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La subida de la cuota del atún no despeja el futuro de las almadrabas

Las dudas del sector y la Junta contrastan con el triunfalismo del PP

Trabajadores en la almadraba de Barbate (Cádiz). Ampliar foto
Trabajadores en la almadraba de Barbate (Cádiz).

En 2006, los marineros que conforman la cuadrilla del laberinto de redes de la almadraba temieron gravemente por el fin de su trabajo. Esta tradición trimilenaria de pesca del atún rojo estaba en peligro por el alarmante descenso de ejemplares. En seis años se contabilizó una reducción del 80%. Los organismos internacionales decidieron un plan de protección que conllevó un drástico recorte de las capturas. Un plan que ha sido efectivo porque la abundancia de atunes en todo el Mediterráneo es evidente. Los científicos llegan a comparar las cifras de este año con las de los años sesenta. Sin embargo, para el próximo año la pesca de atún seguirá limitada. Aunque se ha aprobado un aumento de las cuotas del 18% para el sector pesquero andaluz es insuficiente. El PP de Cádiz se ha quedado solo a la hora de presumir de las gestiones del Gobierno español para lograr un incremento que no espanta los temores de los marineros.

El ICCAT, las siglas en inglés del organismo internacional para la conservación del atún, ha aprobado un Total Admisible de Capturas (TAC) de 16.142 toneladas. Es un incremento del 20% con respecto al año pasado, la primera subida desde que se aplicó el plan de protección. Sin embargo, el sector pesquero reduce la subida a un 18% porque en el reparto global no se incluyen las cuotas reservas para investigación en Argelia, Túnez, Libia y Mauritania. En definitiva, hay que repartir 15.821 toneladas, de las que 2.956 son para España. De ellas, 774 serán para las almadrabas.

La provincia de Cádiz cuenta desde los fenicios con un arte de pesca sostenible consistente en situar un laberinto de redes bajo el mar en el que quedan atrapados los atunes en su camino hacia el interior del Mediterráneo. Son las almadrabas. Persisten cuatro: la de Zahara, la de Barbate, la de Conil y la de Tarifa. “Fuimos los primeros en defender que había que hacer un sacrificio para preservar el atún. Se nos cayeron dos lagrimones cuando en 2009 nos recortaron el 40% de la cuota pero lo entendimos”, explica la directora gerente de la Organización de Productores Pesqueros de Almadrabas, Marta Crespo. Ella, al igual que todos los que los que trabajan en el sector, aguardaban una subida mucho más elevada. “Era el momento de recoger el fruto de las medidas de recuperación. Creemos que se debería haber llegado hasta las 23.000 toneladas”, defiende.

Los pescadores gaditanos logran un aumento del 18% en las capturas

Los almadraberos sitúan su umbral de rentabilidad en las 1.100 toneladas por temporada. Los recortes de los últimos años los han compensado con la compra de cuota a otras modalidades o con el uso de sus redes como observatorios científicos, lo que elevaba las posibilidades de pesca. Este uso investigador fue recortado por el Gobierno del PP hace dos años y la compra de cuota conlleva un gasto añadido que encarece el producto final.

La Junta de Andalucía se ha unido a este mensaje de decepción. “Es frustrante para el sector que haya prosperado una subida tan conservadora”, ha dicho la consejera Elena Víboras. La eurodiputada socialista y exconsejera Clara Aguilera calificaba el incremento de “ridículo” y criticaba el papel del ministerio español. Un discurso que trataba de tapar el PP con un mensaje triunfalista. “Gracias al Gobierno de Mariano Rajoy hemos conseguido una histórica subida de la cuota”, se felicitaba el presidente de los populares en Cádiz, Antonio Sanz. Recordaba que, aunque el incremento para este año haya sido del 20%, el ICCAT ha anunciado similares subidas para 2016 y 2017.

Aunque ese es el compromiso adquirido, el sector almadrabero no termina de fiarse. Creen que el momento de consolidar el incremento era ahora. La subida en 118 toneladas para las almadrabas, aunque supone un respiro, no retira las amenazas sobre el empleo. De hecho, los empresarios ya trabajan en una reunión con el comité de empresa de Tarifa, la que, con 70 trabajadores y menor cuota, tiene más complicada su supervivencia. Ese temor existía hace ocho años. Pero entonces apenas había atunes. Ahora abundan tanto que el año pasado tuvieron que soltar sólo en Tarifa 8.000 ejemplares del laberinto de redes de la almadraba.