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Mas busca una solución para la consulta “en la que todo el mundo gane”

El presidente de la Generalitat “La situación no se soluciona en una conversación de pie”

El presidente Mas con la presentadora de '.CAT', el nuevo programa de TV-3
El presidente Mas con la presentadora de '.CAT', el nuevo programa de TV-3

Por apenas media hora no ha habido saludo en Barcelona entre el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y el de la Generalitat, Artur Mas, en el foro de marcas renombradas españolas, celebrado esta mañana en Barcelona. Ambos intervenían en el acto (la apertura para Mas; la clausura para Rajoy) y ni uno ni otro han hecho esfuerzos para cruzarse. El presidente catalán ha querido quitar hierro al distanciamiento mostrado hoy en una entrevista ofrecida esta noche en TV-3. "Lo que tenemos entre manos es de una complejidad enorme y no se puede resolver en una conversación de pie". 

No hay ninguna reunión prevista entre Rajoy y Mas, cuyo último encuentro se saldó con un apretón de manos. El presidente catalán ha confiado en poderse ver "en otro formato y de manera más productiva" que en el foro de esta mañana, aunque de su análisis de la situación se deduce que la conversación con Rajoy está lejos de producirse: "Los puentes no son de una gran solidez y eficacia en estos momentos. El problema es que Madrid solo acepta al diálogo si Cataluña renuncia al derecho a decidir", ha lamentado Mas, cuya condición para negociar es hacer la consulta. "¿España como puede seducir a Cataluña?", le ha inquirido la entrevistadora. "Dejándola votar", ha respondido Mas.

El camino hacia la consulta pasa ahora por aprobar la ley de consultas, norma que saldrá del Parlament en septiembre, coincidiendo con la convocatoria formal de la consulta que prevé Mas. El presidente catalán ha prometido "poner las cosas difíciles" al Gobierno central para que no la puedan impugnar al Tribunal Constitucional, como previsiblemente hará. Una de las estrategias de la Generalitat es sostener que la consulta por la independencia no tiene carácter vinculante, sino que se trata de una mera toma de opinión de la ciudadanía catalana. "El resultado no debe ser ejecutable. Será un mandato para sentarse, negociar, y buscar la manera en la que todo el mundo salga ganando". 

Mas no afloja en su camino hacia la consulta presionado por su socio parlamentario, Esquerra Republicana, y la Asamblea Nacional Catalana, entidad privada que ha organizado las marchas multitudinarias a favor de la independencia. Ante la presión de la ANC -su hoja de ruta exige la independencia para dentro de un año-, Mas ha querido dejar claro que "quién toma decisiones son las instituciones", pero también ha subrayado que seguirá utilizando la capacidad de movilización de la ANC para presionar al Gobierno central. "El proceso requiere firmeza, salir a la calle tanto como haga falta en los momentos oportunos, y siempre de manera ejemplar y pacífica". 

El presidente catalán ha confesado esta mañana que el proceso soberanista le supone "un camino personalmente peligroso", y ha acabado la noche reclamando que no se identifique la petición de la consulta como su proyecto personal: "En Madrid se me identifica como la bestia negra. Es una posición reduccionista, no entienden nada de lo que está pasando. Todo esto no me lo he inventado yo. No es un invento enfermizo de un loco. Es un movimiento de un pueblo". 

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