Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra

La policía desarticula la banda del narco arousano ‘Felo O Mulo’

El grupo llevaba años transportando toneladas de cocaína desde Sudamérica

La policía se lleva a O Mulo tras su detención
La policía se lleva a O Mulo tras su detención

Al chalé de Cambados del presunto narcotraficante Rafael Bugallo Piñeiro, alias Felo O Mulo, no llegaron los Reyes Magos sino agentes de la unidad especial Greco de la policía nacional. Apenas despuntaba el día cuando el pasado martes Bugallo era detenido —estaba en casa junto a su novia, de nacionalidad colombiana— uno de los transportistas de sustancias ilegales más veteranos de la ría de Arousa. A lo largo de los años, O Mulo se forjó una leyenda como el lanchero que logró sobrevivir a más redadas desde las épocas del contrabando de tabaco, después del hachís y finalmente con el negocio más rentable, el de la cocaína.

 Bugallo Piñeiro, de 55 años, se encontraba en libertad condicional y pendiente de juicio por otro cargamento de casi cuatro toneladas de cocaína que organizó en agosto de 2008. Dos años antes, había sido sorprendido en Tui, en la frontera con Portugal, con otros 1.200 kilos. Entonces logró huir y no fue capturado hasta meses después. Pero esta vez O Mulo no pudo escabullirse y junto a él ha caído el grueso de su banda, seis personas más que presuntamente iban a dar cobertura con labores de contravigilancia al desembarco de un cargamento de entre 1.000 y 1.500 kilos de cocaína capturado unas horas antes en pleno Atlántico, cerca del archipiélago africano de Cabo Verde, por el buque Petrel del Servicio de Vigilancia Aduanera (SVA). La droga había cruzado el océano repartida en 49 fardos y escondida en las bodegas del pesquero Coral I, un barco de 14 metros de eslora y pabellón venezolano.

Iba a ser una de tantas operaciones con las que los narcotraficantes suelen coronar las Navidades aprovechando el tirón de una mayor demanda de droga en esta época festiva. O Mulo, uno de los lancheros más conocidos de las Rías Baixas desde los tiempos en que pilotaba planeadoras para Sito Miñanco y Los Charlines. con más de 20 años de experiencia acumulados y ahora convertido en un capo con banda propia, tenía bajo control todos los preparativos del desembarco y había dormido tranquilo. Bugallo Piñeiro ya se había escabullido muchas veces de la justicia, de las fuerzas de seguridad e incluso de los ajustes de cuentas de bandas rivales. Su leyenda se agigantó en 1992 cuando logró huir de otro narco de la zona que le reclamaba el pago de la deuda y que, encañonándole con una escopeta, pretendía que se metiese en una fosa del cementerio de Caldas de Reis para enterrarlo vivo.

Este vez la policía tomó la delantera a O Mulo y precipitó la redada para asegurar la captura del alijo, que los investigadores esperaban incluso que fuese por lo menos el doble de la cantidad intervenida, dado el volumen de otros cargamentos fletados en los últimos años por Bugallo. A última hora de ayer, el balance de la operación era de al menos 16 detenidos entre los que también se encuentra Juan Carlos Nogueira Oubiña, de 43 años, arrestado en su chalé de Vilanova de Arousa, al que hasta ahora solo se le conocía por su oficio de mariscador. En el mismo operativo en el que participaron unidades de la Udyco y Greco de Galicia fueron arrestados otros dos colombianos residentes en Vilagarcía, encargados de controlar la parte del cargamento asignado por el cartel que organizó el envío desde Sudamérica y que previsiblemente tenía Madrid como destino.

A bordo del Coral 1 ya había sido detenidos antes sus nueve tripulantes. Su travesía se vio sorprendida por los aduaneros —que ya llevaban varias jornadas de espera en la zona— cuando todavía le quedaban al menos tres días de navegación para encontrarse con las planeadoras que iban a alijar la droga y probablemente con un pesquero que también saldría a su encuentro para aprovisionarle de combustible.