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CiU y PSC pactan una rebaja fiscal para edificar el macrocomplejo BCN World

Artur Mas y Pere Navarro firmarán mañana el acuerdo en Tarragona

El pacto obliga a los operadores a que el uno por ciento de la inversión revierta en el territorio

Terrenos del futuro parque temático Barcelona World en Salou y Vilaseca ( Tarragona) , con el parque de ocio de PortAventura al fondo.
Terrenos del futuro parque temático Barcelona World en Salou y Vilaseca ( Tarragona) , con el parque de ocio de PortAventura al fondo.

Pere Navarro se estrenó como líder del PSC tendiendo la mano a Artur Mas, pero han tenido que pasar dos años y tres meses para que el presidente de la Generalitat se acordara de los socialistas a la hora de cerrar un pacto. La visualización se producirá este domingo en Tarragona, donde el presidente de la Generalitat y el primer secretario del PSC firmarán el acuerdo para cambiar las leyes que hagan falta y facilitar el macroproyecto de casinos, hoteles y tiendas de Barcelona World. 

El nombre del proyecto aún no es definitivo y el pacto prevé que la futura ley incluya una recomendación para que la marca escogida finalmente haga referencia a un topónimo del territorio. El acuerdo también rebaja la tasa de la fiscalidad del juego del 55%, que tributan ahora los cuatro casinos que hay en Cataluña al 10%, y se obliga a los operadores a que el uno por ciento de la inversión revierta en el territorio o en programas ligados a aspectos sociales, como las condiciones de los trabajadores o entidades del tercer sector. Es lo que el PSC califica de “retorno social”. Otra cuestión referida a la fiscalidad es que la tasa turística por persona y noche en los resorts será de 2,25 euros, el máximo que permite la ley.

Los socialistas no escondían ayer su satisfacción por el acuerdo, aunque en sus propias filas no faltan los dirigentes que comparan el proyecto con el fallido Eurovegas, un modelo turístico que rechazan. “El PSC ha humanizado el proyecto y ha conseguido cambios que lo mejoran y benefician a Cataluña”, declaró Alícia Romero, diputada socialista que ha participado en las negociaciones.

Los socialistas dicen que han introducido protecciones y garantías en el urbanismo de la zona, de manera que las actuaciones que se hagan respeten el Plan Territorial Parcial del Camp de Tarragona y el Plan Director Urbanístico del Sietema Costero. “Eso implica que no se podrán edificar hoteles frente al mar”, asegura Romero. Las actuaciones urbanísticas, además, deberán respetar el Plan de Espacios de Interés Natural y el plan director habrá de prever las reservas de suelo para aprovechamiento de cesión obligatoria y gratuita.

Los socialistas esgrimen también como otro logro que el pacto incluya la obligatoriedad de que el plan director deba ser aprobado inicial y definitivamente con el informe previo favorable del Consorcio del Centro cultural y recreativo turístico de Vila-seca y Salou. Al margen de esas modificaciones también “se tendrán en cuenta” las reflexiones del Catálogo del Paisaje del Camp de Tarragona en lo que se refiera a configuración de espacios y edificaciones.

Para el PSC también es un logro que el pacto incluya el compromiso para realizar 23 acciones en política industrial en el conjunto de Cataluña. El Ayuntamiento de Tarragona, los empresarios de la zona y algunas entidades reciben el pacto como agua de abril, pero el proyecto genera el rechazo de varios partidos.

El diputado de Esquerra Republicana Pere Aragonès expresó sus dudas sobre el pacto. Con los datos que hay sobre la mesa, dijo en declaraciones a EL PAÍS, uno de los aspectos más controvertidos —la rebaja de impuestos— “no está justificado”. “En un momento en el que se practican recortes y se aumentan impuestos a la ciudadanía, estas rebajas deben estar muy justificadas”. Aragonés lamentó que el partido no haya recibido la información que ha solicitado sobre el impacto de la medida, lo que será decisivo para “saber si vale la pena”.

Aragonès afirmó que el apoyo de los socialistas al Ejecutivo se explica porque “el alcalde de Tarragona es del PSC y el partido quiere conservar la alcaldía”. ERC, matizó, habría dado “más garantías” que el proyecto sale adelante. El diputado abogó por buscar “otras vías” para relanzar la economía de Tarragona, como la mejora del turismo o la apuesta por el sector químico.

El líder de ICV, Joan Herrera, también se posicionó en contra del acuerdo. Herrera considera que “deja tocado de muerte el modelo turístico catalán” y que “afecta a la marca Cataluña, al Camp de Tarragona y a Barcelona”.

El dirigente ecosocialista arremetió directamente contra la actuación del PSC, de quien dijo que “no es capaz de estar a la altura defendiendo el derecho a decidir pero en cambio defiende las peores políticas de CiU”. En su opinión, el pacto entre Mas y Navarro es el ejemplo de que “un poderoso ha descolgado el teléfono para que se cambie una ley”.

Herrera considera “pan para hoy y hambre para mañana” la rebaja de la fiscalidad en la tasa de juego. “Lo que hacen CiU y PSC con estas decisiones son degradar la imagen y apostar por instalar aquellas mafias que quieren blanquear capital allí donde hay centros recreativos”.