Madrid vendió el CIBALL por la mitad del precio de sus obras

El centro de innovación de Malasaña anunciado por el Ayuntamiento de la capital costó 327.000 euros y duró tres años

Local en el que se iba a instalar el Ciball en Malasaña.
Local en el que se iba a instalar el Ciball en Malasaña.carlos rosillo

Los vecinos del barrio de Malasaña lo comentaban al conocer la noticia de que el Ayuntamiento de Madrid había vendido el centro de innovación y tecnología del barrio: “Me gustaría saber por cuánto lo han transferido”. La respuesta es una cantidad redonda: 180.000 euros. El local en el que se encontraba el CIBALL (Centro de Innovación Ballesta) pasó a manos de una inmobiliaria privada el pasado enero después de que el Consistorio hubiese invertido en él 327.000 euros.

Durante tres años, la Corredera Baja de San Pablo tuvo una sede para nuevos talentos que querían convertirse en referencia para Madrid. Cuando a finales del año pasado echó el cierre, a los vecinos no les extraño. “Ya se veía venir”, dice uno de ellos, “siempre estaba vacío, no daban a conocer las actividades que realizaban y cuando entrabas a preguntar apenas te daban información”.

El Ayuntamiento, que gestionó el inmueble de 2010 a 2013, se ha deshecho del local por un 45% menos respecto a lo que invirtió. El metro cuadrado en el distrito de Centro tiene un precio medio de 3.500 euros y el local cuenta con una superficie de 95. Con estas cifras, la Empresa Municipal de Vivienda y Suelo podría haber vendido el bajo comercial por una cantidad algo superior a la invertida, exactamente por 332.500 euros. Sin embargo, en la venta han dejado de ganar más de 150.000 euros.

Los vecinos denuncian la cesión y venta de otros dos locales municipales

Izquierda Unida, que ya manifestó su apoyo a los vecinos de la, califica la operación de “chollo” para la inmobiliaria y acusa al Gobierno municipal de haber vendido el local a precio de vivienda de protección oficial.

La asociación de vecinos ACIBU, que agrupa a los residentes del barrio de Universidad y alrededores, denuncia además la cesión de otro local en la plaza de María Soledad Torres Acosta. Se trata de lo que hasta hace bien poco era el Centro Histórico de Pez-Luna, en el que se invirtieron 168.000 euros. “El local está en un edificio propiedad del Ayuntamiento, es decir, de todos los madrileños”, apuntan en la asociación. Tras cerrar hace unos meses la Oficina de Rehabilitación, ahora el local vuelve a abrir como Coctelería-Dj Site.

Y esta polémica salpica aún a uno más en la misma zona, en la calle del Divino Pastor. Allí hay un inmueble propiedad municipal desde 1958 y que recientemente ha salido a subasta, quedando desierta la misma. El Consistorio está negociando ahora su venta directa. Su último uso ha sido el de oficina de la Dirección General del Parque Tecnológico de Valdemingómez. Cuenta con una superficie de 2.000 metros cuadrados.

Los vecinos recuerdan las palabras del exalcalde de Madrid Alberto Ruiz Gallardón en 2008, cuando comenzó la rehabilitación del centro, “uno de los principales objetivos de la ciudad”, dijo entonces. Buscaban, según él, la recuperación de edificios históricos y la remodelación de ámbitos urbanos para crear nuevos equipamientos. Los vecinos no se cansan de reclamar que “los espacios para los madrileños sean para los madrileños”.

Sobre la firma

Andrea Nogueira Calvar

Redactora en EL PAÍS desde 2015. Escribe sobre temas de corporativo, cultura y sociedad. Ha trabajado para Faro de Vigo y la editorial Lonely Planet, entre otros. Es licenciada en Filología Hispánica y máster en Periodismo por la Escuela de Periodismo UAM-EL PAÍS.

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