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La FAVB pide a Colau que atienda la “inteligencia colectiva” de los barrios

La futura alcaldesa de Barcelona se compromete ante los vecinos a aumentar los mecanismos de participación ciudadana

Ada Colau, de espaldas, escucha una de as intervenciones de los vecinos.
Ada Colau, de espaldas, escucha una de as intervenciones de los vecinos.

“Los problemas en Barcelona son de tal magnitud que ningún gobierno los puede resolver sin la inteligencia colectiva que late en los barrios”. Con esta advertencia del presidente de la Federación de Asociaciones de Vecinos de Barcelona (FAVB), Lluís Rabell, comenzó ayer el encuentro entre entidades y asociaciones de la ciudad con la futura alcaldesa, Ada Colau. Rabell recordó que en campaña todos los partidos han hablado de “las urgencias de las clases populares” y les pidió “responsabilidad” para atenderlas. Colau se comprometió a escuchar e incrementar los mecanismos de participación ciudadana.

Durante más de dos horas, la líder de Barcelona en Comú escuchó las intervenciones de las 52 asociaciones vecinales y las 16 plataformas y entidades que acudieron al encuentro, celebrado en La Casa del Mar. Fue un rosario de reivindicaciones. Desde cómo lo hará Colau para parar los desahucios que cada semana hay en Ciutat Meridiana, hasta cuándo se abrirá la residencia de ancianos Alchemika, acabada pero vacía desde hace años en el Camp de l'Arpa, o cómo se pueden recuperar planes comunitarios en El Carmel o si no sería una buena idea crear centros de culto ecuménicos.

La gestión de equipamientos como el hospital Clínic, la problemática de los barrios que están fuera de ordenación en Collserola (como la Font del Gos), la relación del Ayuntamiento con la Generalitat o la petición de independencia de la televisión municipal BTV fueron otros de los temas que afloraron en el encuentro. “Me llamo Ada pero sin hache, no podemos hacer magia, pero sí cosas entre todos”, señaló Colau ante el alud de peticiones.

La de ayer es la primera cita que Colau mantiene desde que ganó las elecciones municipales aparte de los encuentros que Barcelona en Comú (11 concejales) está teniendo con ERC y PSC para llegar a pactos que faciliten la gobernabilidad. Tras la intervención de Rabell, Colau se comprometió a “cumplir el mandato de gobernar obedeciendo”, tal y como ha repetido Barcelona en Comú en la campaña. Una candidatura que en parte bebe de activistas que en pocos meses habrán pasado de defender sus reivindicaciones en la calle a sentarse en los despachos del Ayuntamiento.

La futura alcaldesa prometió que cambiarán “la forma de gobernar”, poniendo “a las personas en el centro de las políticas y abriendo las puertas del Ayuntamiento para dar voz a la ciudadanía. No por una cuestión moral, sino porque es más eficaz y las políticas públicas son mejores si se cuenta con los vecinos”, afirmó y en un mensaje que claramente pretendía tranquilizar aseguró que quiere “ser la alcaldesa de los 73 barrios”, que los visitará todos y que irá una vez al mes a un plenario de distrito, comenzando por Nou Barris.

A las peticiones concretas de Rabell respondió que el futuro gobierno municipal redactará un nuevo reglamento de participación ciudadana y que incrementará la transparencia. El encuentro sirvió para constatar que los nuevos aires en el Consistorio requerirán también de mucho tiempo para celebrar encuentros.