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Los ciudadanos desmienten el optimismo económico de Mas

El 25% de los catalanes tiene problemas para pagar su vivienda, y la mitad cree que la calidad de vida ha empeorado

Francesc Homs.
Francesc Homs.

Estamos en un momento donde las principales dificultades que hemos sufrido durante años parece que las empezamos a dejar atrás", dijo el presidente de la Generalitat, Artur Mas, el pasado domingo, en un discurso sobre políticas sociales en el que en todo momento se refirió a la crisis en pasado. Es la misma percepción que empezó a introducir el consejero de Empresa y Ocupación, Felip Puig, en septiembre: "Toca pensar que la crisis se ha acabado y que ya es pasado".

Estas son solo dos muestras de que el discurso del Gobierno catalán, compartido con el Ejecutivo de Mariano Rajoy y las élites económicas, es claro: lo peor de la crisis ya ha pasado y 2014, año electoral, será el del "cambio de rasante", en palabras del propio Mas. El presidente catalán inauguró el año con un discurso optimista, viendo "claros" en la lucha contra la crisis y confiando en generar nuevos puestos de trabajo. Una consigna que se ha trasladado al mensaje de todos sus consejeros.

El optimismo del Gobierno contrasta, sin embargo, con las sensaciones de los ciudadanos. El último sondeo del Centro de Estudios de Opinión, el ente demoscópico de la Generalitat, muestra cómo la percepción de los catalanes dista mucho de parecerse a la positividad que transmite el Gobierno

El 24,3% de los sondeados asegura que tiene dificultades para pagar los gastos relacionados con su vivienda, frente al 67,4% que no tiene problemas. La sensación de los que van apurados es de estancamiento: todos consideran que su situación se mantendrá en los próximos 12 meses.

La encuesta del CEO se ha dado a conocer ahora, pero se hizo en diciembre a 1.600 personas. Nueve meses antes, en marzo, el ente demoscópico hizo una de idénticas características que demuestra que el porcentaje de personas con dificultades para pagar su vivienda aumenta ligeramente, del 22,8% al 24,3% del último sondeo.

Francesc Homs cree que hablar de la salida de la crisis "va bien para la moral colectiva"

La visión negativa del panorama económico no solo la sufren los ciudadanos con problemas para llegar a fin de mes. Los datos del ente demoscópico también muestran que las percepciones de la mayoría son negativas: el 57,5% de los ciudadanos preguntados consideran que la calidad de vida en su barrio ha empeorado en el último año; el 28,1% la ve igual y solo el 13,5% ve el panorama mejor.

La esperanza en la creación de empleo tampoco es equiparable entre la clase política y los ciudadanos. Mientras el Gobierno de CiU sigue confiando en la reforma laboral que votó junto al PP para crear puestos de trabajo a corto plazo, la mayoría de sondeados por el CEO opinan que el desempleo no mejorará: solo el 25,5% afirma que se crearán puestos de trabajo en los últimos meses.

Los ingresos que los ciudadanos preguntados por el CEO declaran ayudan a entender sus percepciones frente a la crisis: El 27,7% cobra menos de mil euros al mes. El 17% no alcanza esta cantidad ni sumando todos los sueldos que entran en su casa, y un 33,4% adicional sitúa los ingresos totales en el núcleo familiar entre los 1.000 y los 2.000 euros mensuales.

El diagnóstico que muestra el sondeo del CEO no parece incomodar al Gobierno catalán. Su portavoz, el consejero de Presidencia Francesc Homs, defendió ayer el discurso optimista que el Ejecutivo ha practicado durante la crisis. Homs manifestó que el Gobierno ha intentado siempre hablar con "cautela y prudencia" de la mejoría económica, pero que la percepción de que la crisis se está acabando "va bien para la moral colectiva". Homs deslizó que si la Generalitat muestra este discurso es para dar oxígeno a los ciudadanos. "Si hay una pequeña buena noticia nos la tenemos que regalar mutuamente. Estamos pasando por una mala época, démonos la posibilidad de cogernos algo de esperanza".