Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

El juez da crédito a un testigo clave y absuelve al ‘casteller’ de Can Vies

Sergi Rubia no participó en los altercados tras el desalojo, concluye la sentencia

El joven pedirá al Estado que le indemnice por los 23 días que pasó en prisión

Sergi Rubia, durante una de las sesiones del juicio.
Sergi Rubia, durante una de las sesiones del juicio.

Sergi Rubia ya puede respirar tranquilo. El casteller, que afrontaba una petición de casi cinco años de cárcelSergi Rubia ya puede respirar tranquilo. El casteller, que afrontaba una petición de casi cinco años de cárcel por colocar un contenedor en mitad de la calle durante los incidentes por el desalojo de Can Vies, ha sido absuelto. El titular del juzgado de lo penal número 28 de Barcelona, Ricardo Yáñez, ha dictado una sentencia en la que le exonera de los delitos de desórdenes públicos y daños. “No resulta acreditado”, concluye, que Rubia participase en los incidentes ocurridos la noche del 28 de mayo, a raíz del desalojo del centro social okupa del barrio de Sants.

Los dos agentes de la Guardia Urbana que le detuvieron afirmaron, en el juicio, que vieron a Rubia mover un contenedor en dirección a otros que estaban en llamas en la vía pública. A sus declaraciones, el juez contrapone los cuatro testigos aportados por la defensa. Uno de ellos posee, para el juez, especial relevancia: el de Lázaro M., un vecino de Sants con el que Rubia estuvo charlando hasta poco antes de ser detenido.

El vecino —que no conocía a Rubia de nada ni siente especial simpatía por Can Vies, como dejó claro en la vista oral— explicó que, mientras hablaban junto al portal de su casa, la gente empezó a correr por la calle de Sants seguida por los Mossos d’Esquadra. La policía iniciaba una carga para frenar los disturbios que, una noche más, se extendían por el barrio. Lázaro M. subió rápidamente a su casa, en un primer piso, y desde allí vio cómo Rubia era detenido por los dos agentes. No hubo tiempo material, por tanto, para que el joven —que tiene 30 años y es auxiliar de enfermería— moviera contenedor alguno.

El juez considera “verosímiles y creíbles” las declaraciones de Lázaro, cuyo relato espontáneo provocó carcajadas en la sala de vistas. “Es viable”, sigue la sentencia, que la persona vista por los agentes “corriera en el grupo de personas que pasaron junto a Rubia” y que se produjera “una confusión” en el momento de la detención. El relato del vecino, concluye, genera “en la íntima convicción de este juzgador, cuando menos, una duda razonable sobre la existencia de cualquier participación criminosa del hoy acusado”.

La sentencia exprés -el juicio se celebró el martes y la absolución se hizo pública ayer- no es firme. La fiscalía dispone ahora de diez días para recurrirla. La abogada de Rubia, Nahxeli Beas, anunció ayer que, cuando la resolución sea firme, exigirá una indemnización al Estado por los perjuicios sufridos, ya que el casteller “pasó casi un mes en la cárcel sin haber hecho nada”. Tras ser detenido, el juzgado de instrucción número 13 de Barcelona ordenó su ingreso en prisión provisional. En Brians estuvo 23 días.

Beas pidió, en el juicio, que se abra una investigación a los dos agentes de la Guardia Urbana por denuncia falsa y falso testimonio. El juez, sin embargo, no se pronuncia sobre ese extremo. “La sentencia reconoce, implícitamente, que los policías no dijeron la verdad. Han emprendido una huida hacia adelante para justificar una detención”, afirmó Beas.

Más información