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CONFLICTO POR LA APERTURA EN FESTIVOS

Las protestas contra la liberalización impiden a Decathlon abrir en Bilbao

En Irún, San Sebastián y Vitoria abren con normalidad frente a pequeñas concentraciones

Protestas frente a la apertura del Decathlon Gorbeia, Vitoria.

La protesta sindical ha dado sus frutos. Decathlon no abrirá su tienda en Bilbao durante el festivo del 25 de julio, día de Santiago Apóstol, como tenía previsto. La dirección de la sede Capitol ha confirmado a sus trabajadores a la una de la tarde que se podían marchar, y ha llamado a los encargados del turno vespertino para informarles de que no tenían que acudir. La multinacional ha subido la persiana a las diez de la mañana y con normalidad en sus centros de Irún, San Sebastián y Vitoria, todos a las afueras de las ciudades y donde también se han concentrado pequeños grupos de protesta.

Marije Fernández, responsable de comercio del sindicato ELA, que se ha manifestado frente a la cadena dedicada a la venta de material deportivo desde las 9.30, ha asegurado que el centenar de personas reunidas ha conseguido su objetivo principal. "Es un éxito, un logro", confirmaba todavía cuando desde Decathlon anunciaban que abrirían cuando se les permitiera. Reconocía, sin embargo, que no habían sido capaces de hablar con nadie de dentro del establecimiento. "Hemos intentado dialogar con ellos y dar con algún representante pero ha sido imposible".

Los sindicatos ELA, LAB, UGT y CC OO ya se habían reunido el jueves por la tarde para rodear el céntrico Decathlon bilbaíno, que estuvo resguardado por una docena de Ertzaintza y antidisturbios para proteger a trabajadores y clientes. La mañana del día festivo ha comenzado detrás de una pancarta entre gritos de "Los festivos en Euskadi que trabaje el lehendakari" y "Jai egunetan, denok jai", (en euskera, "En días de fiesta, todos fiesta"), mientras que los representantes sindicales pedían firmas y repartían la carta de un antiguo trabajador de Decathlon en Francia que decía arrepentirse de haber trabajado cuando en su país se decidió abrir en domingo.

Decathlon se ampara en el decreto que permite a las grandes superficies del País Vasco —de hasta más de 150 metros cuadrados— a abrir hasta ocho festivos al año. La cadena francesa ha roto así el acuerdo tácito que habían respetado, por el momento, todas las cadenas. Ha anunciado, sin embargo, que volverá a abrir, por lo menos, la tienda alavesa de Gorbeia el 1 de noviembre, el puente del 6 al 8 de diciembre, y los domingos 14 y 21, el mismo mes.

"Es la punta de lanza", augura el presidente de la federación de comerciantes Euskaldendak, Bittor Lizarribar, que predice que otros le seguirán. Los pequeños establecimientos, que han acordado con el resto de agentes una campaña para pedir al Gobierno vasco que actúe en contra de la liberalización horaria, no han secundado, aun así, la protesta de los sindicatos. Los portavoces de Decathlon, por su parte, dicen respetar la opinión de todas las asociaciones, que "están en pleno derecho a manifestarse", aunque piden el mismo respeto a su decisión de abrir.

Los manifestantes con pegatinas y carteles en la protesta en Bilbao. ampliar foto
Los manifestantes con pegatinas y carteles en la protesta en Bilbao. EFE

La multinacional francesa ha explicado que sus empleados acuden a trabajar “de manera voluntaria y conforme a lo establecido en su convenio”, con un suplemento por festividad. Lizarribar cree que dicha justificación es insuficiente: "No tienen para llegar a fin de mes y solo quieren ganar un poco más". Desde detrás de la persiana echada, se veían por la mañana las sombras de los trabajadores que caminaban por dentro del establecimiento. "Les estarán haciendo limpiar o colocar las cosas", comentaba Marije Fernández.

Los representantes de Decathlon utilizan, además, el turismo como el argumento para elegir esta fecha. Euskaldendak, con alrededor de 6.000 asociados, cree, sin embargo, que “hay algo más detrás”. Su representante ha advertido de que esta situación “ahondará en la precariedad del comercio”, y ha asegurado que “la facturación no compensa. Si comercios de menos de 150 metros cuadrados con libertad para abrir no lo hacen, es por algo”.

Según la normativa del Gobierno central, ciudades como Bilbao están obligadas a delimitar una zona turística en la que haya liberalización horaria. Si la capital vizcaína no lo hace antes de que pase el verano, toda la ciudad será declarada de afluencia turística, y, por lo tanto, cualquier comercio tendrá libertad absoluta de horarios. San Sebastián ha sido, asimismo, una de las últimas urbes en pasar a formar parte de este grupo de capitales que deberían tener áreas con libertad de apertura.

Patronal, sindicatos y asociaciones de consumidores, trabajan juntos en una campaña que, desde septiembre, enviará una serie de propuestas al Gobierno vasco para tratar de evitar que Madrid imponga por decreto la liberalización. “El mensaje ha calado”, avisa Lizarribar, que anuncia que preparan también una campaña de firmas para llevar al Parlamento.

Lo que queda claro es que Decathlon ha abierto una nueva página en la larga historia de la batalla por la apertura en domingos y festivos en Euskadi.

A las tres de la tarde, un par de barrenderos limpiaban la calle Villarías, aún llena de papeles contra Decathlon. Uno de ellos, ayudado por una espátula y una manguera, quitaba las pegatinas que forraban una persiana que, de momento, nadie se ha atrevido a abrir en festivo.

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