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POLÍTICA

Urkullu lamenta la falta de avances con Rajoy sobre paz y autogobierno

El lehendakari planteó al presidente del Gobierno un consenso en la política de Estado durante su reunión de tres horas en La Moncloa

El portavoz del Gobierno vasco, Josu Erkoreka, habla de la reunión entre Urkullu y Rajoy.

El lehendakari, Iñigo Urkullu, no apreció en Mariano Rajoy "avances significativos" en sus posiciones ya conocidas en materia de paz y de autogobierno durante la reunión de tres horas mantenida el lunes, durante un almuerzo en La Moncloa, y que no había trascendido hasta ahora. El encuentro se produjo dos meses después de que Urkullu lo solicitara por carta y en la misma semana en que se celebrará el referéndum de Escocia bajo los ecos de la Diada.

Aunque no hubo ningún tipo de acuerdo, Rajoy se comprometió a responder por carta a las peticiones en un plazo de tiempo sin determinar. En base a las demandas de Urkullu en materia económica, y relativas básicamente al impusoal Tren de Alta Velocidad (TAV) y al aeropuerto de Foronda para que permanezca abierto las 24, la voluntad de acercamiento del gobierno central debería manifestarse en la planificación de sus próximos Presupuestos.

En el Gobierno vasco, de hecho, hay un cierto pesimismo sobre el balance de la reunión, según ha admitido su consejero portavoz, Josu Erkoreka. En la misma línea, el diputado del PNV en el Congreso Aitor Esteban había reconocido minutos antes desde Madrid que "no espero que la reunión desbloquee la situación" ante la ausencia de "novedades".

No obstante, desde el grupo popular en el Congreso se insiste en "la buena relación" que mantienen con el PNV. Como ejemplo ilustrativo, un diputado del PP reconoció que "hoy mismo comemos con el portavoz nacionalista para hablar sobre las medidas de regeneración democrática".

Durante el encuentro, Urkullu desgranó los temas de índole económico, competencial y de pacificación que ya había avanzado en su carta del pasado 18 de julio. Pero especialmente el lehendakari incidió ante Rajoy en la necesidad de que se profundice en una nueva política de Estado basada en el consenso y que permita una relación entre los Gobiernos vasco y central menos tensa que la actual. Fue aquí donde Urkullu mostró su preocupación por la "actitud recentralizadora" del Ejecutivo central, que ha llevado a mantener más de 20 materias de conflicto judicial.

El Gobierno del PNV asiste con preocupación a un "giro" en la política autonómica. En este contexto recuerda las competencias del Estatuto de Gernika aún pendientes de transferir y, sobre todo, al retraso en la renovación de la ley del Cupo y el Concierto Económico, aspectos nucleares de la capacidad autonómica de Euskadi. Los frecuentes rumores, siempre procedentes desde Madrid, sobre las modificaciones en las aportaciones del Cupo alimentan estas sospechas de los nacionalistas, aunque el PP vasco siempre ha mantenido una defensa del actual articulado y afeando incluso posicionamientos contrarios de otros miembros del partido.

Urkullu aprovechó su manifestado deseo de alcanzar una nueva política de Estado para abordar ante Rajoy la apuesta política que encierra su proyecto de nuevo estatus. El presidente del Gobierno conoció que el País Vasco está muy lejos de abordar la apuesta soberanista de Cataluña, pero que desea un cambio en las actuales relaciones para proyectar una mayor vitalidad de la capacidad autonómica. En este punto de la reunión, el lehendakari aprovechó pronunciamientos similares que se vienen escuchando en otras autonomías gobernadas por el PP donde se advierten las deficiencias del actual Estado autonómico.

Pero la cita de La Moncloa tuvo también un claro contenido económico. Urkullu pidió a Rajoy que el Gobierno central acelere las inversiones que le corresponden en el proyecto estratégico de la Y vasca. Ambos mandatarios admitieron las dificultades presupuestarias derivadas de la situación económica al tiempo que convinieron en agilizar una obra siempre cuestionada desde la izquierda abertzale y que en los últimos meses ha sido objeto de varias denuncias por irregularidades en su gestión.

Finalmente, la pacificación se hizo un hueco en el encuentro del pasado lunes. Urkullu actualizó los últimos movimientos realizados en el ámbito de los presos de ETA y el alcance de los contactos mantenidos por los mediadores internacionales para convenir que no se aprecian avances. Rajoy insistió en la necesidad de que la banda terrorista proceda a su disolución al tiempo, mientras el lehendakari subrayó el derecho de presos de la banda terrorista a acogerse a beneficios penitenciarios recogidos en el Código Penal.

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