a DSK y tratar varios temas contemporáneos como son la objetualización, el abuso de poder, la arrogancia, o la dinámica del éxito y el fracaso”, dice Velasco. También, tanto la novela como la obra, podrían ser metáfora de un desenmascaramiento de la socialdemocracia: DSK provenía del Partido Socialista francés y no solo dirigía una organización netamente neoliberal como es el FMI, sino que abusó de una mujer, trabajadora, inmigrante y perteneciente a una minoría étnica. Es decir, lo contrario de lo que, en puridad, debería ser un hombre de izquierdas. Así que Dios K trata de una crisis, pero no solo económica y política, sino también moral. Todo eso lo despliegan sobre el escenario los actores Alberto Jiménez, en el papel del Dios K, y Mona Jiménez, que interpreta a siete diferentes personajes que nos van guiando por la obra.

El texto dramático se gestó en un taller que Ferré impartió en el Festival Fringe hace dos años, en el que varios autores teatrales se reunieron para adaptar Karnaval. “Rojano fue el que mejor supo ver lo teatral que había en la novela”, dice el escritor. El año pasado se presentó en el mismo festival un avance de lo que sería el montaje que ahora, por fin, se podrá ver en la Sala Cineteca de Matadero.

“La obra de Ferré es brutalmente contemporánea y explota al máximo los límites de la narrativa actual”, dice Rojano. “En la obra de teatro no se trataba tanto de adaptar la novela como de buscar los límites de lo teatral”. Tampoco es documental, sino que transita en la difusa frontera entre lo real y lo imaginario. Por ejemplo, en ella, como en el libro, aparece un falso documental en el que diferentes personalidades globales como Chomsky, Zizek o Lady Gaga opinan sobre el caso DSK. “En el fondo es una tragedia griega clásica”, dice el dramaturgo. “Un hombre poderoso que por el azar o los impulsos pasionales tropieza y cae en la desgracia”.

El autor de la novela, cosa no tan común, se declara conforme con el resultado. “La obra consigue lo que novela también pretende: ser una máquina de guerra que pone en cuestión la realidad económica, política, mediática y cultural”, afirma Ferré.

La sala Cineteca de Matadero, por cierto, se estrena con esta obra como sala regular de teatro. “Somos el único teatro público de España que tiene cinco salas simultáneas en funcionamiento, y sin gastar más dinero”, se felicita Juan Carlos Pérez de la Fuente, director del Teatro Español, institución que la incluye en su programación.

 

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