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OPINIÓN

Un tren para la eurociudad Baiona-San Sebastián

Hace 20 años, con la caída de las fronteras en la Unión Europea, se puso en marcha la creación de la Eurocidad Vasca "Bayona — San Sebastián", apoyada en un Convenio Transfronterizo. Y desde el principio, uno de los proyectos más relevantes para vertebrar la creación de esta Metrópoli —a caballo entre dos Estados— consistía en buscar la conexión por tren de las dos ciudades ejes de la conurbación.

Hoy se dan las condiciones de viabilidad para proponer al Gobierno español que desde el Ministerio de Fomento, con la implicación de las instancias competentes, se gestione sin dilación la puesta en marcha para el año 2016 de un ferrocarril transfronterizo que conecte, sin transbordo, las localidades de la Eurociudad Vasca "Bayona — San Sebastián".

Desde entonces, colectivos ciudadanos, instituciones y autoridades y equipos de expertos de ambos lados del río Bidasoa vienen trabajando para integrar y dar cohesión a esta Metrópoli transfronteriza europea, como parte de un marco geográfico más amplio de colaboración entre Aquitania y Euskadi, en pleno corazón del Arco Atlántico, y con Burdeos y Bilbao como núcleos centrales de una Euroregión.

La creación de la Eurociudad Bayona—San Sebastián persigue profundizar en los contenidos de un espacio de convivencia y de cooperación económica y cultural. Y ha venido dando pasos a impulsos e iniciativas de las instituciones del País Vasco y del Distrito Biarritz-Anglet-Bayona por medio de una Agencia Transfronteriza para el Desarrollo y en base a estudios y proyectos compartidos (entre ellos Transfermuga) en el apasionante terreno de la cooperación entre territorios de diferentes Estados pertenecientes a la Unión Europea.

Uno de los objetivos centrales de esta cooperación consiste en un "tren transfronterizo", cuya viabilidad se ha sometido a estudio y cuya puesta en marcha resulta clave para articular la Eurociudad Vasca. Se trata de un territorio que congrega a más de 600.000 habitantes, con voluntad de cohesionar una conurbación que se extiende a lo largo de un corredor de 50 km. Hay en su favor razones comerciales, culturales, turísticas y de infraestructuras y políticas comunes para su desarrollo sostenible.

La plasmación de un proyecto de transporte transfronterizo sostenible, muy demandado en la actualidad, supondría la puesta en marcha de un ferrocarril regular y estructurante entre Bayona y San Sebastián, con parada en las principales localidades del corredor, como Biarritz, San Juan de Luz, Irún y Rentería, entre otras.

Sería muy importante que para el verano de 2016, año durante el cual San Sebastián celebrará la Capitalidad Europea de la Cultura, pudiera estar en funcionamiento un ferrocarril moderno que dė respuesta eficaz a la intensa movilidad de personas que ya se produce entre las localidades de la conurbación Bayona-San Sebastián, en especial durante los tres meses de verano, y que experimentará un fuerte incremento en 2016. Un tren que acercará los eventos culturales, deportivos y festivos, favorecerá los aeropuertos de Biarritz y Hondarribia, promoverá todo tipo de actividades económicas y servirá como precursor de los servicios de ferrocarril en alta velocidad que también conectarán ambos Estados tras el final de las obras del proyecto de la Y vasca, en fecha aún desconocida. Entonces, también será posible conectar Bilbao y Burdeos, Madrid y París.

Es de interés analizar en estos momentos las posibilidades que ofrece la obra adjudicada por ADIF, con un importe de 40 millones, para la adecuación o renovación integral de las vías convencionales entre San Sebastián e Irún, seguida de la colocación del tercer raíl o hilo para contar con vías de doble ancho. Esta actuación, que está casi paralizada en los últimos dos años, es parte del trazado de la Y vasca para los trenes AVE.

La implantación del tercer raíl permitirá a corto plazo la conexión ferroviaria Bayona-San Sebastián, salvando el diferente ancho de vía existente en Francia y España. No obstante, quedaría por solucionar el problema de la red de electrificación que es diferente en ambos países pero que se puede solventar adaptando y homologando las locomotoras, alquilando o adquiriendo el material de locomotoras con sistema bitensión. Así mismo, habría que resolver aspectos de las instalaciones de seguridad de la circulación. También resulta posible poner en marcha un tren entre ambas ciudades, con inmediatez, mediante la colocación en Irún de un adaptador o cambiador de los ejes de las unidades ferroviarias.

Por ello he presentado en el Congreso seis iniciativas para impulsar el proyecto ante el Gobierno de España, presionando para que agilice los trabajos de adecuación de la actual plataforma, colocación de las nuevas traviesas y mejora de la superestructura. Además es urgente que licite la instalación de un tercer raíl en la nueva vía de ancho convencional entre San Sebastián y Bayona.

Mientras tanto, tiene que negociar con las autoridades de Francia, Consejo Regional de Aquitania, Euskadi y territorio vasco-francés, resolver por Adif las cuestiones técnicas apuntadas y culminar el estudio comercial de la nueva línea. Este proyecto se puede acoger a las ayudas disponibles de fondos europeos para la mejora del transporte ferroviario en un tramo transfronterizo del Corredor Atlántico.