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El bloque soberanista fuerza a Mas a continuar adelante con la consulta

Los socios del presidente catalán consiguen frenar unas elecciones anticipadas

Inicio de la reunión en el Palau de la Generalitat.

La unidad de los partidos soberanistas que Artur Mas siempre ha puesto como condición para continuar adelante con la consulta del 9 de noviembre se tambaleó ayer durante la reunión que el presidente catalán mantuvo con los responsables de los grupos parlamentarios de CiU, ERC, Iniciativa y la CUP. El encuentro, convocado para intentar mantener una hoja de ruta común tras la suspensión de la consulta por parte del Tribunal Constitucional, arrancó con caras largas porque los partidos de la izquierda entienden que Mas ha renunciado ya al referéndum. Sospechan que su máxima aspiración es ahora tejer una candidatura conjunta con Esquerra Republicana para ir a unas elecciones anticipadas.

Sin embargo, y ante la presión del bloque soberanista, Mas acabó por seguir explorando fórmulas que garanticen la consulta. No explicó cómo. Eso sí, compareció ante los periodistas rodeado de los partidos que le apoyan para lanzar un mensaje claro. “Vamos adelante”, dijo. “Continuaremos con este proceso que culminará el 9-N con una votación sabiendo que tenemos delante un Estado que actúa con gran hostilidad e impedimentos para que el pueblo de Cataluña no pueda votar. Actuamos en condiciones difíciles, casi inhóspitas”.

Pese a la fotografía de unidad que consiguió Mas, las diferencias fueron una constante durante toda la reunión, que se prolongó más de siete horas. Según fuentes conocedoras del encuentro, los republicanos, encabezados por Oriol Junqueras, mostraron su discrepancia con Mas porque entienden que, antes de hablar de elecciones, el Gobierno catalán debe ser más contundente en defensa de la consulta y sus preparativos. Aparentemente lograron su objetivo, pues ni el presidente ni ninguno de los partidos quisieron hablar de unas elecciones anticipadas a la salida del encuentro.

“Hemos ganado unos días”

La reunión debía ser de tres horas y acabó durando más de siete. El desajuste horario revela el nivel de tensión que se acumuló en el salón Verge de Montserrat donde Mas reunió a sus compañeros de viaje del 9-N. Fue el mismo espacio donde hace una semana firmó el decreto de convocatoria del 9-N. La cumbre se inició con sombras ante la dificultad para alcanzar un acuerdo pero al final se desbordó cualquier previsión. Lo que amenazaba con acabar con un estropicio culminó con una sorprendente comparecencia conjunta de todos los dirigentes políticos en la Galería Gótica del Palau, el mismo escenario donde el 12 de diciembre de 2013 presentaron la fecha y la pregunta del referéndum.

“El problema es que unos batallamos para que haya consulta y otros tienen la cabeza ya en otro escenario”, lamentaban a media tarde fuentes de ERC en alusión a un adelanto electoral, que rechazan de forma categórica. “La reunión ha comenzado fatal pero al final la hemos reconducido entre todos”, aseguraban en Iniciativa.

Que las cosas no iban como estaba previsto lo demostró la insólita comparecencia exprés y sin preguntas sobre las 14.30 horas del consejero de Presidencia, Francesc Homs. Fue en plena emisión del informativo de TV-3 y con la voluntad de tranquilizar a las bases soberanistas. “Seguiremos negociando mañana [por hoy] si hace falta”, avisó. Los líderes políticos salieron del Palau a toda prisa para ir a comer sin hacer declaraciones y con cara de pocos amigos. Por si aún había dudas de las dificultades, el propio Mas abandonó un momento la reunión, sobre las 20.30 horas, para pronunciar unas palabras en un acto de homenaje en el mismo Palau al escultor Josep Maria Subirachs. Y lanzó un mensaje de esperanza. “Toquemos madera...Y esperemos que todo vaya lo mejor posible”, resumió. “Esto ha ido bien”, empezó Mas ya en la Galería Gótica escoltado con los líderes políticos que comparecieron con cara de alivio y pidiendo comprensión a su discreción. Pero el camino dista de estar despejado. “Hemos ganado unos días”, admitió uno de ellos.

De hecho, al abandonar la reunión, todos los portavoces fueron extremadamente cautos y se negaron a dar detalles de la reunión amparándose en la “necesaria discreción que exige el actual momento político”.

Artur Mas nunca ha escondido que unas elecciones anticipadas en clave plebiscitaria sobre la independencia eran la alternativa natural a la consulta. Sin embargo, la actual debilidad de CiU y la magnitud del reto soberanista, le aconsejan no convocar los comicios si antes no tiene la garantía de que ERC aceptará una lista conjunta. En los últimos días el presidente catalán ha transmitido esta idea a los diferentes partidos en un intento de ampliar esta eventual candidatura conjunta a todo el arco soberanista. Tanto Iniciativa como la CUP han descartado por completo esta lista. ERC no se ha negado formalmente pero hoy por hoy no contempla esta opción. Quieren seguir forzando todas las opciones para intentar que la consulta siga adelante.

La reunión de ayer visualizó estos desajustes. ERC y la CUP insistieron a Mas que debe lanzar nuevas señales de desafío a la sentencia del Tribunal Constitucional, por ejemplo, reactivando la campaña institucional sobre el 9-N que el Gobierno catalán suspendió el pasado martes. “Se tiene que relanzar la campaña; si el Tribunal Constitucional la impugna, luego actuamos, pero no tenemos que adelantarnos a sus prohibiciones”, defendieron fuentes de ERC. “Debe quedar claro que quien prohíbe actuar y votar es el Estado”, insistieron. Los republicanos también quieren que se reactive toda la logística del 9-N. A la salida no aclararon si lo harán. “Se verá los próximos días”, dijo a modo de resumen el jefe de filas de Iniciativa, Joan Herrera.

En un intento de dejar claro su compromiso con la consulta y facilitar los acuerdos con sus socios, el presidente de la Generalitat ordenó la publicación en el Diario Oficial del decreto que firmó el pasado jueves para nombrar a los miembros de la comisión de control de las consultas de Cataluña.

La oposición recordó a Mas que dicho decreto puede ser impugnado porque se deriva de la ley de consultas suspendida por el Tribunal Constitucional. “Lo que vemos estos días son actos de cara a la galería (de Artur Mas) para no reconocer el error de no haber hecho las cosas mediante el diálogo. Lo que está haciendo Mas es marear la perdiz con una cuestión que nos aboca a unas elecciones anticipadas”, aseguró la portavoz del PSC, Esther Niubó.

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