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El Gobierno vasco denuncia la “inaceptable” gestión de Izagirre

El viceconsejero de Cultura, Joxean Muñoz, pide al alcalde que se ponga "al servicio" de San Sebastián 2016 y "deje de poner el proyecto a su servicio"

El viceconsejero de Cultura del Gobierno vasco, Joxean Muñoz, durante la rueda de prensa que ha ofrecido este miércoles en San Sebastián.
El viceconsejero de Cultura del Gobierno vasco, Joxean Muñoz, durante la rueda de prensa que ha ofrecido este miércoles en San Sebastián.

El Gobierno vasco ha decidido esta mañana dejar a un lado la "prudencia" con la que hasta ahora se había manifestado en público sobre la marcha del proyecto de San Sebastián 2016. El viceconsejero de Cultura, Joxean Muñoz, ha desgranado en una rueda de prensa las razones del Ejecutivo autonómico para rechazar el convenio firmado por la capitalidad con Kontseilua, la última crisis desatada, aunque gestada lo largo de los últimos meses, para exigir al alcalde de San Sebastián y presidente de la Fundación que rige la capitalidad, Juan Karlos Izagirre, que se ponga "al servicio del proyecto y deje de poner el proyecto a su servicio".

El viceconsejero no ha dudado en calificar la actuación del edil de "irresponsable", "inaceptable", "lamentable" y "penosa".

Muñoz ha censurado tanto el procedimiento por el que se firmó un convenio por valor de más de 400.000 euros con Kontseilua, el Consejo de Organismos Sociales del Euskera, y próximo a la izquierda abertzale, para la organización de una cumbre sobre diversidad lingüística, y el contenido de la iniciativa, un día después de que la entidad presentase en público su proyecto, bajo el respaldo del propio Izagirre y del director de la capitalidad, Pablo Berástegui. La cumbre, si bien no es la única actividad prevista por el programa de la capitalidad en torno al euskera, es la actividad principal en esta materia.

Muñoz ha defendido que la firma con Kontseilua, recurrida ante los tribunales por el Ministerio de Cultura por una supuesta irregularidad contractual, no es más que una imposición del alcalde con la que ha violado los valores que inspiran el proyecto de San Sebastián 2016, la diversidad y el entendimiento entre diferentes, entro otros.

Imposición del alcalde porque fue el primer gran asunto que no se adoptó por unanimidad en el patronato de la Fundación San Sebastián 2016, donde están representados el Ayuntamiento, la Diputación de Gipuzkoa y los gobiernos central y vasco. Imposición porque además el patronato, con los votos de las dos administraciones guipuzcoanas, ambas gobernadas por Bildu, aprobaron un convenio bajo un impasse de la capitalidad en el que el proyecto no contaba con dirección técnica por lo que, en la práctica, el alcalde se arrogó la potestad de gestionar únicamente él la subvención.

Una serie de decisiones que se adoptaron, siempre con el respaldo de Ayuntamiento y Diputación, y sin que los otros dos socios del patronato tuvieran información o se les facilitase sobre el contenido de la cumbre. También a pesar de los sucesivos requerimientos por parte del Gobierno vasco y del central de reconsiderar el convenio, sin que, por ejemplo, las dos instituciones gobernadas por Bildu, según el relato de Muñoz, tuvieran en cuenta una propuesta del Ejecutivo autonómico sobre la iniciativa o desoyesen las alertas del ministerio sobre la posible irregularidad de firmar un convenio de más de 400.000 euros sin haber convocado un concurso y, por tanto, violando la ley de contratos del sector público.

Cronología de una polémica

El programa con el que San Sebastián se impuso en junio de 2011 a otras cinco ciudades candidatas para ostentar el título de Capital Europea de la Cultura en 2016 incluía la organización de una cumbre sobre diversidad lingüística. El esbozo de las actividades no recogía quién o quiénes desarrollarían el acto.

El patronato recibe en 2013 un preacuerdo firmado con Kontseilua para organizar la cumbre lingüística, el proyecto más importante en torno al euskera. El Gobierno vasco ya expresa entonces su disponibilidad a participar en la iniciativa y su intención de que la actividad sea desarrollada en concordancia con las políticas de euskera del Ejecutivo.

La anterior directora de la capitalidad, Itziar Nogeras, presenta su dimisión en abril de 2014 ante el patronato. En la misma reunión se tendría que haber abordado el convenio con Kontseilua, ante el terremoto que supuso la dimisión, las instituciones deciden que el proyecto cultural debe seguir su desarrollo, y que en el momento en el que el organismo presente su proyecto ya se debatirá cómo se organiza.

El nuevo director del proyecto, Pablo Berástegui, ofrece su primera rueda de prensa el 9 de septiembre de 2014. Minutos antes de que comenzase la convocatoria, el presidente de Sortu, Hasier Arraiz, crítica en una entrevista radiofónica la designación de Berástegui por no saber euskera. "En la Euskal Herria del siglo XXI, que el director de un proyecto tan importante no sea euskaldun es un déficit que hay que subsanar", dijo Arraiz.

La siguiente reunión del patronato, el mismo mes, fijaba en su primer punto despojar a Xabier Paya del cargo de director transitorio del proyecto, ya que Berástegui se iba a incorporar a la oficina en los próximos días. El tercer punto versaba sobre Kontseilua, sin ofrecer mayor información sobre la cumbre, el Ayuntamiento propone la firma definitiva del convenio y solo con ese organismo. El Ministerio de Cultura y el Gobierno vasco se oponen. El Ejecutivo autonómico propone que como Berástegui se incorporará en breve sea él quien gestione el convenio, el Consistorio no cede.

Las críticas en torno a Berástegui por el hecho de no saber euskera se disipan.

El Gobierno vasco se plantea no aprobar los presupuestos de la capitalidad en la reunión del patronato de diciembre como forma de paralizar el convenio con Kontseilua ante la falta de disposición del alcalde de fraguar un consenso para la organización de la actividad. El Ejecutivo desecha la opción porque se bloquearía todo el programa de San Sebastián 2016.

El Ministerio de Cultura interpone el 11 de febrero de 2015 una denuncia ante un juzgado de San Sebastián, ya admitida a trámite, porque entiende que el convenio, por su cuantía, más de 400.000 euros, debía haberse sacado a concurso y, por tanto, viola la ley de contratos del sector público.

"Nuestro apoyo a San Sebastián 2016 es por los valores que quiere desarrollar, por la importancia de la convivencia entre diferentes, un tema especialmente delicado. Y ha sido en este terreno donde se han hecho las cosas muy mal. Es un tema grave", ha apuntado Muñoz, quien ha comenzado su intervención mostrando el "apoyo total del Gobierno vasco al proyecto y a su equipo técnico".

"El euskera no es él. El euskera no es lo que se cree él ni lo que defienden las asociaciones que a él le parecen bien", ha continuado Muñoz, quien además ha defendido en más de una ocasión la decisión del Gobierno vasco de explicar abiertamente su postura. "Que nosotros hablemos no es peligroso para el proyecto, sino que lo peligroso es callar y aguantar esta forma de actuar".

El viceconsejero ha lamentado que haya sido precisamente una actividad relacionada con el euskera la que haya provocado la última de las polémicas por las que se ha visto salpicada la capitalidad para defender que el impulso de una lengua, la perviviencia de un idioma, solo es posible con la colaboración de agentes e instituciones, y no con la imposición. Muñoz ha responsabilizado en todo momento de la crisis a Izagirre y aunque el Gobierno vasco nunca haya respaldado la decisión del ministerio de recurrir a los tribunales ha considerado que es una decisión legítima.

"Cada vez que algún partido de la oposición en el Ayuntamiento pide mayor liderazgo a Izagirre con el proyecto me echo a temblar", ha reconocido Muñoz, que ha precisado que el alcalde en ningún momento se ha puesto en contacto ni con el Gobierno vasco, ni con el central para intentar reconducir la crisis. Como ejemplo ha puesto el ofrecimiento de la representante del Ministerio de Cultura en la última reunión del patronato de retirar la demanda siempre y cuando el edil se comprometiese a reorientar el convenio con Kontseilua.

El viceconsejero ha achacado la presencia ayer de Berástegui en el acto de presentación del convenio de Kontseilua a la presión ejercida desde el Ayuntamiento y, aunque ha explicado que no puede ofrecer una opinión fundamentada sobre si la cuantía del convenio se ajusta al contenido del proyecto, que no conoce, ha señalado que una subvención de 400.000 euros "es una cantidad muy alta" y casi impensable en el contexto económico actual.

"No voy a hablar de intenciones, pero es algo que tendría que aclarar el propio alcalde", ha señalado Muñoz preguntado por si la firma con Kontseilua y el procedimiento seguido pueden ser el peaje pagado por Izagirre para acallar las críticas que suscitó en la izquierda abertzale el nombramiento de Berástegui por no saber euskera