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Los agricultores de Lleida buscan en Asia mercados alternativos al ruso

El veto de Putin a la fruta europea obliga a mirar a países como China y Malasia

Melocotones a la espera de ser distribuidos en la empresa Fruits de Ponent, en Alcarràs.
Melocotones a la espera de ser distribuidos en la empresa Fruits de Ponent, en Alcarràs.

Las estadísticas de la Asociación Empresarial de Fruta de Catalunya (AFRUCAT) constatan que en una campaña normal se producen 400.000 toneladas de melocotones y nectarinas en toda la comunidad. El 13% se destina directamente al mercado ruso. El presidente ruso, Vladimir Putin ha prohibido las exportaciones a mitad de la campaña con mucha fruta todavía pendiente de recolectar. ¿El sector de la fruta tiene un plan b? ¿Hay alternativa al mercado ruso? China y el sudeste asiático pueden ser una opción, pero la lejanía y la burocracia complican la tarea enormemente. Pere Roqué, presidente de la Asociación de Empresarios Agrarios de Lleida y la Asociación agraria de jóvenes agricultores (AEALL- ASAJA), se muestra cauto: “No existen otros mercados porque cuesta tres años entrar en un país, es imposible hacerlo a mitad de campaña”. El sector de la fruta de Lleida está totalmente abatido a la espera de una decisión política que alivie la crisis. Mientras, busca alternativas en terceros países.

Josep Lluis Trilla director comercial de Actel, una de las principales cooperativas de Lleida, es tajante: “Abrir un mercado cuesta años de trabajo y justo ahora estamos a mitad de campaña; es imposible". Todos los miembros del sector vaticinan una “superoferta de fruta” dentro de la Unión Europea y una reducción de precios que perjudicará sobre todo al agricultor.

Actel exporta el 75% de la fruta de los melocotones y nectarinas y la mayoría de cooperativas se mueven en los mismos porcentajes. Las pérdidas estimadas para esta campaña empiezan a valorarse en cerca de 50 millones de euros.

¿Hasta dónde viaja la fruta de Lleida? El año pasado Alemania compró 91.441.847 kilos de fruta de la provincia, según los datos de la Cámara de Comercio de Lleida, y se convirtió en el principal importador de fruta seguido de Francia, con 70.800.031 kilos y de Rusia, con 52.573.837 kilos. Melocotones, paraguayos y nectarinas concentran las exportaciones.

El director comercial de Actel desenmascara la estadística al confesar algunas técnicas del sector: “La exportación a Rusia es muy importante pero muchas veces está ligada a problemas de cobro, por lo que era muy habitual exportar a países seguros como Bélgica y estos revendían a Rusia”. También se hacía lo propio con otros países como Rumanía. Según la estadística de la Cámara de Comercio de Lleida, en 2013 el sexto importador de fruta de Lleida fue Holanda, con 28.650.428 kilos, el décimo Bélgica, con 15.201.779 kilos y así una serie de países intermediarios con el comercio ruso.

Nadie confía en que el mercado asiático sea una solución inmediata para el excedente de fruta que se avecina. “Han creado un problema estrictamente político y esperan que aportemos nosotros una solución comercial", aseguraba ayer el director comercial de Actel. Trilla recuerda que los ministerios de agricultura español y chino todavía no se han reunido para firmar un protocolo fitosanitario que permita exportar fruta de hueso hasta el país asiático y sin los protocolos no se podrán abrir mercados. “Los protocolos firmados no nos permiten exportar melocotones a Israel, solo manzanas y peras, a India solamente ciruelas”, se queja Trilla de la burocracia gubernamental. El representante de Actel asegura que sí que hay mercados emergentes como Brasil, Emiratos Árabes, Senegal o Gambia pero todavía se encuentran en una fase muy embrionaria. “Me cuesta pensar que sea rentable enviar melocotón y nectarina en avión, la única solución es llenar barcos y creo que cuando llegue la fruta de hueso a China, después de un mes de viaje, será puré”, se sincera Trilla.

Presseguer asegura que desde Fruits de Ponent se ha iniciado “una relación de confianza” con Malasia. “Enviamos periódicamente entre 1.500 y 3.000 kilos de fruta de hueso en la bodega de un avión”, informa el director general. La cantidad es casi simbólica, se vende en tiendas de alta gama, y no alcanza los 100.000 kilogramos en total. No es una alternativa a las pérdidas pero podría ser un nuevo mercado dentro de unos años.