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El 22% de los que se licenciaron hace cuatro años cobra menos de 15.000 euros

Un estudio entre titulados en Cataluña revela que el mileurismo ha crecido 10 puntos. Las carreras del área de Salud son las que tienen más salida laboral; las que menos, Humanidades

Tener un título universitario no es sinónimo de tener un buen trabajo ni de que esté bien pagado en el futuro. Cada vez hay más graduados con contratos parciales y que cobran sueldos mileuristas. Así lo refleja el Estudio de inserción laboral de graduados universitarios, realizado en base a encuestas telefónicas a 17.337 personas, el 55% de los que se licenciaron en el curso 2009-2010. Se trata de una encuesta realizada por la Agencia catalana de Calidad Universitaria (AQU, en sus siglas en catalán) donde participan las 12 universidades de la comunidad –incluyendo privadas y no presenciales- y que se realiza cada tres años. Esta es la quinta edición del estudio, pero todavía no recoge los datos de estudiantes del plan Bolonia.

Se trata de uno de los estudios más completos a nivel autonómico sobre inserción laboral. También el País Vasco realiza periódicamente una encuesta entre sus graduados y varias universidades hacen estudios internos. El ministerio de Educación prepara un mapa de empleabilidad para evaluar la relación entre universidades y mercado de trabajo.

El informe revela cómo la precarización laboral también ha llegado a los universitarios. El 22,2% de los que acabaron la carrera hace cuatro años cobran menos de 15.000 euros brutos anuales, cuando en la encuesta de 2011 eran el 12,4%. Esto se traduce en un aumento del 79% de los mileuristas. Y bajan cinco puntos los que cobraban entre 1.000 y 2.000 euros (40,5% actualmente) o más de 2.000 euros (37,3%).

A estos jóvenes les cuesta cada vez más encontrar un trabajo. Si en el estudio de hace seis años, cuando todavía no había sombra de crisis, el índice de ocupación era del 94%, actualmente es del 84%. Y los que consiguen un empleo, lo hacen en peores condiciones. En este mismo periodo los contratos a tiempo completo han caído del 84% al 75% y los fijos, del 59% al 49%. Paralelamente también se ha disparado el porcentaje de universitarios que acaban trabajando en áreas que no pertenecen a sus estudios o en empleos que no requieren preparación universitaria: de 11% hace seis años se ha pasado al 20%.

Por áreas, los estudiantes que han realizado alguna carrera del ámbito sanitario son los que más se colocan (88%) y los que menos, los de Humanidades (76%). Afinando más, los graduados de Medicina y Odontología logran un índice de ocupación del 95%, seguidos de la carrera de Información y Comunicación (92%), mientras que en la franja baja está Filosofía y Humanidades (66%) y Geografía e Historia (71%). Eso sí, Salud también es el área donde más abundan los contratos parciales o los autónomos, mientras que los contratos a jornada completa predominan en las ingenierías y Arquitectura (91%).

Judit Comalada, de 26 años, cumple a la perfección con este perfil: titulada en el ámbito sanitario, combina un contrato parcial con un trabajo autónomo y mileurista. Esta joven de Girona se licenció en 2010 en Nutrición y Dietética en la Universidad Ramon Llull. Durante sus estudios, y al finalizarlos, fue combinando diferentes trabajos, no siempre relacionados con su ámbito, y con una nómina de mil euros.También llegó a darse de alta como autónoma para su montar su propia consulta. Hace un par de semanas consiguió un trabajo de su ámbito, pero asegura que muchos de sus compañeros de promoción no han tenido la misma suerte. “Algunos están como yo, pero muchos acaban haciendo de comerciales de productos dietéticos para farmacias”, explica.

Desde el AQU destacan la parte más positiva del estudio, que indica que el axioma de “a más nivel formativo, menos paro y mejor sueldo” se ha reforzado con la recesión. En 2008 la diferencia de la tasa de paro entre universitarios y personas con estudios primarios era de 5 puntos. En 2014 es de 18 puntos, según datos de la Encuesta de Población Activa. “La crisis ha tenido mucho menos impacto en los graduados, así que podemos seguir afirmando que a más formación, menos se nota la crisis”, ha resumido Martí Casadesús, director del AQU. “La bajada salarial es preocupante, pero es una muestra de la crisis, que ha afectado a todos los ámbitos. A casi todo el mundo le han bajado el sueldo”, ha añadido el presidente del AQU y exrector de la Universidad Pompeu Fabra, Josep Joan Moreso.

Por áreas, los estudiantes que han realizado alguna carrera del ámbito sanitario son los que más se colocan (88%) y los que menos, los de Humanidades (76%). Afinando más, los graduados de Medicina y Odontología logran un índice de ocupación del 95%, seguidos de la carrera de Información y Comunicación (92%), mientras que en la franja baja está Filosofía y Humanidades (66%) y Geografía e Historia (71%). Eso sí, Salud también es el área donde más abundan los contratos parciales o los autónomos, mientras que los contratos a jornada completa predominan en las ingenierías y Arquitectura (91%).

Pero no todos los que trabajan acaban haciéndolo de aquello que han estudiado. Solo lo hacen la mitad (54%), un porcentaje inferior al 62% de hace seis años. En detalle, las diferencias entre carreras son muy notables y van desde el 32% en los titulados de Humanidades al 82% en Salud.

Tener un título universitario no es suficiente para muchos graduados. El 76% han continuado estudiando, básicamente un master. Judit Comalada también siguió esta senda: estudió un posgrado de Nutrición Clínica y un master en Biotecnología alimentaria. “Quería ampliar los conocimientos porque cuando acabé la carrera sentía que me faltaba mucho para aprender”. La joven se queja de que estos títulos superiores tampoco le han servido de mucho de momento. “Mucho currículo para nada, a veces es desesperante”.

En cuanto a la movilidad, una amplia mayoría de los estudiantes (89%) se queda en casa y trabaja en Cataluña, mientras que el 8% lo hacen en otras Comunidades y el 3% en el extranjero, especialmente los titulados en Humanidades, Ingeniería y Arquitectura. El porcentaje de jóvenes que optan por hacer las maletas e irse a otro país ha crecido en las últimas ediciones (hace seis años era del 1%), pero todavía sigue siendo una minoría. “Si bien es cierto que el 40% de los estudiante se ha marchado al extranjero durante la carrera o justo después de acabarla, pasado tres años han vuelto”, ha abundado Casadesús. La joven nutricionista pasó cuatro meses de Erasmus en Italia. De momento no se plantea echar mano del pasaporte porque tiene un trabajo. “Si me quedo sin nada o de aquí un tiempo no encuentro un empleo decente sí me lo plantearé. Hay que sobrevivir como se puede”, remacha Comalada.

El 72% aseguran que volverían a estudiar la misma carrera, aunque también detectan las carencias de los estudios, principalmente los idiomas o la informática. Los titulados puntúan con un 7 la formación teórica que han recibido, pero con la parte práctica están más descontentos y la valoración oscila entre el 4,5 de Humanidades al 6,7% de Salud.

En un momento en que muchos estudiantes ultiman sus preinscripciones universitarias, los responsables del AQU se resisten a vaticinar qué ramas tendrán más salida en un futuro. Y a los datos se remiten. En 2008, la titulación con mejores perspectivas era Arquitectura; hace tres años, Magisterio, y actualmente, las carreras sanitarias. “Las cosas han cambiado mucho y pueden volver a cambiar. Y aunque la contratación pública ha bajado, es cierto que siempre se necesitarán maestros y médicos”, ha remachado Moreso.