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Unió se prepara para romper con Convergència por el independentismo

El partido de Duran medita salir del Gobierno de Artur Mas

Reunión del comité de Gobierno de Unió, presidido por Josep Antoni duran Lleida.
Reunión del comité de Gobierno de Unió, presidido por Josep Antoni duran Lleida.

Unió Democràtica de Catalunya, el partido de Josep Antoni Duran Lleida, ha asumido que difícilmente podrá reconducir la crisis con sus socios de Convergència tras el ultimátum que le han lanzado para que acepte el plan independentista del presidente de la Generalitat, Artur Mas. Los dirigentes de Unió han comenzado a prepararse para la ruptura de la federación CiU si Mas no rebaja su planteamiento.

Unió, socio minoritario de la federación CiU, celebra hoy una reunión de su comité de gobierno para responder al ultimátum de Convergència, que le ha conminado a aclarar, antes del fin de semana, si apoya o no la independencia de Cataluña. De no hacerlo, Convergència se niega a compartir candidatura con Unió para las elecciones autonómicas previstas para el 27 de septiembre. Esto sería el final de la federación CiU, un poderoso vehículo electoral que ha sido hegemónico en el poder en Cataluña de forma casi ininterrumpida durante 35 años.

“No somos un partido de blancos y negros, no podemos imponer una solución que solo satisfaga a Convergència, que sería la de la independencia sí o sí. Nosotros no podemos ir por este camino”, advirtió ayer el vicesecretario general de Unió, Antoni Font. “Es un momento crítico”, admitió este dirigente, que marcó una clara distancia ideológica con sus socios: “Convergència ha pasado a ser netamente independentista, como ERC, y nosotros no hemos dado este paso”, añadió.

Otras fuentes de la cúpula del partido de Josep Antoni Duran Lleida consultadas por EL PAÍS aseguraron que la actual situación “no tiene marcha atrás”. Si no hay una rectificación de 180 grados la dirección de Unió asume que habrá ruptura. “A partir de aquí lo lógico es preparar una salida ordenada del Gobierno catalán y romper de manera civilizada”, dijo ayer un dirigente democristiano que, sin embargo, recalcó que “Unió lo ha hecho todo para no llegar a este extremo”. “Es Convergència quien aboca a CiU a la fractura”, subrayó.

Tanto Mas como Duran Lleida son presos de la voluntad de sus bases. En el caso de Mas, los militantes le piden en los actos de partido un compromiso explícito e inaplazable con la independencia. En el caso de Duran, una ajustada mayoría de la militancia apoyó este fin de semana su plan para poner duros condicionantes a continuar adelante con el plan soberanista. Estos requisitos, que descartan entre otras cosas una declaración unilateral de independencia, no son aceptables en estos momentos por Convergència.

La última palabra, sin embargo, la tendrán Mas y Duran, que todavía no han hablado públicamente de la situación que se ha creado en CiU. Algunos dirigentes de la federación apuntan que la única forma de llegar a un entendimiento sería que Mas se conformara con un compromiso genérico con la independencia por parte de sus socios, sin plazos ni fórmulas unilaterales. Con todo, este plan seguiría siendo poco asumible para muchos cuadros de Unió, que son totalmente contrarios a la independencia.

 Si no hay acuerdo peligra, además, la permanencia de los tres consejeros de Unió en el Gobierno catalán. “Un Gobierno se sustenta sobre una mayoría parlamentaria; si esta mayoría cambia las consecuencias pueden afectar al Gobierno”, dijo ayer el consejero catalán de Presidencia, Francesc Homs. Con todo, la grave crisis que atraviesa el principal partido de Cataluña no fue abordada ayer en la reunión semanal del Ejecutivo.

En la mesa del Gobierno catalán se sientan tres consejeros de Unió, dos de ellos con carteras muy sensibles. Son Joana Ortega (Vicepresidencia), Ramon Espadaler (Interior) y Josep Maria Pelegrí (Agricultura). Los tres han estado alineados con las tesis de Duran Lleida durante la consulta interna que Unió celebró el pasado domingo. Sin embargo, han tenido un nivel de compromiso diferente hasta ahora con el proceso soberanista. La más comprometida con el plan de la Generalitat ha sido Ortega, que está investigada por desobedecer el veto del Tribunal Constitucional a la consulta independentista del pasado 9 de noviembre.

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