Las hijas de Muñoz Ramonet niegan la sustracción del legado del padre

Las descendientes del industrial anuncian acciones legales contra el concejal Jaume Ciurana El Consistorio las acusó de haberse apropiado de varias obras de arte

Jardín del palacete del coleccionista Julio Muñoz Ramonet, en la calle de Muntaner, en el centro de Barcelona.
Jardín del palacete del coleccionista Julio Muñoz Ramonet, en la calle de Muntaner, en el centro de Barcelona.JOAN SANCHEZ

Nadie dijo que iba a ser fácil. Tras décadas de litigio por el legado que en 1991 dejó Julio Muñoz Ramonet a Barcelona, entre el Ayuntamiento y las cuatro hijas del industrial, el asunto no parece llegar a su fin. La semana pasada se anunció una querella criminal por apropiación indebida y estafa procesal “tras constatarse la sustracción” que el consistorio acababa de poner en el juzgado contra las cuatro hijas. Según anunció, se echaban de menos 672 obras y objetos artísticos tras acceder a la casa en julio pasado.

Este lunes, después de haber permanecido calladas todos estos años, Helena, Carmen, Isabel y Alejandra Muñoz hablaron para defenderse. Y lo hicieron en un comunicado de cuatro puntos en las que aseguraban que “no ha habido sustracción ni falta de entrega de la mayor parte del legado” y anuncian que emprenderán ante los tribunales “las acciones que procedan”, “ante la falta de veracidad de los hechos, y el irreparable y gravísimo perjuicio personal y profesional que se ha producido”. Para ellas, “la difusión de la querella, antes de dictarse el auto de admisión, pretende la condena pública sin procedimiento, sin juicio y sin juez”.

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Pese a que no se concretaba en el texto las medidas a tomar, Sergio Azcona, el nuevo portavoz de la familia aseguró que: “Al mediodía se decidió emprender acciones civiles y penales contra el concejal de Cultura Jaume Ciurana, por faltar manifiestamente a la verdad y atentar contra el honor de los familiares de Muñoz Ramonet”. Por eso, “confiando en los tribunales”, se ejercerán “las acciones para que responda de sus afirmaciones y asuma la responsabilidad de sus actos”.

Según explican, en mayo de 1996 se desestimó una denuncia previa del Ayuntamiento por apropiación indebida y estafa contra las cuatro hijas, confirmado por la Audiencia Provincial. “El Ayuntamiento guarda un culpable silencio sobre este hecho”. Según el Ayuntamiento, el juez desestimó la denuncia “porque no había sentencia que estableciera quién era el propietario de los bienes”.

El comunicado basa sus argumentos que los bienes que se han de entregar son los de 1998, no los anteriores, y alega que ese año se realizó un inventario judicial que el Ayuntamiento dio por válido. Por eso, “lo que hoy dice que deben entregar las cuatro hijas, no es lo mismo que el Ayuntamiento dijo que formaba parte del legado en 1998 que es lo que se ha entregado”. Azcona acusa: “Se olvidan de sus palabras y nos denuncian por obras que el propio ayuntamiento sabía que no estaban. Mienten y añaden cuadros de forma arbitraria”.

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Según el abogado de las hermanas, el inventario de 1968, que el Ayuntamiento hace valer “no es un inventario judicial, sino actos del testador. Muñoz Ramonet dispuso en 1988 en su testamento una serie de bienes, pero no especificó que deban corresponder con los de 1968. En ese lapsus de tiempo pudo hacer lo que él quiso con ellos”. También acusa al Ayuntamiento de no querer colaborar ya que en julio pasado, cuando se entregaron las llaves, “Se negaron a realizar un inventario común, independientemente de que no se estuviera de acuerdo con el resultado”.

“No ha habido sustracción” dicen basándose en un inventario de 1998

Los representantes de la familia no mencionan las tres sentencias; de primera instancia (2007), de la Audiencia Provincial (2009) y del Tribunal Supremo (2012) que durante el largo litigio han condenado a las hermanas Muñoz a entregar el legado a Barcelona. En la última se aseguraba que los bienes del legado “estarán constituidos como mínimo por todos aquellos que aparecen inventariados en las diligencias efectuadas en 1998 más lo que se mencionan en el inventario incluidos en la escritura de 1968”, al no poder acreditar que se hayan vendido o trasladado las obras del interior de la casa. En la lista de 1968 aparecen obras de Eugenio Lucas (39), Fortuny (21), Winterhalter y Bayeu (6), Goya (4), Anglada Camarasa, Mengs, Lucca Giordano (3), Alonso Cano, Pantoja de la Cruz y Sorolla (2), amén de autores que cuentan con una obra, como Berruguete, Murillo, Carreño de Miranda, Ribera, Tiépolo, Zurbarán o Gruneval, que no aparecen en 1998.

Respecto a La Anunciación de El Greco y La aparición de la Virgen del Pilar, de Goya que reclama de forma paralela el Ayuntamiento de Barcelona a las hermanas Muñoz. Fuentes de la familia aseguran que “existe desde 2005 otro procedimiento en un Juzgado de Alcobendas del que no se ha dictado sentencia y por tanto no vamos a emitir opinión ni comunicado alguno”. Las dos obras protagonizaron una denuncia cruzada entre una de las hijas, la fotógrafa Isabel Muñoz y su ex marido, Jesús Castelo, por su desaparición del domicilio conyugal. Fueron recuperadas por la Guardia Civil en 2011, sin que se detuviera a nadie. Tras la muerte de Castelo, en su testamento dejó los cuadros en herencia a sus hijos, que ahora son los que reclaman su propiedad frente al ayuntamiento. Algo que no se había explicado hasta ahora.

Sobre la firma

José Ángel Montañés

Redactor de Cultura de EL PAÍS en Cataluña, donde hace el seguimiento de los temas de Arte y Patrimonio. Es licenciado en Prehistoria e Historia Antigua y diplomado en Restauración de Bienes Culturales y autor de libros como 'El niño secreto de los Dalí', publicado en 2020.

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