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Societat Civil Catalana se cuela en la Meridiana

La plataforma antiindependentista difunde sus mensajes hasta la Diada en la avenida que acogerá la nueva movilización del soberanismo catalán

Societat Civil Catalana se cuela en la Meridiana

“Por fin alguien joven”, se oye al llegar a uno de los tenderetes que Societat Civil Catalana, la principal plataforma contraria a la independencia que ha instalado en varios puntos de la avenida Meridiana de Barcelona, el paseo donde este año los independentistas catalanes se manifestarán en 11 de septiembre en demanda de la República catalana y a favor de la secesión.

En uno de los puestos a la altura de la plaza del Pegàs, ataviado con la senyera y la rojigualda, —las banderas catalana y española— tres voluntarios que sobrepasan la cincuentena esperan la llegada de gente. “Hay afluencia sobre todo al final de la tarde. Algunos preguntan y otros vienen a discutir y dar sus argumentos. Incluso independentistas”, cuenta Manuel Jiménez.

Hasta el 10 de septiembre, los voluntarios de la asociación intentan contar a los viandantes su versión de la historia, que consideran muy contaminada por el soberanismo. Entre las ganas y el pesimismo, los colaboradores hacen turnos de cinco horas para participar en una campaña que tiene como objetivo una movilización masiva del voto en el área metropolitana de Barcelona.

La entidad no participará en ningún acto el 11-S

Societat Civil Catalana no realizará ningún acto público durante la Diada del 11 de Septiembre. En la misma fecha del año anterior la plataforma organizó un mítin en el anfiteatro romano de Tarragona al que asistieron dirigentes del PSC, PPC, Ciutadans y UPyD.

La organización asegura que no quiere interferir en la campaña electoral que empieza justo esa jornada. “Nosotros vemos que el primer día de campaña no toca hacer un acto de calle, el protagonismo tiene que ser solo de los partidos”, asegura Joaquim Coll. “Aunque no es ilegal, lo consideramos poco ético”, añade el portavoz Josep Ramon Bosch.

La organización se presentó por primera vez públicamente el 23 de abril de 2014 con un manifiesto. Desde entonces, ha aprovechado varias fechas conmemorativas para organizar actos públicos. El pasado 12 de octubre, día de la Hispanidad, convocó una concentración en la plaza de Catalunya de Barcelona que reunió a 38.000 personas según la Guàrdia urbana.

La organización repartirá 150.000 panfletos y 3.000 banderas con el lema Junts i millor (Juntos y mejor). Al otro lado del mostrador del tenderete del Pegàs, prepara los folletos Isabel Mateus, gallega sexagenaria que lleva 40 años en Barcelona. “A mi edad no es normal que tenga que estar aquí repartiendo papeles para decir que soy española. No es agradable pero hay que hacerlo porque si seguimos callados van a ganar los independentistas”, explica. Mateus no desperdicia un segundo para dar sus razones y excusa su vehemencia porque “esto del separatismo ya lo veía venir hace 30 años”. Sus argumentos encajan a la perfección con los que difunde la plataforma: “la independencia llevará al desastre”, “no se puede hacer elegir a los catalanes qué quieren ser” y “hay una espiral del silencio que reina en Cataluña”. Según su versión, la gente contraria a la independencia no habla ni se manifiesta por miedo a que les señalen. “No es que haya violencia, pero sí es muy difícil combatir sus argumentos. Ellos controlan todo”, dice.

Esta maquetadora prejubilada cree que el origen de ese supuesto complot está en la manipulación de la historia en la escuela. “De la promoción de mis hijos en el colegio todos son independentistas menos ellos. Gracias a que mi marido y yo hemos trabajado bastante”, cuenta explicando que llegaba a corregir los deberes de historia. Uno de los folletos que reparten se titula: “Verdades y mentiras del 11 de septiembre”. La publicación explica que en 1714 lo que se desarrolló fue una Guerra de Sucesión entre la dinastía de los Austria y la de los Borbones por la Corona española. El folleto pretende aclarar que no hubo una guerra por la independencia y que “Cataluña se benefició de las reformas de los Borbones”. Para terminar, da sus razones de por qué han elegido instalarse en la Meridiana: “Cruza muchos de los barrios populares de Barcelona, con este gesto el separatismo intenta esconder su desprecio por la cultura española”.

Ramón Escolar, en otro puesto de la avenida, asegura que a veces reciben gritos desde los coches “es normal aquí cuando llevas una bandera española”, explica. En algo más de 40 minutos en el puesto, en dos ocasiones se oye algún grito despectivo desde algún coche y un taxi pita mostrando su apoyo. “Al final hay de todo”, cuenta Escolar.

La campaña, que se llama Operación Meridiana denuncia también la elección del 11 de septiembre como inicio de la campaña electoral del 27-S. Aunque la organización se considera apartidista, varios miembros han participado en los coloquios de la escuela de verano del PP. Ciutadans, por su parte, ha fichado a Susana Beltran, fundadora de Societat Civil, como número ochode la su lista. Beltran es candidata independiente y ha renunciado a su cargo de vicepresidenta de la entidad.

Los voluntarios del puesto de Escolar admiten que es muy difícil que la lista independentista Junts pel Sí no gane. A la carpa llega Juan Arza, uno de los impulsores de la plataforma. “A ver qué tal va la cosa”, dice. Societat Civil quiere dar la imagen de que la campaña es un compromiso espontáneo y que su formación no está vinculada a ningún partido. Aún así precisamente Arza participó el viernes en la escuela de verano del PP para alertar de que cualquiera que conozca la historia de Europa debe “asustarse” ante las ideas y conceptos “totalitarios” del independentismo, que se “inspira” en el “nacionalismo romántico alemán”, que influyó el entorno y educación de Jordi Pujol.