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Los siniestros hermanos Creix

TV-3 emite un documental sobre la detención y proceso de decenas de estudiantes de la Universidad de Barcelona en 1962 dirigidos por Antonio Juan y Vicente Juan Creix

Ficha policial del actual consejero de Economía, Andreu Mas-Colell.
Ficha policial del actual consejero de Economía, Andreu Mas-Colell.

El 21 de febrero de 1962 iba a celebrarse un acto en el paraninfo de la Facultad de Medicina en el Clínic con la presencia de los poetas José Agustín Goytisolo, Jaime Gil de Biedma, Gabriel Ferraté y Joan Oliver (Pere Quart). Unos cuantos estudiantes de Medicina planearon una acción sorpresa como protesta contra el régimen de Franco. “Yo llevaba preparado un bisturí y una bolsa y amontonamos varios sillones del paraninfo para poder llegar al cuadro de Franco que presidía la sala y cortarlo. Luego lo enrollé y colocamos un muñeco ahorcado”, recuerda Salvador Barluenga, entonces estudiante de medicina en el documental Barcelona 1962. L'ombra dels Creix que hoy emitirá el programa Sense ficcióde TV-3. El reportaje ha sido coproducido por la televisión catalana y Optim TV y ha sido dirigido por el periodista Enric Canals.

El documental fue presentado ayer en el paraninfo de la Universidad de Barcelona ante la presencia de muchos de aquellos estudiantes de los años sesenta que luego fueron personajes de la cultura y la política, como el desaparecido Manuel Vázquez Montalbán, la historiadora Anna Sallés, el político y escritor Salvador Clotas, el actual consejero de Economía Andreu Mas-Colell, la librera de Negra y Criminal, Montserrat Clavé y el economista Martí Capdevila, entre otros.

El reportaje se apoya en múltiples testimonios y en documentos como fichas policiales, actas de atestados y documentos judiciales de aquellos hechos y da una idea de lo siniestros que eran dos policías, los hermanos Vicente Juan y Antonio Juan Creix, de la Brigada de Investigación Social. Antonio se había especializado en comunistas, mientras que Vicente dominaba los círculos catalanistas intelectuales. Torturaron, entre otros, a Miquel Núñez o Gregorio López Raimundo.

El mismo día que desapareció el cuadro de Franco aparecieron pintadas contra el dictador en el claustro y pasillos de la Universidad de Barcelona. Los estudiantes se habían movilizado en solidaridad con la huelga de mineros en Asturias. “Estaban como locos por detener a los autores del robo del cuadro”, explica uno de los testimonios en el documental. “Estrechados a preguntas manifestaron que habían colaborado en la sustracción del cuadro….”, recoge un atestado policial. Por “estrechados” hay que entender maltratados, según relatan los protagonistas del documental que identifican a los hermanos Creix como participantes en los interrogatorios. El cuadro de Franco fue de una casa a otra y nunca volvió a aparecer. “Lo enterré en el jardín de mis padres en Sant Julià de Vilatorta dentro de una caja metálica”, explica el arquitecto Xavier Baguè. De nada ha servido que máquinas excavadoras removieran 15 toneladas de tierra en búsqueda de la caja y el cuadro.

Las manifestaciones de apoyo a los arrestados por la desaparición del cuadro-juzgados en consejo de guerra en dos semanas y condenados a penas de tres años y cuatro de cárcel- no decayeron. “Cantábamos Asturias patria querida, por lo mineros, y gritábamos Fuera Franco y huelga general". La policía irrumpió dentro de la universidad: “Nosotros estábamos como en primera fila y a Manolo [Vázquez Montalbán] lo atraparon en el suelo y le dieron una buena paliza”, explica la historiadora y —viuda del escritor— Anna Sallés. “Se produjo un embudo y nos cogieron a muchos”, añade el consejero Andreu Mas-Colell, que en aquella época repartía octavillas. Cuatro de los arrestado —Vázquez Montalbán, Salvador Clotas, Ferran Fullà y Martí Capdevila— fueron condenados en consejo de guerra a dos y tres años de cárcel que cumplieron en Lleida. El delito: “rebelión militar por equiparación”.

Otra vez, los hermanos Creix intervinieron activamente en los interrogatorios, según el documental. Los dos se empleaban a fondo con golpes, puñetazos y torturas, según se desprende de los testimonios. Ambos habían sido espías del ejército de Franco en Cataluña y fueron descubiertos: Antonio fue condenado a pena de muerte por alta traición y Vicente a 15 años de trabajos forzados. Escaparon de la zona republicana y sus servicios fueron recompensados por la dictadura.

El documental recoge fotografías de los cuatro que cumplieron pena en Lleida entre rejas. "Manolo preparaba un arroz delicioso con una especie de paella que se inventó con latas", explica el economista Capdevila, que recuerda muy bien el empeño del PSUC —él y Vázquez Montalbán militaban en aquel partido comunista— en que mantuvieran actividad política en la cárcel: "Manolo se enfadó muchísimo y dijo que éramos nosotros los que estábamos en la cárcel".