Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra

Menos asignaturas y más proyectos

La FP vasca combina una formación sólida con especialización en la empresa

Solo uno de cada diez puestos de trabajo podrán ser no cualificados en 2020

Alumnos del centro de Formación Profesional Jesús Obrero en clase de robótica.
Alumnos del centro de Formación Profesional Jesús Obrero en clase de robótica.

Las necesidades de las empresas vascas son para los centros de Formación Profesional como las comandas en un restaurante. Se sirven a la mayor celeridad, pero sin olvidar que la cada vez mayor especialización no puede ir en detrimento de la calidad y adaptabilidad que proporciona una sólida base de conocimientos.

La FP en Euskadi hace ya muchos años que dejó de ser la solución para los estudiantes menos aplicados y constituye la punta de lanza de los nuevos sectores productivos. Mucho más cerca de la realidad que la Universidad, está transformando incluso su modelo de enseñanza desde las inamovibles asignaturas, hacia el concepto de avanzar en proyectos, en línea con la manera de trabajar en equipo de las empresas y de las uniones temporales que nacen y desaparecen en un mercado cada vez más local y a la vez más global.

Sus rectores saben que el éxito depende de inculcar a sus alumnos la capacidad de adaptación a un entorno que da volantazos de 180 grados, y la necesidad de la innovación permanente. Cada año 17.000 alumnos salen de las aulas de la FP, directos a un mercado que, de cada 100 puestos de trabajo, demanda 78 con este tipo de cualificación, y con la vista puesta en un escenario de 2020 en el que según la UE sólo uno de cada diez personas sin cualificar encontrará trabajo en Euskadi.

Xabier López de Santiago, el director de FP de la mayor organización de FP de Euskadi, Egibide, con cinco campus y más de 7.000 alumnos, y la mayor oferta formativa con 33 ciclos, explica que la FP del futuro exige trabajadores cada vez más especializados, y adaptables, si, “pero sin olvidarnos” de que necesitan una formación de base sólida que les proporcione varios registros para adaptarse también dentro de una empresa.

En red y dual

El próximo mayo, una quincena de estudiantes de Egibide, el mayor centro de FP vasco —nacido en Álava de la unión de Jesús Obrero y Diocesanas— se sumarán, aunque como alumnos, a la plantilla del mayor centro industrial de Euskadi, Mercedes. Tendrán por delante 4300 horas de formación hasta 2017, de las que 2700 las recibirán en la planta. Se trata de un plan pionero de formación dual que por el momento sólo se desarrolla en Alemania y que permitirá extraer conclusiones, asegura López de Santiago.

Un plan que como otros ha sido posible, dice el director de FP, gracias a la dimensión que les ha proporcionado la integración. “La creación de Egibide y la dimensión que nos ha dado ha abierto y generado muchas sinergias hasta el punto de que podemos llegar a ofertas que solo hace tres años eran impensables por separado”, asegura López de Santiago, en relación a proyectos de innovación con pymes, o el plan piloto de FP dual con la alemana Mercedes Benz. En su opinión todos los centros de FP tienen que tender hacia ese concepto de integraciones, o de trabajo en red que a ellos les permite trabajar con más de 500 pymes a diario.

“Si queremos que el alumno sea creativo, innovador, y tenga capacidad de adaptación no podemos seguir con las clases magistrales como las que se daban hace unos años y eso está siendo el centro de otra revolución en el mundo de la FP”, asegura López de Santiago. “Ya se está rompiendo con la dinámica de una clase una asignatura y se va cada vez más a proyectos interdisciplinares, a proyectos en distintos conocimientos y tecnologías” explica.

En la actualidad la FP afronta e introduce a los alumnos en programas de FP dual, en proyectos de innovación en los que los alumnos trabajan directamente con las empresas, y en proyectos de innovación que impulsan los centros directamente con las pymes, para paliar el déficit de personal o medios para afrontarlo. Además, los centros de FP potencian la cultura del emprendizaje con ayudas concretas a los alumnos a poner en marcha empresas. Para López de Santiago, ese cambio radical en la metodología de la enseñanza hace que los alumnos afronten de manera natural el paso del ciclo formativo al laboral.

El Plan vasco aprobado por el Gobierno vasco, —considerado uno de los modelos de referencia en la UE— va a dedicar 190 millones de euros hasta 2016, el 12% más anual que el anterior, con el objetivo principal de dotar a los centros de mejor equipación para adaptarse a esa realidad cambiante y “para potenciar a las personas y a sus potencialidades”, describió la consejera de Educación, Cristina Uriarte, durante la presentación del plan la última semana de noviembre.

Conscientes de que el ya viejo paradigma de nacer, trabajar y vivir prácticamente en el mismo lugar tiene los días contados, y que estar toda la vida laboral en una empresa está dejando de ser incluso una aspiración, la FP ha hecho suyo el concepto de flexiseguridad.

Es decir, el puesto de trabajo y la continuidad en el mercado laboral ya no la proporciona el tipo de contrato, sino la formación y la capacidad de adaptación a entornos cambiantes. El modelo vasco de FP avanza en esa dirección. Cada vez mayor especialización dentro de las empresas, y con proyectos, pero con los centros como garantes de una base solida y general.