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Cinco hitos en los ocho meses de presidencia de Susana Díaz

La socialista se ha trabajado un perfil político nacional desde la Junta de Andalucía

Susana Díaz, en la conferencia política del PSOE de noviembre de 2013.
Susana Díaz, en la conferencia política del PSOE de noviembre de 2013.

“Ha nacido una estrella”, concluyó el socialista Juan Alberto Belloch, alcalde de Zaragoza, tras asistir a la conferencia que Susana Díaz dio en el Fórum Europa de Madrid en octubre de 2013. La socialista, a la que la mayoría de dirigentes del PSOE ven ahora como la secretaria general que necesitan, no llevaba ni un mes como presidenta de la Junta, cargo al que accedió sin pasar por las urnas tras la dimisión de José Antonio Griñán. Estos son cinco hitos en su carrera de solo ocho meses como presidenta andaluza.

Septiembre de 2013. Investidura. Díaz, en su discurso ante el Parlamento andaluz, lanzó su primera propuesta al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy: un acuerdo para la regeneración política ante los numerosos casos de corrupción destapados en los partidos. La presidenta andaluza recibió como herencia el caso de los ERE y en sus ocho meses en el cargo ha intentado transmitir una imagen de tolerancia cero ante la corrupción. Díaz invitó a Rajoy a ese gran acuerdo de regeneración. “Un pacto promovido desde Andalucía con vocación nacional”, dijo entonces. Esta frase bien podría definir la estrategia que ha seguido Díaz desde septiembre de 2013: “Desde Andalucía con vocación nacional”.

Octubre de 2013. Fórum Europa en Madrid. Fue su estreno en Madrid y la conferencia que dio fue recibida con agrado dentro su partido. Díaz, como ha hecho desde su investidura, se zambulló de lleno en el conflicto generado en Cataluña. “Cuanto antes desmontemos la trampa del derecho a decidir, más fácil será la salida. ¿Decidir qué, la independencia de Cataluña? Ese derecho no existe. A ese nos oponemos”. A la hora de buscar culpables, la presidenta de la Junta señaló al PP y a CiU. Pero también a su compañero José Luis Rodríguez Zapatero, expresidente del Gobierno: “No fue un acierto afirmar que se aceptaría cualquier texto del Estatuto que viniera de Cataluña”. Poco después, Díaz forzó en el Congreso de los Diputados el apoyo del grupo socialista a una iniciativa de UPyD en defensa de la Constitución y contra el derecho a decidir.

Noviembre de 2013. Conferencia política del PSOE y congreso andaluz. Ante sus compañeros de partido, otra vez en Madrid, fue rotunda: “No lo estamos haciendo bien”. Su intervención en la conferencia política del PSOE federal, interrumpida por los aplausos de los asistentes, fue autocrítica. Y, de nuevo, miró a Cataluña: “Tenemos un proyecto común y ese proyecto se llama España. Ahí tenemos que estar todos los socialistas, todos. Nadie puede echarnos de la defensa de la Constitución”. Díaz era presidenta de la Junta, pero le faltaba asumir formalmente el control del PSOE regional. A finales de noviembre, los socialistas andaluces celebraron en Granada su congreso extraordinario. Los secretarios generales de todas las federaciones del PSOE asistieron a la cita. Y, ante todos los barones de su partido, Díaz desplegó su poder: fue elegida secretaria general del PSOE andaluz con el 98,6% de los votos.

Enero 2014. Reunión con Emilio Botín. Los movimientos de Díaz no se han centrado solo en la política. También ha fomentado las relaciones con los principales empresarios del país. El 15 de enero se reunió en Sevilla con el banquero más importante de España, Emilio Botín, presidente del Banco Santander. Ha mantenido contactos con casi toda la cúpula del Ibex 35. Con ellos ha intentado cerrar convenios de colaboración. Díaz consiguió de Botín un crédito de 500 millones.

Febrero de 2014. Reunión con Artur Mas. La presidenta de la Junta intentó mediar en la crisis independentista ante la falta de diálogo entre Rajoy y el presidente catalán, Artur Mas. El 3 de febrero se reunió con Mas en Barcelona y le propuso una salida: reformar la Constitución. Esta propuesta, que ya había sido defendida por otros socialistas, consistiría en aclarar las competencias y su financiación para intentar evitar los conflictos.