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Amparo Marco, la recompensa a un duro camino

La socialista entró en política en 2003 como diputada autonómica y ha tenido que superar un sinfín de obstáculos hasta lograr la alcaldía

A Amparo Marco (Castellón, 1968) la irrupción en política le llegó sin quererlo. Corría el año 2003 cuando el ex secretario general del partido Joan Ignasi Pla la llamó por recomendación de Ximo Puig cuando trabajaba como profesora en el departamento de Finanzas y Contabilidad de la Universidad Jaume I. Pla le propuso ser asesora económica del partido, aceptó porque no era ningún cargo político y no volvió a saber nada hasta que le dieron la enhorabuena por ir como independiente en el número dos a las Cortes en las elecciones autonómicas de aquel año. Marco aún recuerda el susto. Había participado en asociaciones vecinales, pero su vinculación con la política se reducía a estar casada con el exdiputado socialista Miguel Ángel Guillén. Superado el susto, aceptó y permaneció hasta ocho años como diputada autonómica.

Licenciada en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad de Valencia y doctora en Administración y Dirección de Empresas por la Jaume I, donde ejerce de profesora titular de Dirección financiera, Marco se ha convertido este sábado en la primera mujer que toma la vara de mando en Castellón. Lo de asaltar feudos de poder varonil le viene de lejos. También fue la primera mujer que ocupó un puesto en el Consejo Rector de la Caja Rural San Isidro en 2000.

Amparo Marco dio en 2011 el salto a la política municipal y desde entonces ha recorrido un camino de espinas hasta llegar a la alcaldía. Todo han sido obstáculos y le han llegado desde dentro de un partido donde las familias pugnan entre ellas históricamente para aupar a sus candidatos. En el camino ha dejado cadáveres políticos como Juan María Calles, candidato socialista en aquellas municipales. La socialista tenía intención de presentarse a las primarias hace cuatro años. El partido lo impidió (para evitar imagen de división) con una alternativa: ella iría de número dos y, si Calles fracasaba, él dimitiría y ella tomaría el relevo. Se perdieron 10.000 votos pero el candidato se atrincheró y permaneció como edil.

Los contrarios a Marco le afearon que gestionó mal esta transición y que agrandó la crisis interna del partido. También de ser implacable con sus críticos y relegar a los desleales. En marzo de 2014, Calles fue cazado ebrio al volante y vio la posibilidad para deshacerse definitivamente de él. Calles abandonó el partido. El jefe de la ejecutiva local, Daniel Gozalbo, intentó en vano evitar esta salida traumática. “Me encontré con un muro insoldable”, dijo de Marco.

Los críticos a Marco cogieron aire tras este episodio y lanzaron su órdago al presentar y ensalzar a un desconocido como rival en las primarias para ser candidato a la alcaldía. Perdieron, aunque por poco. “Creo que es el momento más difícil de mi vida”, proclamó ella tras finalizar el reñido recuento de aquella noche. Y eso que, como ha dicho en varias ocasiones, en su vida no lo ha tenido fácil. Empezando con el accidente que sufrió cuando, con siete años, cayó de la terraza de la casa que su padre estaba construyendo en la marjalería y un médico dijo a sus padres que la llevaran a casa para que muriera allí. Un segundo médico la rescató. Aquel episodio y su posterior recuperación le costaron ir a la zaga en el colegio, hasta que en sexto de EGB una profesora apostó por ella, se lo creyó, recuperó la autoestima y acabó el colegio siendo el mejor expediente.

Marco desveló esta historia en una cena celebrada semanas antes de ganar las primarias en su partido. Ni sus colaboradores cercanos la conocían. Lo rememoró como ejemplo de quien no ha tenido una vida fácil. A partir de entonces, Amparo Marco se ha dedicado a saltar obstáculos a base de constancia y autoexigencia. Años después, el marido de aquella maestra, un miembro de la ejecutiva provincial del PSPV-PSOE, apostó por ella para liderar un cambio en la política local en su salto al Ayuntamiento.

Una vez salvado el duro escollo de las primarias, Marco puso el “contador a cero” para diluir las divisiones y continuar su carrera evitando cualquier nuevo choque dentro del partido. Parece que lo ha logrado. En estos comicios el PSPV ha perdido otros 3.000 votos. Son los peores resultados de su historia pero no ha habido crisis como la de 2011 porque la debacle del PP y el apoyo de otros partidos le han aupado a ser la primera alcaldesa que tenga la ciudad de Castellón.

Sus colaboradores más cercanos hablan de ella como una trabajadora incansable (en demasiadas ocasiones absorbida por la política), exigente con ella misma y con quienes le rodean, metódica, con mente fría…Y una política cercana, que gana en las distancias cortas. Tendrá como aliado de su gobierno en minoría a otro trabajador incansable, Enric Nomdedéu (Compromís), que será vicealcalde y portavoz del nuevo gobierno.

En el aire quedan sus clases en la universidad. Todavía no sabe si podrá continuar, aunque su deseo es seguir con la docencia para no perder el contacto con la realidad y evitar el síndrome del despacho cerrado.