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OPINIÓN

Acudir a una manifestación singular

Las políticas impulsadas por el FMI, la Comisión Europea o el Banco Central amenazan con alargar en el tiempo las políticas de austeridad

El domingo, CC OO, junto con otros sindicatos y la presencia del secretario general adjunto de la Confederación Europea de Sindicatos (CES), nuestras confederaciones estatales, así como de Francia o Italia y el apoyo de sindicatos de toda Europa, nos manifestamos en Bilbao.

Es una manifestación singular, porque singular es que en nuestra ciudad se den cita algunos de los organismos y empresas más influyentes del mundo (FMI, OCDE, Comisión Europea). Y, sin duda, sus influencias están teniendo mucho que ver en las cosas que nos pasan cotidianamente.

Las políticas impulsadas desde estas instancias como el FMI, la Comisión Europea o el Banco Central amenazan con alargar en el tiempo las políticas de austeridad. La crisis sigue manteniendo en jaque a muchas de las economías de la Unión. Las medidas adoptadas para su solución han causado la devastación de sistemas sociales, minado la legitimidad democrática de los Estados, acelerado el retroceso en el nivel de vida de millones de personas y supuesto un grave ataque a los derechos de los trabajadores, especialmente en los países del sur. Frente a esta situación, los sindicatos apostamos por un cambio de rumbo en las políticas europeas.

La CES ha lanzado una propuesta: Un nuevo rumbo para Europa: Plan de la CES para la inversión, el crecimiento sostenible y empleos de calidad incluye un objetivo de inversión del 2% del PIB de la UE por año durante un periodo de 10 años centrado en la creación de empleos de calidad con el que se podrían crear hasta 11 millones de nuevos puestos de trabajo.

Somos conscientes del intento de desregular las instituciones de intervención sindical al dictado de los preceptos de la troika. La ruptura de las negociaciones colectivas busca la devaluación salarial disminuyendo la tasa de cobertura de los convenios colectivos. Este ajuste salarial que se pretende generalizado constituye ya un problema económico. Difícilmente tendrá los efectos declarados para mejorar el sector exterior en una economía global donde el Este de Europa y otras áreas económicas siempre tienen un nivel salarial menor. En cambio, supone una contracción de la demanda interna que perjudica la economía y el empleo.

Igualmente, se pretende expulsar a las organizaciones sindicales de los espacios de concertación social para la aplicación de la agenda unilateral de devaluación. El sindicalismo europeo reivindica, por el contrario, los sistemas de negociaciones colectivas de amplia cobertura y el diálogo social, también en las instituciones comunes europeas, como modo de conformar una ciudadanía europea inclusiva y una sociedad cohesionada.

La denuncia de las llamadas políticas de austeridad y sus efectos es uno de los motivos que nos llevan a manifestarnos. Otro es recuperar el papel de la democracia para gobernar y condicionar al poder que, de facto, ejercen los grandes lobbys económicos. La economía se ha autonomizado del poder público y le dicta normas fuera de los consensos sociales. Esto está deteriorando la calidad y legitimidad de la democracia. Por eso necesitamos dar un salto en la constitucionalización de Europa. Volver a embridar a la economía pasa por compartir y federalizar espacios de intervención. Pública, política y también sindical. No hay atajos en el repliegue autárquico, ni torres de marfil.

Para todo ello es necesaria la presencia en las calles de Bilbao este domingo, como el sindicalismo europeo volverá a hacer el 4 de abril en Bruselas y otras ciudades.

Unai Sordo es secretario general de CC OO de Euskadi.