La oposición exige diálogo a Colau durante el primer pleno del mandato

CiU, Ciutadans, PSC y PP tumban el intento de la alcaldesa de bajarles el sueldo

Ada Colau se estrena en el primer pleno de su mandato.
Ada Colau se estrena en el primer pleno de su mandato.CARLES RIBAS

El Ayuntamiento de Barcelona ha vivido la mañana de este martes su primer pleno del mandato. El del cartapacio, el esqueleto sobre el que se aguanta la organización municipal. Un pleno en el que el Gobierno y los grupos municipales han enseñado sus cartas y han dado pistas sobre cuáles serán sus prioridades en los próximos cinco años.

Y si en algo ha habido coincidencia entre todos los grupos de la oposición es en la exigencia de diálogo a la alcaldesa, Ada Colau y su equipo de Barcelona en Comú, a quien han recordado que gobierna en minoría, con 11 concejales de 41. De forma unánime, CiU, Ciutadans, ERC, PSC, PP e incluso la CUP le han reprochado que haya tomado decisiones como enterrar los Juegos Olímpicos de invierno o la moratoria de las licencias hoteleras de forma unilateral. La respuesta del portavoz del gobierno, Gerardo Pisarello, ha sido clara: "Diálogo y mano tendida, pero firmeza para aplicar el programa votado por los ciudadanos".

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Durante el pleno, con todo, el gobierno de Colau no ha conseguido, como pretendía, rebajar hasta 22.200 euros los sueldos de los regidores de la oposición que ejercen de portavoces o presiden el grupo y las comisiones. Han tumbado la propuesta CiU, Ciutadans, PSC y PP, una suma de 22 concejales. La alcaldesa y sus 10 concejales sí se bajarán el sueldo hasta 2.200 euros, tal y como prevé su código ético. Sigue estando por ver qué harán los concejales con la diferencia entre su sueldo nominal y lo que realmente ingresarán en sus cuentas particulares.

Retribuciones a parte, el acuerdo ha sido prácticamente unánime en otras cuestiones, como la representación de los grupos municipiales en los consejos de admnistración de las empresas públicas, que queda como en el mandato pasado: el gobierno tiene mayoría en todas salvo en BSM. Solo la CUP ha votado en contra porque considera que habría que municipalizar la gestión de estas sociedades. El acuerdo sí ha sido total en fijar cuatro comisiones de plenario y quien las presidirá. Serán la de economía (presidida por Ciutadans), derechos sociales (ERC), presidencia y seguridad (CiU) y Urbanismo (PSC).

El de este martes ha sido un pleno en el que estrenaban 26 concejales y en el que la alcaldesa ha recuperado la tradición, interrumpida por su antecesor, Xavier Trias, de presidir el plenario. Ha sido la alcaldesa quien ha dado las palabras, flanqueada por el primer teniente de alcalde, Gerardo Pisarello, y la segunda teniente, Laia Oritz. "Tengo el honor de ser la primera alcaldesa y creemos importante visualizarlo", ha defendido Colau sobre su papel.

En los bancos del salón de la Reina Regente, que en este mandato el pasillo divide entre izquierda y derecha, también algunos grupos han estrenado emplazamiento. Los 10 concejales de CiU, incluido el exalcalde, Xavier Trias, ocupan los mismos puestos; a su lado se sientan los seis de Ciutadans y a continuación los tres del PP. En el otro lado del pasillo se ubican los concejales del grupo municipal que gobierna, Barcelona en Comú, los cinco de ERC, los cuatro del PSC y los tres de la CUP. Como hacía habitualmente el concejal republicano Jordi Portabella, han hablado de pie Jaume Collboni (PSC) y el exalcalde Trias.

Siguiendo la tónica habitual, también en este primer pleno ha habido protestas en la tribuna de invitados: primero han sido un grupo de jóvenes que han reclamado una concejalía y posteriormente los trabajadores de Parcs i Jardins, que demandan mejoras salariales. Colau les ha saludado y ha afirmado que toma nota.

Las votaciones se han producido al comienzo del pleno y ha sido al final cuando han tomado la palabra los grupos. El portavoz del gobierno, Pisarello, ha insistido en la idea de su "voluntad inequívoca de cumplir con el programa, que es mandato ciudadano" y ha defendido la organización del ayuntamiento de acuerdo a sus prioridades: empleo, derechos sociales, participación y urbanismo. También ha pedido responsabilidad a la oposición.

Desde los bancos del resto de los partidos, la intervención más vehemente ha sido la de la regidora de la CUP Maria Rovira, especialmente crítica a la hora de criticar unos sueldos que ha tachado de "escandalosos en una ciudad donde muchos vecinos no llegan a los mil euros". Rovira ha propuesto que, ya que el gobierno habla de transparencia, también reuniones internas como las juntas de portavoces se retransmitan en directo.

El exalcalde Xavier Trias, ahora en la posición de jefe del principal partido de la oposición, ha recordado que nunca había costado tanto aprobar el cartapacio, ha criticado la "confusión entre gobierno y partido" y ha pedido a Colau que "no paralice la ciudad". El presidente del grupo popular, Alberto Fernández Díaz, ha tirado como es habitual de frases hechas: "Esperamos que la oleada de participación no se convierta en un tsunami de demagogia inaceptable" y ha recordado que "nunca un gobierno había estado en tanta minoría" y ha reclamado diálogo.

También se lo ha pedido el socialista Jaume Collboni, "diálogo y capacidad para tejer alianzas", aunque ha reiterado a Colau su confianza mostrada al votar favorablemente su investidura. Alfred Bosch (ERC), además de diálogo ha pedido "ética" en línea con el código ético sobre salarios que ha conseguido que Colau acepte. A las críticas la presidenta del grupo de Ciutadans, Carina Mejías, ha añadido el "nepotismo descarado" que a su juicio supone contratar a familiares o conocidos del equipo de Colau y ha reclamado que las políticas del ayuntamiento reflejen la pluarlidad del pleno.

Sobre la firma

Clara Blanchar

Centrada en la información sobre Barcelona, la política municipal, la ciudad y sus conflictos son su materia prima. Especializada en temas de urbanismo, movilidad, movimientos sociales y vivienda, ha trabajado en las secciones de economía, política y deportes. Es licenciada por la Universidad Autónoma de Barcelona y Máster de Periodismo de EL PAÍS.

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