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TRIBUNA

La izquierda noqueada

El voto de las clases populares a Ciutadans el 27 S fue solo coyuntural, no fue ideológico, y esos barrios volverán a votar a la izquierda porque es quien defiende sus intereses

Una de las consecuencias de las elecciones celebradas en Cataluña el pasado 27 de setiembre ha sido que la izquierda ha tenido uno de sus peores resultados. Las elecciones las ha ganado un partido nacionalista con mayoría de diputados de derechas (Junts pel Sí) y la oposición la encabezará un partido españolista de derechas (Ciutadans). Así ha quedado el panorama electoral después del órdago plebiscitario.

Mas y los suyos han perdido su apuesta plebiscitaria pero han obtenido un premio no menor: han roto el espinazo a la izquierda en su feudo, en los barrios populares y no solo del área metropolitana sino también en zonas urbanas del interior y de la costa. No es un resultado casual, forma parte de la estrategia de la confrontación España-Cataluña y así evitar hablar de los recortes, las privatizaciones, la corrupción y la pérdida de derechos sociales durante los últimos cinco años.

La creación de Junts pel Sí (JxS) también forma parte de esta estrategia. Las elecciones municipales significaron un fuerte aumento de las confluencias sociales y políticas de izquierdas que culminaron con la victoria de Barcelona en Comú en la capital de Cataluña y en otras muchas ciudades del país y del resto del Estado. El peligro para CiU de que se creara una confluencia semejante en el ámbito de las autonómicas fue una de las causas de los movimientos de Mas y CDC hacia la creación de esa confluencia que tenía dos objetivos claros: no hablar del balance de gobierno ni de la corrupción y hablar solo de lo que los unía, el proceso independentista. El fracaso de la confluencia fuerte (Guanyem, Procés Constituent, ICV, EUiA, CUP y otras fuerzas) les allanó el camino.

Por último, la decisión claramente antidemocrática y que al final triunfó de declarar como plebiscitarias las elecciones autonómicas polarizó a los votantes en favor o en contra de la independencia. ¿Se acuerdan que los nacional soberanistas decían que las elecciones tenían que ser plebiscitarias porque hacía falta contarnos? Pues así lo han creído también muchos electores. El resultado final de esta decisión ha sido que la mayoría de la ciudadanía ha votado en clave nacional y el país se ha fracturado social y electoralmente en dos bloques, entre los favorables y contrarios al proceso de JxS y la CUP.

Buena parte de la clase trabajadora de los barrios populares ha votado contra la corrupción y contra la independencia ya que muchos de ellos se oponían a romper sus lazos sociales y familiares con el resto del Estado. En este quilombo C's ha recogido sus votos ya que se ha presentado como el partido que lucha contra la corrupción (no tiene casos como el PP) y el garante de la unidad de España, desplazando al PP en esta nacional causa. Las personas más maltratadas por la crisis, que en Cataluña se padece con más fuerza debido a las políticas de recortes del Gobierno de Mas y Junqueras, no han querido escuchar a las fuerzas políticas que mostraban claramente el rechazo a estas políticas y hacían propuestas de salida de la crisis. Tampoco estos partidos han sabido hilvanar un mensaje claro dirigido a los trabajadores que hiciera frente al maniqueísmo nacionalista.

El resultado ha sido que la mayoría de la ciudadanía ha votado en clave nacional y el país se ha fracturado social y electoralmente en dos bloques

La pregunta es si este voto de las clases populares a los populistas conservadores de Ciutadans será solo coyuntural. Tengo muy claro que no ha sido un voto ideológico, que los barrios populares volverán a votar a la izquierda ya que es la que defiende sus intereses. Que así sea depende de tres cosas. En primer lugar, que los partidos de izquierda hagan propuesta radicales, de lucha contra las políticas y los Gobiernos de derechas y que pongan sobre la mesa soluciones definitivas que hagan frente a la pobreza, las desigualdades, la exclusión, la pérdida de derechos y la corrupción con propuestas como la renta básica universal, el reparto del trabajo, la nacionalización de la banca y la lucha contra el cambio climático y un nuevo modelo energético (que no han hecho en estas elecciones). En segundo lugar, que haya una verdadera confluencia de las izquierdas en las próximas elecciones; y la última, y como consecuencia de la segunda, que esta confluencia plantee un referéndum vinculante para decidir la relación administrativa entre Cataluña y el Estado español.

Si no es así, en Cataluña volveremos a enfrentar nacionalismos. Y en el resto del estado, como en Cataluña, volverán a gobernar las políticas de derechas. Insoportable.

Joan Boada Masoliver es profesor de Historia