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La Universitat de València recuerda los últimos fusilamientos de Franco

El rector Esteban Morcillo afirma que la falta de memoria es una segunda muerte

El rector Esteban Morcillo, a la derecha, con los participantes en el acto sobre los últimos fusilamientos del franquismo.
El rector Esteban Morcillo, a la derecha, con los participantes en el acto sobre los últimos fusilamientos del franquismo.

"La falta de memoria es una segunda muerte y la falta de reconocimiento es la tercera muerte". Con estas palabras, el rector de la Universitat de València, Esteban Morcillo, justificó en la noche del lunes el acto celebrado en el aula magna de La Nau para recordar el 40 aniversario de los últimos fusilamientos del franquismo. Unas ejecuciones, las de cinco jóvenes detenidos por pertenecer al FRAP y a ETA, que provocaron una amplia movilización internacional en el extranjero y deterioraron la imagen de la dictadura. La movilización no impidió, sin embargo, los fusilamientos.

"La Universitat no es nuestra, es de todos", indicó Morcillo ante un aula abarrotada, "hacer universidad es hacer sociedad, por eso es la casa común y la casa de la memoria".

El acto, bajo el epígrafe de Al alba, 27 de septiembre de 1975, contó con las voces de la actriz Rosana Pastor y Jaume Pérez Montaner que leyeron poemas de Vicent Andrés Estellés. Posteriormente, el escritor Alfons Cervera moderó una mesa con el portavoz de Jueces para la Democracia, Ximo Bosch; la historiadora Ana Aguado, la abogada defensora Concha Blat, Lucila Aragó, una de las mujeres represaliadas en los últimos años de la dictadura, y Pablo Mayoral, procesado en los consejos de guerra de El Goloso en 1975.

Bosch argumentó que "los fusilamientos cerraron una etapa de 40 años de represión", aunque algunos de los más graves fueron "los asesinatos bajo la apariencia de la ley". "Los consejos de guerra se realizaron sin garantías y se basaron en declaraciones obtenidas bajo torturas", indicó el portavoz de Jueces para la Democracia. Bosch puso como ejemplo de juicio sin garantías el sufrido por el rector  Peset.

El escritor Alfons Cervera, que dirigió el acto, advirtió que la memoria necesita un paso adelante y reclamó que se derogue la ley de amnistía de 1977, igual que han hecho Argentina y Chile para restablecer justicia a las víctimas.

En el acto, la abogada Concha Blat también explicó la falta de garantía de aquellos procesos donde los letrados no podían acceder a la instrucción e intentaban mantener a los detenidos en comunicación con el exterior.

La historiadora Ana Aguado contextualizó los últimos fusilamientos del franquismo con el comportamiento mantenido por la dictadura que intentó mantenerse en base a la represión.