CiU coloca a un imputado al frente de la alcaldía de Torredembarra

El exprimer edil, Daniel Masagué, abandona la prisión

Contra todo pronóstico, Pere Font, concejal de Convergència i Unió (CiU) imputado por delitos contra la Administración pública, fue nombrado este lunes alcalde de Torredembarra (Tarragonès) sin recibir ni un solo voto de los 17 ediles que conforman el pleno del Ayuntamiento. Ni tan siquiera se votó él mismo. Font fue designado alcalde porque el otro candidato, Enric Grangel, del PSC, no consiguió recabar los votos necesarios para el puesto, con lo que el cargo quedó automáticamente a disposición del candidato de la lista electoral más votada en las últimas elecciones municipales, que fue la de CiU. “Se ha demostrado que no se quiere que el pueblo tire adelante. Se hace muy difícil cooperar con personas de este talante”, dijo Grangel

Font fue detenido por la Guardia Civil el pasado 26 de junio junto a seis regidores, entre ellos el exalcalde Daniel Masagué (CiU), por supuesta corrupción en el Ayuntamiento. Ese día, el Juzgado de Instrucción 1 de El Vendrell (Baix Penedès) decretó prisión sin fianza para Masagué y libertad con cargos para Font, que llegó esposado a los juzgados y se negó a declarar ante el juez.

Pese a la importancia y trascendencia de las acusaciones, el grupo municipal de CiU presentó este lunes por sorpresa la candidatura de Font a la alcaldía durante el pleno en el que debía decidirse quién ocupaba el cargo de Masagué, que presentó su dimisión la semana pasada desde prisión.

La candidatura de Font causó enorme malestar entre los demás grupos municipales porque Font, junto a otros cuatro regidores convergentes, la mayoría también imputados, renunciaron a sus responsabilidades de gobierno la semana pasada abocando al Consistorio a un vacío de poder. Entonces, los ediles dimitieron “con la voluntad de hacer viable la gobernabilidad del municipio”, aseguraron. Incluso el secretario de Organización de Convergència (CDC), Josep Rull, avanzó que la federación nacionalista no entorpecería la elección de un nuevo alcalde. “Si se crea un nuevo gobierno no pedimos tener el liderazgo, tener la alcaldía”, remarcó Rull.

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De hecho, la oposición logró un principio de acuerdo para nombrar a Enric Grangel, del PSC, alcalde de Torredembarra hasta las próximas elecciones municipales. Así se consensuó porque Grangel ya tuvo responsabilidades de gobierno en anteriores mandatos, fue el candidato de lista de la segunda formación más votada en las pasadas municipales y porque manifestó que no volvería a presentarse a los siguientes comicios. El pasado jueves, para facilitar el camino a Grangel, la alcaldesa accidental, Francisca Felguera (CiU), también imputada, dimitió y lo designó teniente de alcalde, a la espera de que ayer fuera proclamado en el pleno. Sin embargo, en el último instante, CiU cambió de opinión sembrando el caos entre los demás grupos políticos, que acabaron discutiendo entre ellos y rompiendo el principio de acuerdo sobre Grangel. “Presentamos candidato por la falta de voluntad de consenso de los otros grupos”, argumentó Font, asegurando, al mismo tiempo que hacía esta formación, que no quería ser alcalde. El sorprendente anuncio forzó varios recesos en los que las demás fuerzas políticas trataron sin éxito de pactar.

Avanzada la noche, Josep Rull precisó: “Nuestra pretensión es renunciar a la alcaldía y que la lidere otra formación. La misión del nuevo alcalde será dejarlo en 15 días como mucho y encontrar el consenso al que hoy [por ayer] no se ha podido llegar”, informa Maiol Roger.

El Ayuntamiento de Torredembarra está formado por 17 regidores de siete formaciones diferentes, con lo que Grangel necesitaba mayoría absoluta, 9 apoyos. A pesar de los pronósticos, al final solo logró 7 votos: 3 del PSC, 1 del PP, uno de la Associació Democràtica Torrenca, 1 de ERC y uno de una concejal de CiU. Los demás ediles se abstuvieron. A favor de Font no votó nadie, ni él mismo.

La policía local tuvo que intervenir para calmar las protestas de varios vecinos que habían acudido al Ayuntamiento, que insultaron gravemente a Font tras ser designado. “Parte de los compañeros del Consistorio aún me ven con las esposas”, remachó Font, que aseguró que no descarta dimitir y dijo que se presentó en parte forzado por órdenes de su partido. “La situación es tanto o más caótica que la judicial”, añadió el convergente. CDC garantizó en un comunicado un nuevo alcalde cuando se consensúe una mayoría que permita un “gobierno estable”. Grangel, por su parte, avanzó que trabajará para conseguir llevar adelante una “moción de censura”.

Casi a la misma hora a la que fue proclamado Font, Masagué salía de la cárcel en libertad sin fianza. El exalcalde permanecía en prisión desde el 27 de junio, primero en el centro penitenciario de Tarragona y después en Brians I, por un cúmulo de presuntas irregularidades en el Ayuntamiento, como pagos a una consultora externa o la adjudicación de contratos a dedo.

El número de delitos imputados a Masagué, Font y a los otros cinco ediles va de mayor a menor según su implicación en la presunta trama de corrupción. Entre ellos figuran prevaricación, malversación, vinculación con organización criminal, blanqueo, tráfico de influencias, cohecho, alteración de concursos públicos además de falsificación de documentos. , indicaron fuentes cercanas al caso.

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