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Un amor entre Santa Teresa y un fraile gana el Azorín de Novela

Fernando Delgado defiende las distintas facetas del amor en 'Sus ojos en mí'

El premio entregado por la Diputación de Alicante y Planeta está valorado en 45.000 euros

El escritor Fernando Delgado con el premio Azorín de novela.
El escritor Fernando Delgado con el premio Azorín de novela.

Sus ojos en mí, una historia de amor entre Santa Teresa de Jesús y el fraile Jerónimo Gracián de la Madre de Dios, le ha valido al periodista Fernando Delgado para hacerse este jueves con el premio Azorín de novela, valorado en 45.000 euros y otorgado por la Diputación de Alicante y la Editorial Planeta.

Delgado ha escrito una novela sobre un amor apasionado –no carnal- entre una religiosa en sus 60 años y un fraile 30 años menor, los dos protagonistas de una historia que se escenifica entre el siglo XVI y el tardo franquismo. La obra concurrió al concurso bajo el título de A las Puertas de Bruselas y con el pseudónimo de Juana Dantisco, la madre auténtica de Gracián.

“Santa Teresa es la mejor prosista española de todos los tiempos. Le ha perjudicado ser santa sobre escritora”, ha dicho tras recibir el premio el escritor. Delgado ha mamado de los epistolarios de la religiosa y abordado su figura desde un punto de vista contrario al estereotipo que muestra a una mujer abatida por el éxtasis. “Ella era una mujer activísima”, ha considerado el periodista tras apuntar que en las universidades europeas los cursos sobre la santa no versan sobre su religiosidad sino sobre su escritura.

La santa posó sus ojos sobre Gracián –de ahí el título de la novela- y sobre el fraile cayó la desgracia tras la muerte de la santa, ha relatado el autor. "Desconocido, brillante y guapo", Delgado ha descrito a este personaje como alguien cuyas obras no circulan. Tuvo una vida agitada, perseguida por una Inquisición, que no le perdonó que comulgara con las ideas de una mujer. Él tiene tanto protagonismo como ella en la novela.

La novela se estructura en dos siglos distintos y a través de varias voces. El escritor Juan Eslava, miembro del jurado, ha destacado su complejidad en la estructura y su lectura fácil. “El estilo de Delgado, adquirido con los años tiene la elasticidad y suavidad del estilo de Santa Teresa, lo que suele ocurrir cuando uno se mete en la vida de un personas que además escribió”. Eslava ha agradecido el estilo sencillo en el que se expresó Delgado, “alejado del estilo sonajero de muchos novelistas actuales”.

Los orígenes de la novela en sí tienen también su historia. Delgado, con la emoción de los primeros instantes, ha contado al recoger el premio que esta historia le ronda desde hacía 30 años. Entonces tenía en mente escribir una historia más “pretenciosa” sobre San Juan de la Cruz hasta que varios amigos ilustrados en la vida del religioso le recomendaron a Gracián, con una vida más plagada de aventuras que las del otro santo.

En definitiva, apuntó otra miembro del jurado, la catedrática Isabel Tomás Mestre, Delgado hace defensa del amor desde una faceta más allá de lo carnal en un mundo, el siglo XVI, donde el poder establecido les persiguió y ellos se defendieron. “Aunque no pondría la mano en el fuego por Graciano”, ha añadido el premiado sonriente sobre la castidad del fraile en sus intenciones respecto a la monja.