El grupo chino Wanda pagará el 40% de la reforma de la plaza de España

Wang Jianlin ‘heredó’ el compromiso del Santander al comprar el edificio España en 2014

La reforma de la plaza de España apenas interesa a los ciudadanos: el Ayuntamiento de Madrid (PP) abrió hace cinco meses una consulta pública sobre su plan y sólo ha recibido 70 aportaciones. Sí interesa a las grandes empresas del entorno, que no sólo han enviado sus propuestas sino que están dispuestas a aportar 39 millones de euros para remodelar la plaza. O eso asegura al menos el gobierno municipal de Ana Botella, que ha anunciado públicamente un compromiso verbal sin reflejo en convenio o acuerdo escrito alguno. “No puede estar suscrito porque no hay un compromiso material de ejecución de la obra, es un compromiso tentativo”, ha explicado esta mañana el área de Urbanismo. Dentro de ese “compromiso tentativo”, al grupo chino Dalian Wanda le corresponde la parte del dragón: 30 millones de euros. Un acuerdo verbal con el Ayuntamiento que, según Urbanismo, realizó el anterior propietario del edificio España, el banco Santander, y la empresa heredó cuando compró el rascacielos el año pasado.

La reforma de la plaza de España es un compromiso electoral de Alberto Ruiz-Gallardón, que en 2011, a sabiendas de las dificultades económicas del Ayuntamiento, prometió diseñar la actuación para llevarla a cabo a partir de 2015. Botella retomó el año pasado ese proyecto, y en octubre se subió a la azotea de la torre Madrid para plantear una reforma de 79,5 millones que afectaría a 2,6 hectáreas de superficie y sería sufragada en un 49% por cuatro empresas: Metrovacesa (propietaria de la torre de Madrid), Dalian Wanda (la empresa del magnate chino Wang Jianlin compró en junio de 2014 el edificio España por 265 millones al Santander), VP Hoteles (dueña de los números 3, 4 y 5) y Mutua Madrileña (propietaria del palacete de la Real Compañía Asturiana de Minas).

Los 40,5 millones restantes los pondría el Ayuntamiento; Botella se comprometió a que la obra no costara “ni un euro al ciudadano” porque el dinero provendría de la nueva concesión del aparcamiento subterráneo (la actual concluye en 2016; se ampliaría de 826 a 960 plazas y se licitaría por más dinero), y del alquiler o venta de los 12.500 metros cuadrados de superficie comercial con los que se prevé ampliar la zona subterránea de la plaza.

En superficie, la reforma, tal y como está planteada ahora (el proyecto final lo acometerá, si no lo descarta, el gobierno municipal salido de las urnas en mayo), prevé crear espacio sin coches de 41.000 metros cuadrados: a los 36.900 actuales se suma el paso elevado de la calle de Bailén, que se convertirá en peatonal. El tráfico se canalizará por túneles: de salida de Princesa y de Gran Vía hacia Bailén y la cuesta de San Vicente, y de entrada de la cuesta de San Vicente en dirección opuesta.

Las aportaciones de los vecinos serán estudiadas por una comisión integrada por el área de Urbanismo, los distritos afectados (Moncloa-Aravaca y Centro) y el Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid. En general, las propuestas ciudadanas apuestan por reducir el tráfico en superficie e incrementar el área peatonal; mejorar las conexiones con el templo de Debod y el entorno de la plaza de Oriente; dar más protagonismo a la bicicleta y el transporte público; colocar aseos, terrazas, zonas infantiles y otras dotaciones; o acabar con los mercadillos que parasitan la plaza. El 12% de las aportaciones plantean limitarse a remozar la plaza sin cambios de calado. Y hay quien pide que se coloque allí la fuente de Neptuno y que la de Cibeles se lleve a Sol.

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