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Edificios aptos para todos los públicos

Un proyecto cataloga 222 recintos en Barcelona que podrían ser utilizados por entidades

Aparcamiento Freser, en Barcelona.
Aparcamiento Freser, en Barcelona.

Los movimientos sociales y muchos ciudadanos barceloneses denuncian que los espacios públicos sufren un imparable proceso de privatización. Un proyecto intenta darle la vuelta a esta situación y reclama poder colectivizar por unas horas espacios privados para dar servicio a la sociedad. Dar cabida a esplais o ganar grandes instalaciones para celebrar mercados dominicales o incluso comidas populares. “Tenemos un potencial en la ciudad que nos permitiría albergar actividades de entidades sin ánimo de lucro sin tener que construir nada nuevo”, explica un portavoz del colectivo Infrausos, impulsado por cuatro arquitectos y un filólogo.

El grupo ha creado un trabajado registro de grandes espacios —con más de 300 metros cuadrados de superficie, distancias de quince metros entre pilares y una altura mínima de 4,5 metros cuadrados— y les han salido 222 espacios que suman una superficie total de 222.952 metros cuadrados. Para hacerse una idea: dos veces la Terminal 1 del aeropuerto de El Prat.

“Tenemos mucho espacio disponible sin que nos hayamos dado cuenta”, explica el portavoz. La idea es “ganar a la iniciativa privada espacios para el dominio público, pero siempre con el acuerdo de las empresas”. Los lugares escogidos tienen un uso transitorio y concentrado en una determinada franja horaria de la semana. En muchos casos se trata de grandes garajes que durante las horas punta de los días laborables están llenos pero que por las noches y los fines de semana acumulan mucho espacio disponible.

Con esa disponibilidad horaria, un esplai podría instalarse un sábado por la tarde para hacer actividades con niños. Una asociación de vecinos, celebrar una reunión vespertina. E incluso el coro de cámara ARSinNOVA, ofrecer un concierto. Lo cierto es que su intención es bautizar el proyecto con una serie de cuatro conciertos en espacios disponibles en Sant Martí con capacidad para albergar a cuatrocientas personas. “Queríamos sacar la música de los lugares habituales, pero también es verdad que con la crisis nuestro sector está tocado y el alquiler lo tendremos que pagar en todas partes”, explica Pere Lluís Biosca, director del coro. En este caso, no deberán pagar, a no ser que el Ayuntamiento deniegue la licencia a Infrausos, iniciativa seleccionada como finalista por los premios 2014 del Institut Cerdà, que este año celebra su 30 aniversario.

La idea del proyecto es que las empresas cedan de forma gratuita sus espacios. Y la respuesta, de momento, no está siendo del todo negativa. De los 50 propietarios de instalaciones que se han consultado, 11 han respondido afirmativamente y otras admiten que la idea es, al menos, interesante. El colectivo ha consultado con los servicios técnicos de los distritos para ver si los espacios catalogados serían aptos para acoger actividades públicas.

“¿Si el Ayuntamiento subvenciona la celebración de actividades en terrados, por qué no puede impulsar esto?”, reflexiona en voz alta el portavoz de Infrausos, que ha ideado un sistema para gestionar el proyecto, del que se convertiría en un gestor e intermediario con la Administración. Los potenciales usuarios se tendrían que constituir en una cooperativa. Las empresas que cedan espacios tendrían que inscribirse en un censo en el que concretarían en qué franjas horarias pueden liberar el espacio. Y el Ayuntamiento debería asegurar bonificaciones fiscales y exenciones del impuesto de bienes inmuebles y del de sociedades para los empresarios.