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La huelga indefinida de Bizkaibus despierta tensiones y falta de diálogo

Bizkaia pide que se desconvoquen los paros para negociar antes del viernes

Manifestación de los trabajadores de Bizkaibus este lunes en Bilbao.
Manifestación de los trabajadores de Bizkaibus este lunes en Bilbao.

Unos 90.000 usuarios afectados y municipios casi incomunicados. Este lunes comenzó en Bizkaia la huelga indefinida de autobuses. Después de nueve jornadas de paros de 24 horas, el final del conflicto parece más lejano que nunca. Pese a tres días con reuniones de once horas, las posturas de la Diputación foral y de los sindicatos de Bizkaibus se mantienen tan tajantes como al principio. La institución, que se reunió este lunes con las empresas, puso una condición para reunirse este martes: un “gesto” desconvocando la huelga, aunque fuera de manera parcial. Algo que ni siquiera se plantean. Las tensiones comienzan a ser palpables en las declaraciones públicas y en los incidentes.

“Es un maquillaje para quedar bien”, criticó Juan Carlos González de CC OO: “el proceso tiene que ser al revés”. Los sindicatos, que reconocen no esperaban llegar a este punto, piden “más diálogo”, no descartan presentarse a hablar pese a no haber desconvocado hoy la huelga.

El principal punto de desencuentro por el que UGT, ELA, Comisiones, LAB y USO salieron de la reunión el pasado viernes sin acuerdo fue la fecha en la que se pongan a funcionar las nuevas líneas de autobuses que podrían evitar las “más de 300 amortizaciones” que los sindicatos han denunciado desde el principio de la huelga.

La Diputación ofrece que comiencen a andar en marzo de 2016, pero los trabajadores quieren que sea un año antes, “para tener garantías reales de que se cumplirá el acuerdo” firmado tras otra huelga el 4 de octubre de 2013. “Algunos incluso quieren que sea en noviembre, antes de que entren las nuevas concesionarias”, advierten desde la institución. Durante la reunión se habló de buscar soluciones que subsanen el año de estancamiento “para mejorar las condiciones de los trabajadores”: menos frecuencias, revisar las jornadas o la implementación de líneas.

La Diputación se reúne con las empresas en el décimo día

“Los trabajadores están dolidos, cansados y defraudados”, explican en Comisiones: “la marcha atrás en las negociaciones ha sentado mal” a los 1.500 trabajadores. “A mitad de semana les decíamos que había flecos por cerrar y luego volvemos al principio”. Ambos lados achacan a la otra parte el no querer dialogar. “Hay que cerrar bien las heridas para que esto no vuelva a abrirse, antes de tomar una decisión”, avisaban los sindicatos.

Todos los días de esta semana continuarán las marchas de los trabajadores por las calles de Bilbao, a lo que se sumarán muy probablemente otras iniciativas como tapones de tráfico, para seguir “haciendo ruido y que la ciudadanía se una”, anticipan.

Después de algún suceso aislado durante las dos semanas anteriores, la jornada de huelga indefinida comenzó  con mucha tensión, con piquetes evitando la salida de autobuses del 30% de servicios mínimos, en Berriatua y Lemoa, y con dos ataques con piedras a unas lunas en la última localidad. En Lekeitio, pincharon unas ruedas, en Amorebieta, inutilizaron una válvula de presión, y en Bilbao hicieron unas pintadas a los espejos retrovisores. Una situación que entorpeció, además, la asistencia masiva a la tradicional feria de Gernika.

“Se ha pedido calma y civismo pero es lógico que los ánimos se calienten”, apuntaron los sindicatos, ante lo que la diputada de Transportes, Itziar Garamendi, respondía que “esta es su manera de respetar a los miles de usuarios”. Un lenguaje que comienza a ser incómodo y tenso para ambas partes, también en lo político. El secretario general del PSE de Bizkaia, Mikel Torres, pidió ayer a la Diputación que se reúnan “de manera inmediata”.

La institución foral pide un “gesto” por parte de los sindicatos. Si no se desconvoca el paro, no habrá reunión antes del viernes, tras otros cinco días de huelga. Si entonces no llegan a un acuerdo, continuará el lunes. Cada uno sigue resguardado en sus trincheras.