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ADA COLAU Portavoz de Guanyem Barcelona

“ICV y ERC pueden cambiar o quedarse en el bando del viejo régimen”

"La gente tiene la sensación de que por mucho que vote no decide", dice Colau

Adau Colau, la semana pasada en Barcelona. Ampliar foto
Adau Colau, la semana pasada en Barcelona.

Ada Colau (Barcelona, 1974) defiende su salto “a la política institucional” tras una larga trayectoria de “política en mayúsculas” en los movimientos sociales. Tres meses después de dejar de ser portavoz de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) es la cara más conocida de Guanyem, el movimiento que aspira a sumar entre la izquierda para ganar la alcaldía de Barcelona.

PREGUNTA. El jueves hablaron de ganar la alcaldía. Teniendo en cuenta lo reñidas que se presentan las elecciones y que Guanyem está en un momento muy embrionario, ¿no es muy osado hablar de victoria?

RESPUESTA. Hablamos de ganar Barcelona, no de ganar el Ayuntamiento, que es un instrumento más para ganar la ciudad. En el contexto actual, las instituciones están diseñadas con unas inercias que no permiten ganar a la ciudadanía, aunque ganes unas elecciones. Todavía estamos en una fase de validación, nos hemos marcado el objetivo de conseguir 30.000 firmas, la mitad de Barcelona antes de dar el siguiente paso. Pero suponiendo que vaya adelante y haya confluencia, estamos seguros de que con las bases de Guanyem se puede ganar la alcaldía. En cualquier caso, no es una cuestión numérica, de concejales: puedes ganar y cambiar la correlación de fuerzas pero mantener la relación entre las instituciones y los poderes fácticos; pero si no hay una movilización ciudadana que vaya más allá, no puedes hablar de ganar Barcelona. Debe ser la ciudadanía quien se implique y sea garante de generar un contrapoder a las entidades financieras, las grandes empresas… que hoy gobiernan la ciudad.

Podría ser diputada, tener un buen sueldo y un cargo estable, pero no creo en estas formas de hacer política

P. Aseguran que Guanyem ha despertado interés en otras ciudades. ¿Cuáles?

R. En Madrid hay más de 200 personas confirmadas este fin de semana, en Málaga … En Sabadell el movimiento popular está inmerso en un proceso desde hace mucho tiempo. Sabemos que somos parte de un proceso más amplio, en el que están las CUP, Podemos, Procés Constituent.., un movimiento que entiende que la política no puede ser delegar un voto cada cuatro años, sino que, o nos implicamos todos, o no podremos hablar de democracia.

P. Dijo que no entraría en política. ¿Se lo ha repensado?

Es momento de priorizar lo que nos une, porque la vida de la ciudadanía está en juego

R. Si entendemos política como juntarnos para mejorar las condiciones de vida, yo hago política desde hace muchos años y en mayúsculas. Parar desahucios, luchar contra la especulación urbanística, por la educación pública de calidad… todo esto es hacer política. Otra cosa es dar el paso a la política institucional. Yo siempre he dicho que no haría un fichaje individual y he sido coherente. He tenido ofertas de varios partidos que he rechazado, pese a que lo tendría mucho más fácil. Hoy podría ser diputada, tener un buen sueldo y un cargo estable, pero no creo en estas formas de hacer política; es momento de una implicación masiva de la ciudadanía, de que la gente tome la palabra. Apuesto por procesos colectivos amplios y estoy dispuesta a ser una portavoz más, si es para cambiar las reglas del juego.

P. Esta inercia colectiva o asamblearia ¿cómo se compatibiliza, llegado el caso, con la máquina institucional donde hay que tomar decisiones constantemente?

R. No nos planteamos el tema institucional para llegar al ayuntamiento y sustituir a otros concejales y hacer lo mismo pero con otro voto. Se trata de transformar la institución de arriba abajo, abrir ventanas de par en par, auditar empresas municipales y cargos, y hacer una descentralización muy grande para democratizar la institución, reapropiárnosla. Hay muchas decisiones que se podrían descentralizar en los barrios. El ejemplo es el Paral.lel, un proceso de participación que el actual Ayuntamiento ha hecho de forma vertical, de arriba abajo, prescindiendo del tejido local; nosotros haríamos lo contrario, velar por los intereses de los vecinos.

P. Pero ¿y a la hora de tomar decisiones concretas?

Si no somos capaces de imaginar la alternativa ahora, la alternativa es el abismo; una versión moderna del feudalismo

R. Lo que nosotros proponemos son formas de hacer política mucho más horizontales. No estamos de asamblea permanente. La asamblea es una herramienta, pero también hay comisiones, grupos de trabajo, se puede delegar la confianza en personas concretas a partir de indicaciones fijadas de forma colectiva… Y es básico que se establezcan mecanismos de rendición de cuentas para rectificar también colectivamente.

P. ¿Qué aporta Guanyem respecto a otras iniciativas?

R. La idea básica es dar respuesta a un clamor ciudadano que pide más y mejor democracia, porque votar cada cuatro años nos ha llevado donde nos ha llevado: a corrupción, a partidos doblegados ante los poderes fácticos y económicos... La gente tiene la sensación de que por mucho que vote no decide. Tenemos las herramientas para hacerlo. Si no se hace es porque no hay voluntad política de que pase. Además, la mayoría de la población está de acuerdo en objetivos de mínimos que no se están plasmando en las instituciones: la mayoría de la población está a favor de la dación en pago y no se plasma; de utilizar los pisos vacíos y no ocurre; de la sanidad y educación públicas y de calidad y no se plasma… Los colectivos profesionales que ya trabajan en temas como sanidad, educación o servicios sociales tienen mucho que decir sobre cómo gestionarlos… Hay un consenso en priorizar los derechos fundamentales por encima de otros intereses, en que hay que profundizar la democracia, que debe haber un nuevo contrato ético en la política: limitación de mandatos, de sueldos, mecanismo para evitar puertas giratorias, limitar el endeudamiento de los partidos con las entidades financieras, rendir cuentas a partir del día después de las elecciones y revocación de cargos si se incumplen compromisos… Guanyem se plantea esta confluencia a partir de objetivos de mínimos, de prácticas concretas que ya se están produciendo donde ya hay encuentro entre gente que está organizada políticamente en ámbitos muy distintos. Hablamos de mínimos de defensa literalmente de la vida de las personas… llevar esta confluencia a las instituciones.

P. Esta gente, suponiendo que sea mayoría, a la hora de votar no lo es. ¿Cómo piensan atraer a los que no votan?

La gente ha utilizado Podemos como herramienta y ha desestabilizado y ha asustado al régimen

R. Creo que sí hay claramente una mayoría social, pero si hay un 50% de abstención en las elecciones municipales en Barcelona es porque no hay unos mecanismos de participación política en los que la gente se reconozca.

P. ¿Estos objetivos de mínimos se plasmarían un papel?

R. Por ahora el documento de puntos de partida tiene cuatro puntos. Habla de derechos sociales, de modelo económico de ciudad, mínimos democráticos y compromiso en una futura candidatura. Es una intuición y por eso salimos para validar la propuesta. Si no nos dan las firmas, paramos el proceso; si las tenemos, continuamos paso a paso.

P. Habla de revolución democrática…

R. Estamos hablando de mínimos para garantizar la vida digna de las personas. Es radical según para quién.

Los partidos del régimen deben estar preocupados porque hemos decidido que ha llegado su fin y no pararemos hasta conseguirlo

P. Teniendo en cuenta que piden un cambio respecto a lo que se hace, ¿creen que hay partidos en el Ayuntamiento de Barcelona dispuestos a sumarse o comprometerse a pactos de futuro?

R. Insisto en que nuestro discurso es muy de mínimos, de ubicar la democracia, los derechos humanos y el sentido común en el centro. Debería ser fácil la confluencia porque ya se está dando en otros ámbitos. Hay formaciones que ya coinciden en estos objetivos (Podemos, la CUP, Procés Constituent) y hay otras formaciones que hay que ver hasta dónde quieren llegar. Hay formaciones como ICV o ERC, que no podemos decir literalmente que sean régimen, porque han participado puntualmente en algunos gobiernos, pero no tienen corrupción generalizada, no tienen la misma responsabilidad que tienen el PP, el PSOE o CiU en el rescate de la banca o políticas de recortes… Pero que han tenido responsabilidades y les hemos criticado por cosas que han hecho y que ahora tienen la oportunidad de definirse: si realmente son partidos que ven que tienen que cambiar radicalmente y apostar por las nuevas formas de hacer que reclama la ciudadanía; o se quieren quedar en el bando del viejo régimen y los grandes partidos que defienden sus intereses al margen de la ciudadanía.

P. ¿Han hablado con ellos?

R. Personalmente no me he reunido con nadie, para evitar la tendencia a personalizar los contactos. Pero Guanyem sí tiene una comisión que se ha reunido por separado con personas de las formaciones.

P. ¿Tienen el sí de alguien?

R. No.

P. ¿ICV son los más difíciles?

R. No he estado en las conversaciones, no entraré en valoraciones, hasta que no haya posicionamientos… Cada uno tiene sus dificultades. Para las CUP hay líneas rojas, ICV tiene las suyas… Nosotros insistimos en que las diferencias como barrera nos condenan a la impotencia a medio y largo plazo. La ciudadanía exige valentía y generosidad. Es momento de priorizar lo que nos une, porque la vida de la ciudadanía está en juego.

P. Hablan de transformar, pero los grandes poderes también lo intentarán evitar. ¿Qué les hace pensar que lo pueden conseguir?

R. Estamos en un momento distinto, ha habido las elecciones europeas, ha irrumpido Podemos por sorpresa y es una buena noticia que suceda algo inesperado en un sistema donde todo parecía tan cerrado y previsible. Están pasando muchas cosas y la ciudadanía está harta de no tener palabra y de tener que resignarse a los partidos existentes. El bipartidismo ha caído en picado, en Cataluña el PSC está prácticamente desintegrado, todos los partidos del régimen están salpicados por corrupción… Si no somos capaces de imaginar la alternativa ahora, la alternativa es el abismo. Claro que hay incertidumbres, no se nos escapa que será difícil, no somos arrogantes ni imbéciles, pero el reto es imprescindible. La alternativa es que los poderes fácticos gobiernen más de lo que gobiernan hoy, privaticen los derechos que quedan, y que vayamos a una versión moderna del feudalismo.

P. ¿No son un poco utópicos?

R. No, son cosas que ya existen, ahora misma la mayor lucha por el derecho a la vivienda la está haciendo la ciudadanía, no las instituciones. Es la ciudadanía quien se ha organizado sin recursos, ha parado desahucios, ha negociado con banco... cuestiones que nos decían que eran imposibles. La comunidad educativa está superorganizada. Los médicos están haciendo posible una sanidad pública de calidad pese a los recortes… Se trata de dar protagonismo a estos colectivos.

P. ¿Qué piensa de Podemos?

R. Es la expresión de un sentir mayoritario nuevo de impugnación del régimen, de nuevas formas de hacer política, y como todos los inicios puede ser imperfecto, pero en Guanyem también nos identificamos con esta imperfección. También ha utilizado una cara visible, como es mi caso, aunque no creemos en personalismos, en un momento dado una cara puede servir para aglutinar… Jugar con estos equilibrios no es fácil, pero la filosofía de fondo es lo que importa y el deseo que ha catalizado, la sorpresa pese a que el bipartidismo lo tenía todo atado y bien atado con una ley electoral hecha a su medida… Pese a todo esto, la gente ha utilizado Podemos como herramienta y ha desestabilizado y ha asustado al régimen. Se pueden hacer cosas mejor, veremos sus pasos, pero es una buena noticia.

P. ¿Les preocupa el trasvase de energía de los movimientos sociales a la candidatura Guanyem?

R. La idea no es crear una superestructura paralela a lo que existe, sino reforzar lo que existe: creemos que el principal capital de la ciudad son los barrios, la comunidad educativa, los colectivos que han presentado la ILP de la Renta Mínima, en la Barceloneta contra la privatización del Port Vell para la mafia… Este es el activo de la ciudad. La idea es articularlo para sumar fuerzas, pero no suplirlo, sino darle protagonismo a quienes hacen la ciudad que queremos.

P. ¿Cree que los partidos modificarán sus formas de hacer, están preocupados, veremos cambios?

R. Los partidos del régimen deben estar preocupados porque hemos decidido que ha llegado su fin y no pararemos hasta conseguirlo. Están reaccionando para intentar contrarrestar, ridiculizarnos…, pero no creo que les funcione. Seguro que intentarán hacer medidas de maquillaje, fingir que hacen primarias…, pero tienen poca credibilidad y las inercias internas son muy fuertes. Tardarán más o menos, pero están destinados a extinguirse, la ciudadanía ha dicho basta, que este modelo no le sirve.

P. Guanyem no se posiciona sobre la respuesta concreta a la consulta soberanista, pero individualmente sí. ¿Cuál es su opinión?

R. Guanyem apuesta de verdad por el derecho a decidir, por el 9N y otras consultas, por la democracia de verdad, la que no pide permiso sino que se ejerce. Desconfiamos de formaciones como CiU, que predica el derecho a decidir por Cataluña, pero no lo ejerce o lo ha impedido: ha menospreciado la ILP en Cataluña; o se ha abstenido en el nombramiento del nuevo monarca español contra el derecho a decidir de la ciudadanía en el Estado español. Nosotros defenderemos el derecho a decidir y que el 9N sea una realidad, pero insistimos en que creemos en todo. Dicho esto, Ada Colau nunca ha sido independentista ni nacionalista, tengo familia y amigos en toda España y he sido portavoz de un movimiento de alcance estatal... Creo que los Estados nación están en crisis y que no hay que inventarse nuevas fronteras, pero me planteo que podría votar Sí-Sí a la independencia porque veo una oportunidad de ruptura democrática, sobre todo si el proceso está liderado por la sociedad civil.

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