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Una moneda de 12.980 euros

El Gabinete Numismático de Cataluña incorpora a sus fondos, por primera vez, una pieza carolingia del siglo IX

La moneda carolingia adquirida por el Ayuntamiento de Barcelona.
La moneda carolingia adquirida por el Ayuntamiento de Barcelona.

Tiene casi 136.000 monedas, algunas, como las primeras acuñaciones de toda la Península Ibérica realizadas en la colonia griega de Empúries, tienen 27 siglos de antigüedad. Pero ninguna pieza como ésta. El Gabinete Numismático de Cataluña, con sede en el Museo Nacional de Arte de Catalunya (MNAC), acaba de ingresar una moneda inédita en sus fondos. Se trata de una pieza carolingia de plata acuñada en Barcelona en el siglo IX, entre los años 814 y 840. Una moneda rara y bien conservada de la que solo se conocen nueve ejemplares en todo el mundo.

En su anverso se puede leer Ludovicus imp., por el emperador Luis I, “el Piadoso”, hijo y sucesor de Carlomagno y de su mujer Hildegarda de Suabia, que la acuñó durante su reinado. En el reverso se puede leer, de forma clara, Bar-cino-na, por lo que no hay duda de que se estampó en esta ciudad.

Del millar de piezas subastadas solo una fue a parar a una institución catalana

El Ayuntamiento ha pagado por ella un total de 12.980 euros (resultado de sumarle al remate final de 11.000 euros el 18% por gastos de subasta). La moneda fue adquirida en la venta que tuvo lugar a finales de abril en Barcelona en la que se pusieron a la venta 1.120 monedas catalanas de diferentes épocas, una de las citas numismáticas más importantes que se han vivido en la ciudad en los últimos años. Al final, se vendieron más del 92% del total, pero solo esta pieza, que presentó ayer el Ayuntamiento de Barcelona, fue adquirida por una institución pública catalana. La mayoría acabó en manos de coleccionistas privados.

La rareza de estas piezas radican en el hecho de que cuando un rey carolingio fallecía, su sucesor recogía todas las monedas y las volvía a fundir y acuñar con su nombre. Lo explicó ayer durante la presentación de la moneda el conservador del gabinete del MNAC, Albert Estrada-Rius. “Se trata de una pieza perdida o guardada durante años”, explicó el especialista que tiene claro que habría sido “un crimen dejarla perder, ya que salen muy poco al mercado”.

La moneda perteneció, precisó Estrada-Rius, a la importante colección numismática barcelonesa de Manuel Vidal-Quadras, pero tras su muerte en el siglo XIX, se le perdió la pista, seguramente vendida a un coleccionista extranjero.

Según Estrada-Rius, esta moneda, como ha ocurrido siempre, es un elemento propagandístico de primer orden: “Se ve de forma clara la voluntad, a partir de 801, año en el que se conquistó la ciudad de Barcelona, de extender y restaurar el imperio romano cristiano, de llevar a cabo una renovatio, por parte de los emperadores carolingios. Por eso, acuñaron con letra capital romana frente a la grafía endiablada de visigodos y merovingios y establecieron en la parte central del anverso una cruz". Un símbolo que marcó tendencia hasta ahora. “Todavía seguimos denominando a las dos caras de una moneda como cara y cruz”, explicó.

Para él no hay duda de la importancia de la pieza: “No solo habla de la importancia de la ciudad de Barcelona, ya que fue una de las 40 ciudades, capitales de condados carolingios que acuñaron moneda en el imperio; también es de los pocos testimonios de este periodo que han sobrevivido en la ciudad, ya que no existen casi restos de edificios y muy poca de su cultura material, pero la moneda está ahí, fresca como una rosa”, explicó. El aspecto de las acuñaciones en estas ciudades era parecido en todos los lugares, cambiando el nombre del lugar donde se realizaban por lo que “se trataba de piezas producidas por monederos itinerantes que acompañarían a las tropas”, aseguró.

El experto numismático ha comparado la moneda carolingia al sistema actual, y ha señalado que el dinero carolingio podría considerarse “precedente al euro”, debido a que se utilizaba en todo el territorio del imperio.

Pese al precio pagado, no fue, ni mucho menos la moneda más cara de la subasta que celebró en Aureo & Calicó. Otras dos monedas, también carolingias acuñadas en Barcelona y Girona, alcanzaron los remates más altos: 22.000 y 26.000 euros respectivamente. La moneda formará parte del Gabinete, pero no se podrá ver en la sede de Montjuïc, sino en el Museo de historia de Barcelona (Muhba), explicó el concejal de Cultura Jaume Ciurana.