Los médicos del Clínic renuncian a participar en la gestión del hospital

La asociación privada se aparta de la gobernanza del nuevo consorcio para disipar las dudas de privatización

Los médicos del hospital Clínic han dado un paso atrás y han renunciado a participar en la gobernanza del centro como titulares del nuevo consorcio que gestionará el complejo sanitario. Acuciados por las sospechas de privatización que penden sobre la asociación privada que constituyeron para intervenir en el consorcio, los facultativos han decidido disipar dudas y apartarse de la gestión. La llamada Asociación del Coneixement Clínic tendrá participación en el Consejo de Gobierno, pero no poder de decisión.

La baja de los profesionales como titulares del Clínic obliga a modificar los estatutos iniciales del futuro consorcio —en un principio se preveía que estuviese participado por el Servicio Catalán de la Salud (CatSalut), la Universidad de Barcelona (UB) y la Asociación del Conexeiment Clínic—. “Iba a haber tres dueños, pero como la figura de la asociación creó preocupación, en el borrador final sólo estará la UB y el CatSalut”, confirma Rafael Molina, del Comité de Delegados Médicos del centro. El doctor asegura que la decisión fue “voluntaria” porque su prioridad es “que se cumpla la resolución del Parlament y se ponga en marcha el consorcio”.

La Cámara acordó en 2013 hacer del Clínic un consorcio público, con presencia de médicos y enfermeros del hospital en su gobierno. Con esta resolución, se resolvía el limbo jurídico en el que estaba el centro desde que en 2008 el Estado lo traspasó a la Generalitat.

Con todo, pese a que el plan del consorcio salió del Parlament, la unión de los facultativos en una asociación privada para entrar en el ente ha avivado las alertas sobre la posibilidad de privatizar el hospital. Varios partidos de la oposición han cuestionado el papel de la asociación en el consorcio y la han vinculado a Barnaclínic, el brazo privado del hospital público, con el que comparte instalaciones y personal y que está siendo investigado por Salud por posibles casos de puertas giratorias.

Molina asegura que no tienen nada que ver con Barnaclínic e insiste en que la asociación está formada por la junta facultativa y de enfermería del centro. “No somos un grupo de amigos. La Generalitat nos pidió constituir una entidad para poder participar en el consejo de gobierno y la única fórmula era una asociación. Pero con el revuelo que se montó, el Departamento nos llamó, nos dijo que todo se malinterpretó y nos pidió que renunciásemos a ser titulares del centro. Por unanimidad, decidimos renunciar”, explica. Molina reconoce que “el error que se cometió fue constituirse como entidad privada”. “Si ha habido una malinterpretación es porque nos lo propusieron. No pretendíamos ser los dueños del hospital, sólo estar presentes en la toma de decisiones”, precisa.

Los profesionales contarán con tres sillas (dos médicos y un enfermero) en el consejo de gobierno y, según Molina, el mecanismo de selección pasará por las juntas médicas. “Tienen que tener la categoría profesional más alta y no puede tener conflicto de intereses. A los médicos los elegirá por votación la junta facultativa, formada por 250 profesionales del centrol. Y al enfermero, el consejo de enfermería, formada por 125 enfermeros”, zanja.

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Pero la sombra de privatización traspasa a la Asociación del Coneixement Clínic. Los detractores del consorcio ven en los estatutos una vía para blindar la actividad de Barnaclínic y una puerta para permitir que más entes, públicos o privados, puedan gestionar el Clínic. Además, las bases recogen que el centro podrá realizar actividades asistenciales “directamente o a través de otras formas de gestión admitidas en derecho”, lo que supone, según los críticos, externalización servicios.

La fuerte oposición en el Parlament ha enfadado a los médicos del Clínic que, en un hecho insólito, han pedido el amparo del Colegio de Médicos de Barcelona y de la presidenta del Parlament, Núria de Gispert, porque, a su juicio, se ha cuestionado “la ética profesional y la honorabilidad de los médicos”.

Sobre la firma

Jessica Mouzo

Jessica Mouzo es redactora de sanidad en EL PAÍS. Es licenciada en Periodismo por la Universidade de Santiago de Compostela y Máster de Periodismo BCN-NY de la Universitat de Barcelona.

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