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Espacios para romper con el maltrato

Los centros de atención a la mujer 24 horas tratan más de 1.000 casos en el primer semestre

Las consultas telefónicas se disparan en días festivos

Dos asistentes telefónicas en el centro Mujer 24 Horas de Valencia. Ampliar foto
Dos asistentes telefónicas en el centro Mujer 24 Horas de Valencia.

Los números 100 y 102 de la calle Guillem de Castro de Valencia forman un solo local en forma de U, de manera que el único pasillo conecta con el exterior a través de sus dos extremos, uno con una puerta y el otro solo con ventanas. En el de la puerta, un estrecho escritorio da la bienvenida al visitante (el pasillo es estrecho también), y tiene detrás de sí una mampara traslúcida. Más allá de esta, ya bastante protegida en la entraña del edificio, una mujer intenta sin mucho éxito ahogar el llanto junto a sus dos maletas. Ha llegado hace unos minutos escoltada por dos policías nacionales, y será trasladada pronto a una residencia de acogida. Este sitio, uno de los cuatro centros Mujer 24 Horas de la Comunidad Valenciana, será el punto de partida para rehacer su vida después de haber sufrido maltratos.

Dos especialistas del centro recalcan que no hay que fijarse en los casos más mediáticos (y morbosos)

El objetivo de estas instituciones públicas y gratuitas de la Generalitat es brindar una guía en el camino de la recuperación a las mujeres que han sido víctima de algún tipo de violencia por el hecho de ser eso, mujeres: diferentes modalidades de abusos sexuales, acoso laboral o maltrato. Los otros centros están en Alicante, Castellón y Dénia —este último abre solo durante el día, mientras que los otros están siempre disponibles—. En los primeros seis meses de 2014, 1.036 nuevos casos han sido atendidos en las tres provincias, de los cuales 465 lo fueron en Valencia. El de la capital del Turia, fundado en 1996, no es solo el centro más antiguo y el que tiene mayor volumen de usuarias, sino que alberga también el servicio telefónico que atiende a toda la Comunidad. Está en el otro extremo de la U, el que solo tiene ventanas.

En todo lo demás, recortes

"Los centros de atención 24 horas a las mujeres son la crème de la crème", dice Modesta Salazar, diputada autonómica del PSPV de Mujer e Igualdad. Admite que en los Centros Mujer 24-H no se hayan producido recortes, al ser de atención primaria Sin embargo, la socialista apunta que, en todo lo demás relacionado con la lucha contra el maltrato, se ha metido tijera.

En la lista que enumera la diputada destacan la reducción del 26% del presupuesto del centro de mujeres del Campanar o el cierre de puntos de encuentro familiar, así como la deficiente formación de su personal en materia de violencia de género (estas dos últimas denunciadas por el Síndic de Greuges en 2013). Además, desde su grupo perciben en el Consell actitudes contrarias a la lucha contra el problema, como la supresión de la Comisión de Mujer y Políticas de Igualdad de las Cortes.

Es el cuarto con más luz y espacio de todo el centro. Hasta cuatro asistentes aprietan sin cesar el botón de descolgar el teléfono 900580888 y saludan con tono de voz cálido: “Centro de mujer, ¿buenos días?”. Su objetivo, según Alicia Ripollés, coordinadora del servicio, es no “perder” a las que llaman por primera vez y conseguir que se personen en alguno de los cuatro centros. Insiste en que no son operadoras —de hecho, son todas psicólogas o trabajadoras sociales—, y que ha costado años y trabajo reivindicar su profesionalidad y su difícil labor.

“Es como suele iniciarse el proceso”, cuenta Alicia, que también es psicóloga. Además de evaluar cada nuevo caso , estas terapeutas exprés y a distancia sirven de desahogo a mujeres han sido o están siendo tratadas. “Los fines de semana tenemos más familiares o profesionales que tienen que lidiar con el maltrato y que piden orientación”, detalla Alicia. Cada día reciben una media de 100 llamadas al día.

Saliendo de esta habitación se cruza un tramo de pasillo con una cocina y un par de sofás para las horas de guardia, para llegar a la curva de la U, la parte más intestina del local. Ahí está el cuarto de terapia grupal. Está adornado con murales fabricados por aquellas que ya dejaron atrás el episodio de violencia que las trajo aquí. Arrojan frases, palabras y sentimientos positivos.

Me quedo pasmada con las actitudes de muchas quinceañeras sobre los celos o la pareja hoy día: parece que no ha cambiado tanto

Elena Soler, psicóloga del centro desde 1996

Aquí, como explica Elena Soler, “se manifiesta toda la esencia del ser humano”. Esta otra psicóloga cuenta que percibe las sesiones colectivas “como un regalo” y que sale de ellas “siempre radiante”. A su lado, Alicia dice que todas le tienen envidia por dirigir esta parte de la atención. Debe ser porque la antigüedad es un grado en la milicia, y Elena lleva desde el principio integrando el equipo del centro valenciano.

La veterana especialista suscribe el mensaje de los collages. En todos estos años, asegura, ha visto cómo la mayoría de historias acaba felizmente. Las víctimas de agresiones machistas suelen aprender a situar estos episodios como algo pasado en su biografía vital. Y salen reforzadas del proceso.

Por eso, tanto Elena como Alicia recalcan la importancia de no poner el foco en las imágenes más mediáticas —y morbosas—, que son las de la mujer con las maletas, las del asesinato. Ambas coinciden en apuntar a los gestos invisibles como los principales y más difíciles escollos a superar: los que dibujan la pervivencia del modelo de sociedad patriarcal. Elena asegura que se queda “pasmada” con las actitudes de muchas quinceañeras sobre los celos o la pareja hoy día: le parece que no ha pasado el tiempo desde aquel 1996.