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Un centro cultural catalán lejos del independentismo

Intelectuales contrarios a la secesión impulsan CLAC para recuperar la “Barcelona cosmopolita” y reforzar Cataluña como “referente cultural dentro de España”

Cuarenta intelectuales catalanes han constituido un centro cultural denominado Centro Libre Arte y Cultura (CLAC) cuyo objetivo es recuperar la “Barcelona cosmopolita” y huir del discurso de la Cataluña oficial decantada, dicen, hacia el independentismo. La plataforma rechaza definirse como antisoberanista pero sus cinco fundadores, con sensibilidades políticas distintas, se han pronunciado abiertamente en contra de la secesión. El núcleo duro lo conforman la editora Myriam Tey, que fue directora del Instituto de la Mujer con el Gobierno de José María Aznar; el catedrático Francesc de Carreras, mentor de Albert Rivera, líder de Ciudadanos; el filósofo Manuel Cruz, socialista y presidente de Federalistas d’Esquerres; el doctor en Ciencias Económicas, Félix Ovejero; y el novelista Ignacio Vidal-Folch.

El manifiesto del grupo expone que el objetivo nació para potenciar el “carácter cosmopolita” de Barcelona y para estimular el papel de Cataluña como “referente cultural dentro de España”. “Queremos abrir Barcelona al mundo y rescatar a una ciudad transgresora, irreverente y no sumisa al poder”, sostiene Tey.

La editora sostiene que no existe en Barcelona un centro cultural de ese cariz que escape de la oficialidad y asegura que esa función no la ejerce, por ejemplo, el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona (CCCB). Y pone dos ejemplos: la dificultad que tiene el escritor Fernando Savater para presentar sus libros en Barcelona o que no se pudiera exhibir la exposición de la Fundación Amberes 1714-300 años de paz al rechazarla todas las instituciones públicas. “Busqué un espacio y no di con él. Todas tenían miedo a represalias”, cuenta Tey.

El colectivo, que quiere fomentar el debate de ideas y que refleje la realidad lingüística de Cataluña, rechaza definirse como “nacionalista español” o que aspire a ser un instrumento en defensa del castellano. “Somos democráticos, constitucionalistas y coincidimos en rechazar el independentismo pero estamos abiertos a debatir con cualquier persona”, afirma la editora. “No queremos subvenciones ni estar sometidos. Parece que todo catalán para ser buen catalán tiene que ser independentista. Somos nacionalistas de la cultura”, sostiene. El grupo simpatiza con Societat Civil Catalana pero sus miembros aseguran que no depende de ésta ni mantiene vínculos con partidos. “No somos en absoluto una marca blanca de ella. No va contra nadie. Es un proyecto de debate abierto, libre y plural”, afirma Manuel Cruz.

“Queremos rescatar a una ciudad transgresora e irreverente”

El grupo, que está buscando sede, tiene la intención de financiarse con las cuotas y ayudas de empresas privadas. Ante el planteamiento de que los sectores soberanistas les replicarán que los intelectuales independentistas no han creado ningún grupo de ese cariz. Tey rebate: “Los catalanes independentistas tienen el Centro Cultural del Born (asentado en los restos arqueológicos de la caída de 1714). Y nosotros creamos un centro porque nos sentimos excluidos de un espacio. Nosotros no tenemos voz pero ellos podrán venir”, sostiene.

La lista de firmantes la integran intelectuales como Juan Marsé, Juan Goytisolo, Javier Cercas, Arcadi Espada o Victoria Camps. Varios de ellos ya firmaron hace 10 años el manifiesto en defensa del castellano y en contra del nacionalismo que fue el embrión de Ciudadanos. Uno de los firmantes es el catedrático de la UAB, Clemente Polo, que hizo un estudio en el que recordó que el Ejército está legitimado a intervenir en caso de secesión.

“El nacimiento del centro me parece una estupenda iniciativa. Está en una fase voluntarista. Pero es difícil cuando la Cataluña oficial es hostil a este tipo de actividades. Le deseo lo mejor por mi bien y el por el de mi ciudad”, señala el periodista y escritor Ramón de España. Ignacio Vidal-Folch, otro de los fundadores, muy crítico con el soberanismo, recibió esta semana el Premio Ciutat de Barcelona de literatura castellana por la obra Pronto seremos felices de manos del alcalde, el convergente Xavier Trias. Según algunos sectores de la cultura, este galardón es una muestra de que las instituciones catalanas no someten a ningún tipo de exclusión la cultura en castellano. “Ha habido excepciones”, admite Tey, “pero hay un ambiente general en el que el nacionalismo uniformiza la cultura y dicta lo que es cultura o no”. La primera actividad del centro arrancará en marzo con el ciclo Los de allí, aquí que se centrará en un debate Sobre Orwell, autor de Homenaje a Cataluña, en el Instituto de Estudios Norteamericanos.

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