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Una década de Ego

La pasarela para diseñadores emergentes se ha consolidado en 10 años

El proyecto con el que Pepa Salazar ganó el Samsung Ego Innovation Project en septiembre de 2014.
El proyecto con el que Pepa Salazar ganó el Samsung Ego Innovation Project en septiembre de 2014.

Samsung Ego, la sección emergente de la pasarela madrileña cumple su primera década el próximo martes como colofón a los desfiles que comienzan hoy. Se celebra en IFEMA, el mismo espacio donde desfilan firmas consagradas, en la  Mercedes-Benz Fashion Week Madrid y con una infraestructura similar. Pero no siempre fue así. “Parece mentira que pudiéramos vestir a 25 modelos en un backstage tan pequeño”, recuerda Nando Cornejo, fundador de la firma Potipoti, a propósito de la primera edición de Ego, celebrada en febrero de 2006 en Alcalá 31.

Allí, el espacio era tan reducido que apenas dejaba sitio para una pasarela a nivel del suelo, dos filas de asientos e, inmediatamente detrás de ellas, unos paneles traslúcidos que permitían adivinar, a modo de sombras chinescas, el movimiento en los vestuarios. Había prisas, estrés, público joven y música. Sin duda, una síntesis perfecta de la faceta más atractiva de la industria de la moda, y una dosis de oxígeno para una pasarela, la madrileña, percibida como continuista.

Varios nombres de la pasarela ‘adulta’ que comienza hoy salieron de Ego

El gestor cultural Andrés Aberasturi fue el impulsor de Ego hace 10 años, y hoy sigue al frente del evento desde la agencia creativa Pelonio. “Nuestra referencia era el Circuit de Barcelona, pero queríamos dar a la escena madrileña el protagonismo que merecía”, comenta.

Dicho protagonismo llegó a través de propuestas experimentales y visualmente impactantes. “Recuerdo un desfile de Tiago Valente con una instalación de madera en plena pasarela, y también la primera colección de Rubén Gómez, que fue presentando sus diseños mientras un actor los describía por megafonía, como se hacía en los desfiles de Alta Costura”, dice Aberasturi. Cuando Gómez regresó a Ego, lo hizo con un proyecto igualmente impactante: abrigos que se transformaban en tiendas de campaña e incluían dispositivos digitales. Lo hacía bajo el amparo de Samsung Ego Innovation Project, un premio centrado en la alianza entre moda y tecnología y que en su anterior edición fue a parar a una colección de Pepa Salazar cuyos diseños se transformaban con el agua.

Rubén Gómez presentó en 2015 una colección de prendas que se transformaban en tiendas de campaña.
Rubén Gómez presentó en 2015 una colección de prendas que se transformaban en tiendas de campaña.

La firma tecnológica coreana es el patrocinador más longevo y más fructífero. “Los patrocinios son esenciales, porque nuestro presupuesto es un 5% del que maneja Mercedes-Benz Fashion Week Madrid”, explica Aberasturi. La sostenibilidad financiera es un factor clave, porque de ella depende la base del proyecto: los diseñadores sólo tienen que preocuparse de producir su colección, ya que los costes del desfile los paga la organización.

Cada seis meses, el equipo de Samsung Ego recibe las candidaturas para participar y elabora la lista de admitidos. Con el tiempo, ha llegado la necesidad de imponer restricciones: cada diseñador puede desfilar un máximo de tres veces. “Surgió con el tiempo, al principio ni siquiera sabíamos si íbamos a durar más de tres ediciones. La medida facilita el relevo generacional, y es un modo de presionar a pasarelas más importantes para que acepten nuevos miembros”, explica Aberasturi. En la sección oficial de la pasarela “adulta” que comienza hoy, varios nombres dieron sus primeros pasos en Ego. Que Moisés Nieto, Mané Mané, Juan Vidal o María Escoté, surgidos de Ego, desfilen este fin de semana al mismo nivel que Juanjo Oliva, Agatha Ruiz de la Prada, Amaya Arzuaga o Devota & Lomba dice mucho acerca de la función de cantera de talentos que la pasarela emergente ha desempeñado en la última década. Igualmente representativa es la nómina de diseñadores que han dado el salto hacia la profesionalización plena. Etxeberria o Maria Ke Fisherman hace tiempo conquistaron el mercado global y cuentan con clientes y puntos de distribución internacionales. “La internacionalización siempre había sido una asignatura pendiente, y ellos lo han conseguido con poco apoyo”, explica Aberasturi.

Lo cierto es que, si bien supone una importante plataforma de difusión —ya la cobertura mediática que reciben estos desfiles sobrepasa con mucho a la que podría conseguir cada diseñador por separad—-, estos 10 años han demostrado que el desfile no es un punto de llegada, sino de partida. Repasar la nómina de diseñadores que han mostrado sus colecciones en la pasarela emergente madrileña implica toparse con numerosas carreras interrumpidas y firmas olvidadas. También con diseñadores que, desde siempre, tuvieron claro que su sitio estaba en otro lugar. “Nosotros veníamos de Berlín y éramos nuevos en Madrid”, cuenta Nando Cornejo, de Potipoti. Hoy su firma ha desaparecido de la pasarela madrileña, pero está más que consolidada en la capital alemana.

En un sector en el que abrir una tienda o producir prendas destinadas a la venta supone un reto mayor que organizar un desfile, no son pocos los creadores que reconocen que tras Ego llegan tiempos de incertidumbre. “El momento más crítico viene ahora, cuando termine mi último desfile aquí”, afirma el diseñador Xavi Reyes, ganador del premio Samsung Ego a la mejor colección el pasado mes de septiembre. El próximo martes participará por tercera vez en Ego y, por lo tanto, no podrá volver a repetir. Reyes cuenta con una firma propia, vende sus colecciones en su tienda online y trabaja como consultor para compañías como Adolfo Domínguez, un perfil profesional muy recurrente entre los jóvenes diseñadores españoles, que tarde o temprano deben elegir entre centrarse en sus proyectos personales o trabajar para empresas más grandes.

No es casualidad que los estudios de diseño de Inditex, uno de los patrocinadores principales de la pasarela madrileña, empleen a varios diseñadores surgidos de Ego. Es precisamente en ese papel como entidad intermediaria entre los jóvenes talentos y la industria, los medios de comunicación y el mercado textil donde reside la mayor fortaleza de Samsung Ego. La edición que tendrá lugar el próximo martes no anticipa demasiadas sorpresas, pero su continuidad afirma la consolidación de un proyecto afianzado contra todo pronóstico en el permanente sobresalto de lo nuevo.

 

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