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Gaudí de día, Gaudí de noche

La Pedrera abre desde este lunes todos los días hasta las 23 horas con una espectacular videoinstalación en la azotea que ha costado 700.000 euros

Un momento de la proyección en los cinco remates de escalera de la terraza de La Pedrera.
Un momento de la proyección en los cinco remates de escalera de la terraza de La Pedrera.

Que Antoni Gaudí es uno de los motores que más turistas mueve a viajar a Barcelona, es algo sabido y comprobado por casi todos los habitantes de esta ciudad. Sus edificios copan los primeros puestos en el ranking de más visitados y todos juntos superaron el año pasado los 8,3 millones de entradas vendidas, por lo que tener un gaudí es sinónimo de ingresos económicos asegurados. Pero la competencia entre los edificios que están abiertos al público que construyó el arquitecto; además de los museos que exhiben en la ciudad obras suyas, como el Museo Nacional de Arte de Catalunya (MNAC), el Museo del Modernismo, la Casa Museu Gaudí y espacios como Gaudi Experience, en el que se propone un trepidante viaje en 4D alrededor de la Barcelona del arquitecto— hacen que cada vez se busquen nuevas fórmulas para diferenciarse y seguir siendo atractivo para el público.

Otro momento de la proyección. ampliar foto
Otro momento de la proyección.

Una de ellas ha sido alargar la jornada en los meses de verano abriendo los espacios al aire libre, patios, jardines y azoteas, convertidos en escenarios privilegiados para actuaciones musicales en directo. Los responsables de La Pedrera y la Casa Batlló fueron los pioneros que pronto imitaron en el Palau Güell y Torre de Bellesguard, el pasado verano.

El arquitecto con más éxito de Barcelona

Según las encuestas, el 80% de los visitantes que visitan Barcelona, lo hacen atraídos por su arquitectura. Y por encima de todos, por los edificios que construyó Gaudí, que año tras año, ocupan los puestos más destacados de todos las listas. En 2014 el edificio, colección y museo que más público atrajo de toda Cataluña fue la Sagrada Familia (3.260.880 visitantes), seguida por el Parc Güell (2.598.732). En los primeros puestos también están siempre La Pedrera (932.356), la Casa Batlló (930.000) y el Palau Güell (272.871). Los últimos en abrir y sumarse a esta lista de éxito han sido la Torre Bellesguard, en septiembre de 2013 y los Pabellones Güell de la Universitat de Barcelona, el pasado enero.. La próxima en apuntarse a la gaudimanía será la Casa Vicens, que tiene previsto abrir como museo en 2016.

Desde el pasado lunes, la Fundación Catalunya-La Pedrera propone una nueva e innovadora experiencia en su edificio del Passeig de Gràcia, con la intención de poder abrir al público todos los meses del año (a las 21 en verano y a las 19 en horario de invierno). A partir de ahora, la guinda de la visita no será ver los dos impresionantes patios de vecinos, recorrer los 1.400 metros cuadrados del piso noble que Gaudí hizo para los Milà; poder ver un piso modernista amueblado como estuvo a comienzos del siglo XX, o comprobar qué inspiró al arquitecto tras recorrer el Espai Gaudí situado en la buhardilla. Todos serán la antesala de la nueva estrella de este edificio: la instalación Gaudi's Pedrera: The Origins, una mezcla de vídeo, luz y música proyectada sobre las chimeneas en forma de guerreros y cinco de los seis badalots o estructuras por las que se accede al terrado y que coronan el monumento con sus siete metros de altura. Una especie del ya tradicional mapping que se proyecta en las fachadas, aquí con la dificultad de que se han de adaptan a las caprichosas formas retorcidas que creó Gaudí y en las que queda claro cómo la naturaleza está en el origen de la obra del arquitecto, de la que tomaba motivos y formas, además de explicar en imágenes el origen del universo y de la civilización actual.

La proyección de 20 minutos, para unas 70 personas, ha costado 700.000 euros —la reciente restauración de la fachada 1,2 millones de euros— y ha sido encargada a Grup Transversal. Los responsables del edificio no dudan en que la empresa recuperará la inversión en poco tiempo ya que esperan que 60.000 personas al año se sientan atraídos por la iniciativa y no les persuada los 34 euros de la entrada —20 para los barceloneses— y así conseguir amortizarla.

Las estructuras que coronan La Pedrera, convertidos en animales, durante la proyección. ampliar foto
Las estructuras que coronan La Pedrera, convertidos en animales, durante la proyección.

La visita, desde el comienzo hasta que culmina con una copa de cava, es de hora y media, todo guiado por una suerte de maestros de ceremonias que acompañan en este paseo de sensaciones mágico. Seguro que otros edificios seguirán los pasos de La Pedrera y crearán sus videoinstalaciones.