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CRÍTICA / CLÁSICA

Una ‘Titán’ extraordinaria

Daniel Harding dirige la pieza de Mahler con maestría imborrable en la inauguración de la 31º temporada de Ibercamera

Se saldó a altísimo nivel el concierto inaugural, en el Auditori de Barcelona, de la 31 temporada de conciertos Ibercamera. En la primera parte Paul Lewis, uno de los mejores especialistas actuales en Beethoven, bordó una interpretación magnífica del Tercer concierto para piano del sordo genial. Fue una lectura clásica, basada en la tradición interpretativa de la obra, potente, enérgica, pero equilibrada, técnicamente inmaculada, rica en matices, ligera de articulación, no emborronada con el pedal y expresivamente intensa pero sin melodrama añadido. El acompañamiento ofrecido por la Orquesta Sinfónica de la Radio de Suecia dirigida por Daniel Harding, ambos debutantes en Ibercamera, fue de calidad pero no permitía prever lo que iba a ocurrir en la segunda parte.

Lo que siguió tras el descanso fue algo memorable, digno de permanecer por tiempo en el recuerdo: una interpretación extraordinaria de la Sinfonía núm. 1 Op. 66 Titán, de Mahler, presentada por unos artistas en estado de gracia.

Primera de Mahler

Orquesta Sinfónica de la Radio de Suecia. Paul Lewis, piano. Daniel Harding, director. Obras de Beethoven y Mahler. Temporada de conciertos Ibercamera. Auditori de Barcelona, 23 de octubre de 2014

Sin quitarle mérito a la orquesta, el autor del prodigio fue Harding, un joven director que aún no ha alcanzado los cuarenta, casi un “crío” en la geriátrica especialidad de la dirección orquestal. La claridad de ideas de Harding, la capacidad para transmitirlas con eficacia, la perspicacia para saber que es lo que debe estar en primer plano en cada momento, la visión de conjunto que va más allá de la anécdota es notabilísima y lo convierte en un director completísimo. La de Harding fue una Titán perfectamente explicada tanto hacia adelante, hacia los músicos, como hacia atrás, hacia el público.

El poder de un director reside en su capacidad para hacer poderosos a sus músicos. La Orquesta Sinfónica de la Radio de Suecia es una muy buena orquesta; su sonido, sin embargo, no tiene ni la opulencia ni, quizá, la lujosa suntuosidad de las grandes orquestas centroeuropeas, pero, comprometida sin reservas con las intenciones del director, se convirtió en un equipo poderoso, ideal y todos tuvimos la sensación de que, en aquellos instantes mágicos, ni el director podría haber encontrado mejor orquesta ni esta mejor director.