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política

Miles de independentistas tejen urnas de tela en Euskadi

Los organizadores de Gure Esku Dago (Está en nuestras manos) mostraron la esperanza de que "hoy comience una nueva era en este pueblo, la era de la decisión”

Aspecto de los puentes sobre el Urumea en San Sebastián
Aspecto de los puentes sobre el Urumea en San Sebastián EFE

Primero las urnas, después la decisión. La plataforma Gure esku dago, —Está en nuestras manos— movilizó ayer a decenas de miles de ciudadanos en las tres capitales vascas, Pamplona y Baiona (Francia) que fueron uniendo kilómetros y kilómetros de telas con las que simbolizaron tejer una red de voluntades a favor del derecho a decidir. El estadio de Anoeta en San Sebastián, el de San Mamés en Bilbao, y también la plaza de toros de Pamplona, escenificaron la creación de urnas en las que aspiran a meter algún día el sí a la independencia.

Los organizadores destacaron al finalizar la larga jornada festiva que ayer se pudo visualizar a “un pueblo vasco entrelazado por telas, voluntades y compromisos a favor del derecho a decidir. Nos gustaría que hoy comience una nueva era en este pueblo, la era de la decisión”, leyeron sus portavoces. En San Sebastián, cientos de personas se reunieron por la mañana en torno a los seis puentes que unen las dos orillas del Urumea con telas de colores en las que habían escrito lemas a favor del derecho a decidir. Allí permanecieron ondeando las telas y aplaudiendo por espacio de más o menos media hora.

Menos participación que en 2014

Gure Esku Dago movilizó a decenas de miles de personas, pero falló a la hora de llenar los estadios, especialmente el bilbaíno San Mamés con capacidad para 53.000 personas, que se quedó a medias. El movimiento que emula a la Asamblea Nacional Catalana, tampoco llenó Anoeta con 30.000 asientos. Uno de los fondos estaba vacío y había muchos huecos en el resto de las gradas.

En Bilbao, la cadena por el derecho a decidir unió el puente Euskalduna y el Arenal, mientras que en Vitoria, donde el acto central se celebró por la mañana, la fiesta comenzó con una marcha desde Plaza de la Constitución hasta la Plaza Nueva. A las dos de la tarde, se realizó la primera urna gigante en la capital vasca. La fiesta a favor de la independencia de Euskadi se celebró apenas tres días después de que un sondeo del Gobierno vasco concluyera que el independentismo está bajo mínimos en Euskadi, pasando del 37% de la época del lehendakari Juan José Ibarretxe, en 2005, a un exiguo 25% tras derrumbarse en el último año un 4%.

El único partido que apoyó abiertamente a la plataforma es EH Bildu. El PNV lo hizo a través de varios de sus miembros, como el presidente, Andoni Ortuzar, y el máximo representante de Gipuzkoa, Joseba Egibar, quienes participaron a título particular. El portavoz del Ejecutivo autonómico y consejero de Administración Pública y Justicia, Josu Erkoreka, calificó las movilizaciones que, por segundo año consecutivo organiza la plataforma, como actos de “positivos” y un ejemplo de “libertad de expresión”.