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El ‘president’ fracasa por segunda vez en su investidura

La CUP volvió a impedir el intento de mas de repetir en la presidencia de la Generalitat

Artur Mas, hoy en el Parlament.

La CUP volvió a impedir ayer, por segunda vez, la investidura de Artur Mas como presidente de la Generalitat; pero en esta ocasión dejó la puerta abierta al acuerdo. Mas ofreció a la CUP diluir su figura en un Gobierno con tres vicepresidentes y someterse a una votación de confianza dentro de diez meses, lo que permitiría a la CUP apartarlo entonces. Los anticapitalistas volvieron a votar no, pero apreciaron el “primer movimiento” de Mas y dejaron claro que seguirán en la mesa de negociación. El plazo para investir presidente acaba el 10 de enero.

El debate acabó con caras de circunstancias por el fracaso de las negociaciones con la CUP. Nunca un aspirante había fracasado dos veces consecutivas en el intento de lograr la presidencia de la Generalitat de Cataluña. Además, ahora se abre un periodo de incertidumbre que coincide con la ofensiva legal y política del Gobierno de Mariano Rajoy contra el proceso independentista y con la cercanía de las elecciones generales. Lo último que quiere Mas es que su partido, Convergència, tenga que acudir a las elecciones del 20 de diciembre sin acuerdo sobre la presidencia.

El president en funciones solo necesitaba ayer la mayoría simple de la Cámara para ser investido, lo que habría logrado con la abstención de ocho de los diputados de la CUP y el voto favorable de otros dos. No lo consiguió pese a dos ofertas diseñadas para seducir a la formación anticapitalista.

El Gobierno con tres vicepresidencias que ofreció Mas tendría 13 consejerías. Las cinco primeras, del ámbito económico y con competencias sobre empleo, estarían en manos de Oriol Junqueras, líder de Esquerra Republicana. Raül Romeva, cabeza de lista de Junts pel Sí, supervisaría otros cuatro departamentos del área institucional o de asuntos exteriores. La tercera vicepresidencia recaería sobre Neus Munté, que pilotaría el área social del Gobierno, con otras cuatro consejerías.

La segunda oferta fue dar la llave de la legislatura a la CUP comprometiéndose a someterse a una moción de confianza dentro de diez meses. Con ello la presidencia de Mas acabaría si no consigue revalidar el apoyo de la izquierda anticapitalista u otro grupo.

Pese al empeño de Mas, Antonio Baños, portavoz de la CUP, ya dejó claro al comienzo de su intervención que volverá a votar “no” a la investidura. Sin embargo, dejó todas las puertas abiertas con vistas a sucesivos debates las próximas semanas. Baños aseguró que no quieren elecciones anticipadas y valoró como “primer movimiento” la oferta de que Mas se someta a una cuestión de confianza en diez meses si sale investido.

 Un “no tranquilo”

Por este motivo Baños pidió continuar la negociación y calificó de “no tranquilo” su oposición a Mas. “Hay tiempo”, insistió. Estas expresiones sentaron mal en CDC, que considera que las negociaciones son lentas y se están desarrollando peor de lo esperado.

Mas respondió con resignación: “Habría preferido un sí intranquilo a un no tranquilo”. Pero dijo estar en disposición de seguir negociando y, al igual que la CUP, apuntó que no son convenientes unas nuevas elecciones. “Hay tiempo pero no mucho”, y dijo que es necesario un pacto en “días”. Baños le replicó: “Si hubiese propuesto otro nombre [para presidente] ya habría acuerdo”.

La líder de la oposición, Inés Arrimadas, arrancó su discurso mostrando su sorpresa porque Mas no hizo  referencia alguna a la suspensión de la declaración de inicio del proceso de independencia. “Igual que pasó con la corrupción, también se ha olvidado del pequeño detalle: su plan fantástico ha sido suspendido. Son ustedes tremendamente irresponsables e inconscientes. Usted pone en peligro el autogobierno y a los funcionarios y ciudadanos”, afirmó. La diputada ridiculizó el plan de Mas de crear tres vicepresidencias y le reclamó que detenga esta “locura”. "¿Qué hará? Hay funcionarios que pueden no dormir tranquilos”.

La diputada parafraseó a Josep Tarradellas diciendo que en política se puede hacer de todo menos el ridículo y afirmó que le causa tristeza que el Financial Times haya calificado a Mas de “chapucero”. “Se está usted cargando la imagen de Cataluña en el mundo”, afirmó reprochándole que está dispuesto a todo para seguir siendo presidente. Tras reclamarle que no “entregue la gobernabilidad a la CUP", Arrimadas le ofreció trenzar una mayoría alternativa. “Rectifique; Estamos a tiempo de que deje de pensar solo en su persona y hacerlo por los 7,5 millones de personas. No intente pasar a la historia a cualquier precio”.

La oposición pide respeto a la suspensión del Constitucional

El primer secretario del PSC, Miquel Iceta, aseguró que la opción de Junts pel Sí y la CUP de mantener la hoja de ruta independentista al margen de lo que diga el Tribunal Constitucional pretende “arrastrar las instituciones catalanas fuera de la legalidad”. Recordó a Mas que la oposición a su plan no solo llega de fuera de Cataluña. “Somos muchos los catalanes que no compartimos lo que ha hecho”, dijo. Iceta rechazó que Mas vuelva a gobernar porque quiere hacer un gobierno “para la ruptura” y “sin las mínimas garantías de estabilidad y coherencia”. En su opinión la propuesta de Mas de tener tres vicepresidentes y someterse a una cuestión de confianza es “poner a subasta la presidencia”. “A ver si para construir un Estado habrán destruido una nación”, reprochó al presidente en funciones al dejar claro que tampoco votarán su investidura.

El portavoz del PP, Xavier García Albiol, insistió en que Mas debe manifestar públicamente que cumplirá las sentencias del Tribunal Constitucional. “Para dar tranquilidad, que Forcadell y Mas digan públicamente que acatan la decisión del tribunal. Les pido que lo hagan antes de que acabe la sesión”. Sobre la investidura, Albiol afeó a Mas que busque el apoyo de la “extrema izquierda radical” y que se ofrezca a convertir la presidencia de la Generalitat en algo “simbólico”. “Usted pasará a la historia por haber devaluado la presidencia”, dijo. Albiol acabó avisando a Mas de que si se acaba suspendiendo la autonomía catalana, el único responsable será él.

Lluís Rabell, presidente de Catalunya Sí que es Pot, afirmó que la suspensión del Constitucional era previsible e insistió que por esa vía no se va solucionar un conflicto derivado de una “realidad nacional” que clama por una salida democrática. “Ya decían los romanos que sin justicia no hay derecho”, afirmó el diputado de izquierdas, que ha vuelto a reivindicar el referéndum. Al margen de volverle a recriminar los recortes y los casos de corrupción, Rabell defendió que el plan de desconexión no puede prosperar, más allá de la suspensión del TC, porque no existe una mayoría social independentista que lo sustente. “El único de sitio donde no nos llevara esta hoja de ruta es a la republica”, dijo.

La portavoz de Junts pel Sí, Marta Rovira, advirtió que ningún tribunal puede "interferir" en un mandato democrático

En su análisis, Rabell avisó a Mas de que la declaración independentista puede acabar empujando a las fuerzas de la izquierda del resto de Estado a los “brazos de la derecha española más rancia” y avisó que el PP y Ciudadanos “se frotan las manos” y casi ya no necesitarán hacer campaña para el 20-D con el órdago catalán. “Así ni Rajoy hace balance de gobierno y Albert Rivera no explica su programa social”, ha sostenido. Rabell ha desdramatizado, en cualquier caso, el término desobediencia y ha recordado que el mismo Parlament fue una conquista de la desobediencia ciudadana.

La portavoz de Junts pel Sí, Marta Rovira, advirtió que ningún tribunal puede "interferir" en un mandato democrático. “Si lo hacen, eso será un suspenso en democracia”, señaló la republicana, que apeló al mandato nacido el 27-S y a los 72 diputados que, recordó, lograron su escaño presentándose bajo programas electorales que reivindicaban la independencia. “El principio democrático no tiene patente española: tiene patente universal", señaló.

En un discurso emotivo, que ha arrancado un largo aplauso, entre ellos el de Baños, Rovira expresó su certeza de que se alcanzará un acuerdo y avisó que solo hay dos caminos: la de la República catalana o la de seguir en un Estado español que ya ve "irreformable". En ese sentido, señaló que no aceptarán lecciones de nadie sobre el cumplimiento de las leyes al señalar que el Gobierno ha incumplido las sentencias del Constitucional favorables a los intereses de Cataluña –una distribución más justa de las becas o que el 0,7% del IRPF se destine a las ONG de la comunidad- o la disposición adicional del Estatuto que obliga a invertir en infraestructura. “El PP, PSOE y Ciudadanos dicen que la independencia es una cortina de humo pero ellos hablan continuamente de nacionalismo para no hablar de que hay un Estado que grava la energía solar, que rescata Bankia, que indemniza a Castor, que impide hacer un decreto de pobreza energética. ¿Alguien puede pensar que el Estado cambiará con el PP, PSOE y C’s?", se ha preguntado la republicana. "¡Si ellos mismos son el Estado!”.

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