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De deportistas y dioses

El coreógrafo Fernando Lima estrena en Sevilla un análisis de la competitividad en nuestra sociedad a través de la danza contemporánea y el 'break dance'

Los intérpretes de 'El Olimpo no es aquí', en Sevilla. Ampliar foto
Los intérpretes de 'El Olimpo no es aquí', en Sevilla.

Fernando Lima ha traspasado una línea, voluntariamente trazada, que hasta ahora mantenía sus creaciones dentro de una especie de lírica de la cotidianeidad, para adentrase en la crítica de una sociedad, la nuestra, en la que el triunfo aparece como la única meta. Objetivo que justifica cualquier método para lograrlo, "por hediondo que sea", aclara el bailarín, coreógrafo y director de escena que estrena El Olimpo no es aquí el sábado 16 en el Teatro Central de Sevilla.

Cuatro bailarines, que aúnan los lenguajes del break dance y de la danza contemporánea, se convierten en futbolistas, nadadores, jinetes, baloncestistas, boxeadores, tenistas, golfistas, atletas... héroes que suben al podio y, después, se derrumban víctimas de sus propias tretas. Rodeados de pelotas de todos los tamaños y formatos metidas en una red, Daniel Gómez, Sergio Fuentes, Manuel Acuña y Álvaro Silvag —quien trabaja por primera vez bajo las órdenes de Lima— encarnan a deportistas de élite. "Ellos son los nuevos dioses del Olimpo, pero el éxito ha desbancado a la deportividad y para conseguirlo están dispuestos a cualquier cosa. A la sociedad parece no importarle lo que hagan sus héroes, lo sucio que jueguen, siempre que resulten vencedores", precisa el director de escena en Sevilla, tras un ensayo en el Conservatorio de Danza Antonio Ruiz Soler, uno de los lugares de residencia de la compañía junto a la Casa de las Artes de Alanís (Sevilla).

Bailarines de la compañía El Punto! Danza Teatro. ampliar foto
Bailarines de la compañía El Punto! Danza Teatro.

Esta producción de El Punto! Danza Teatro, que cuenta con la colaboración de la Consejería de Cultura de la Junta, podrá verse en el Central los días 16 y 17. Después, se presentará en el Teatro La Fundición de Bilbao (23 y 24 de mayo) y en el Festival Cádiz en Danza (8 de junio).

Lima (Belo Horizonte, Brasil, 1968), afincado en Sevilla desde 1992, ha partido en todas sus creaciones anteriores de lo individual, casi autobiográfico, para contar historias extrapolables a un colectivo. Sin embargo, en esta ocasión, analiza la competitividad que reina en la sociedad a través del comportamiento de los deportistas. "Es una idea que he estado madurando en los últimos dos años, quería hacer algo totalmente nuevo y el mundo del deporte me ha permitido jugar con muchas metáforas vitales para el ser humano que siempre acaba transformando el espíritu de superación en disputa", explica Lima, cofundador, en 1994, del ciclo Mes de Danza de Sevilla; cuyo trabajo no solo como creador, sino también como dinamizador y gestor cultural, ha sido imprescindible para el desarrollo de la danza contemporánea en Andalucía.

Con escenografía y música original de Depipió, que el compositor andaluz ha creado a medida que el espectáculo ha ido creciendo, la obra pasa de la ceremoniosidad de los desfiles, en una clara alusión a los Juegos Olímpicos de Berlín de 1936 bajo la dominación nazi —como muestra un vídeo realizado con imágenes de archivo por Óscar Clemente—; a la fugacidad de la fama, que rápidamente destrona del podio a sus ocupantes. La ironía, con los guiños al teatro que Lima siempre introduce en sus creaciones, está presente también en la música, en momentos en los que los bailarines se mueven al compás de una caja registradora.

"Más que una competición con los otros, en mi caso se trata de autosuperación", explica Manuel Acuña, quien comenzó a trabajar con Lima en 2003, sustituyendo a uno de los intérpretes de Jaula de grillos, el primer espectáculo en el que el artista brasileño se encontró con los bailarines de hip hop en 2000. El Olimpo no es aquí cuenta también con la complicidad de Daniel Gómez y Sergio Fuentes, quienes protagonizaron Animal's party en 2011 bajo la dirección de Lima. Ambos interpretan un dúo de ocho minutos, en el que los deportistas se presentan como ídolos manejados desde arriba. Héroes legendarios que, un segundo después, se derrumban como muñecos rotos.