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Condena al CatSalut por un error en el diagnóstico de un cáncer mortal

El Servicio Catalán de la Salud tendrá que indemnizar a la familia de la víctima con 200.000 euros

Intervención quirúrgica en un hospital
Intervención quirúrgica en un hospital

Un juzgado de Barcelona ha condenado al Servicio Catalán de la Salud (CatSalut), a la Corporación de Salud del Maresme y La Selva y a la aseguradora Zurich a indemnizar con 200.000 euros a la familia de una paciente que falleció a causa de un mal diagnóstico de un cáncer. A la víctima se le detectó un tumor en 2004 que fue catalogado como benigno cuando, según las pruebas periciales, era dañino y, de hecho, acabó provocándole la muerte seis años después.

El juez: "Las pruebas acreditan sin ninguna duda que existió un error en el diagnóstico"

Según expone la asociación Defensor del Paciente, que ha llevado la acusación del caso, la víctima se sometió en 2004 a una intervención quirúrgica de extirpación de los ovarios y el útero por la existencia de un tumor. Tras la operación, los médicos incurrieron en un diagnóstico "erróneo" al calificar la masa tumoral como border line, es decir, con bajo potencial de convertirse en maligno, cuando en realidad se trataba de un adenocarcinoma de ovario (un tumor dañino). Al pensar que se trataba de una neoplasia relativamente benigna, la paciente no recibió el tratamiento adecuado de cirugía radical y quimioterapia ni los controles oncológicos pertinentes a su dolencia.

En agosto de 2009, a la paciente se le diagnostica un quiste pélvico que se le repite en abril de 2010. La paciente es intervenida para extirpar la masa y, días después, vuelve a ingresar en el hospital de Calella, donde se le detecta otro tumor "de origen ginecológico". La mujer vuelve a ser operada y es derivada a los servicios de oncología con un diagnóstico de metástasis de una adenocarcinoma de origen ginecológico. La mujer fallece a consecuencia de este tumor en octubre de 2010.

La familia denuncia que se produjo "un error de diagnóstico que impidió a la paciente el debido tratamiento oncológico desde el año 2004, cuando se produce dicho error y hasta el año 2010, cuando se produce el fallecimiento".

El juez, por su parte, ha dado la razón a los denunciantes y señala en la sentencia que "la prueba documental, testifical y pericial practicadas acreditan sin ninguna duda que existió un error en el diagnóstico de septiembre de 2004". El escrito judicial apunta además que "desde el principio ya se podía observar que se trataba de otro tipo de tumor" y concluye que "un patente y manifiesto error de diagnóstico, el cual unido a una falta de medios y de control, originados en duda por el error inicial, llevan al fallecimiento del paciente".