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Casadevante anima a acudir a Europa para esclarecer crímenes sin resolver

El catedrático de Derecho Internacional cree "escandaloso" que 300 atentados mortales sigan sin esclarecer

Carlos Fernández de Casadevante (derecha) y Juan Fernando Fernández Calderín, en la comparecencia en el Parlamento vasco.
Carlos Fernández de Casadevante (derecha) y Juan Fernando Fernández Calderín, en la comparecencia en el Parlamento vasco.

El catedrático de Derecho Internacional Público de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, Carlos Fernández de Casadevante, ha animado hoy a las víctimas de atentados de ETA sin resolver que acudan a instancias europeas, como el Tribunal de Derechos Humanos, a denunciar sus casos.

Fernández de Casadevante ha comparecido hoy en la Comisión de Derechos Humanos del Parlamento vasco junto al periodista Juan Fernando Fernández Calderín, para presentar el libro Agujeros del sistema. Más de 300 asesinatos de ETA sin resolver. Este trabajo se centra, según sus promotores, en errores judiciales, extravío de casos y destrucción de pruebas que han dejado sin esclarecer o sin condenar a los autores materiales de más de 300 asesinatos.

El autor del epílogo del libro y catedrático ha dicho que estos casos producen "perplejidad", porque es "francamente escandaloso" que se hayan perdido expedientes, que se hayan destruido sumarios y se hayan sobreseído casos en pocos días. Ha reconocido que es muy difícil que las instancias europeas puedan resolver estos casos, porque antes se deben agotar las vías dentro de España, pero aún así ha animado a las víctimas a acudir a instituciones como el Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo para denunciar esta "segunda victimización por parte del Estado" que padecen.

A juicio de Fernández de Casadevante, "como mínimo" el Estado debería pedir perdón a estas víctimas y hacer frente a una indemnización por responsabilidad civil, y ha añadido que en cualquier otro ámbito a un profesional que actúa con negligencia "se le cesa". Ha insistido en que todos estos casos recogidos en el libro son "incompatibles con las obligaciones internacionales contraídas por España en materia de Derechos Humanos" porque el Estado "no ha actuado con diligencia y ha conculcado derechos de las víctimas a la verdad, la justicia, la tutela judicial efectiva y la reparación".

Juan Fernando Fernández Calderín ha hablado de numerosos casos concretos que se recogen en este libro que, ha aclarado, no quiere ser "una bofetada al Estado de Derecho", sino un medio para plantear una serie de preguntas sobre atentados sin resolver. Ha explicado que esta obra es fruto de un trabajo de más de dos años de investigación sobre "negligencias, errores e irregularidades" en la investigación de atentados terroristas de las décadas de 1970, 1980 y 1990.

El autor del libro ha explicado que hay terroristas que no saben por qué están en libertad cuando han sido delatados por otros como autores de atentados. Ha criticado también que en algunos casos la investigación se quedara en juzgados de instrucción ordinarios, cuando deberían haber ido a la Audiencia Nacional y que informes de balística hayan tardado veinte años en llegar al juez.

Para este trabajo de investigación, miembros de Covite, entre ellos Fernández Calderín, se han reunido con policías, fiscales, jueces y han recogido testimonios de entrevistas entre etarras y víctimas, lo que ha permitido reabrir ya cuatro sumarios de atentados de ETA. El último, hace un año, cuando el etarra Kepa Pikabea confesó a su víctima, el exteniente de la Guardia Civil Angel Madariaga, que él era el autor de la muerte del estanquero de Eibar Carlos García en 1980.