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Mas pide una “oferta de Estado” para renunciar a la independencia

Dos ‘lobbies’ económicos avisan al presidente catalán de los riesgos de la secesión

El colectivo ha impulsado la plataforma '¿Catalunya sin Europa? ¡No!'

Francesc Homs, portavoz del Ejecutivo catalán, rechaza valorar la iniciativa empresarial

El desafío soberanista que impulsa el presidente catalán Artur Mas recibió ayer sendos varapalos por parte del Círculo de Economía y de una plataforma formada por empresarios alemanes. Los dos lobbies económicos alertaron, el primero directamente al presidente, y el segundo mediante un manifiesto, del impacto negativo del proceso independentista. En el caso del Círculo, su presidente, Anton Costas, avisó de la frustración que puede generar el proyecto durante una reunión de la entidad con Mas en el Palacio de la Generalitat. Fuentes conocedoras del encuentro, al que asistieron unas 20 personas, indican que Mas aseguró que solo renunciará a su hoja de ruta si le llega lo que denominó “oferta de Estado”. Se trataría, aclaró, de lograr un plan alternativo a la independencia, una suerte de tercera vía. Eso sí, avisó de que solo la consideraría si llegara avalada por el PP, el PSOE, la Corona, el Tribunal Constitucional y el Supremo.

Declaración de Barcelona

Este es el texto, titulado Declaración de Barcelona, que han firmado los empresarios y profesionales liberales alemanes:

"Como empresarios, ejecutivos, profesionales  liberales y residentes en Catalunya, observamos con gran preocupación las tendencias independentistas, que tienen como finalidad separar a Catalunya de España. En este momento queremos manifestar nuestra postura. Si Catalunya se separa de España, ya no pertenecerá a la Unión Europea. Las negociaciones de adhesión para reincorporarse de nuevo durarían años y requerirían unanimidad. Si Catalunya quedara fuera de la Unión Europea, es dudoso que el euro siga siendo su moneda oficial. No existiría la financiación a través del Banco Central Europeo. Tampoco existiría la libre circulación de trabajadores, mercancías, servicios y capitales. Todos los convenios para evitar la doble imposición y los referidos a la Seguridad Social deberían renegociarse en un largo proceso. Todo esto conllevaría nefastas consecuencias para la economía en Catalunya. Alertamos de los peligros de un fervor nacionalista, que en el último siglo ha traído sufrimientos inmensurables sobre Europa y que tampoco traerá nada bueno para Catalunya".

Con este argumento, Mas intentó persuadir a los empresarios de que la Generalitat ya intentó en el pasado llegar a acuerdos con los Gobiernos de turno que, según él, siempre fracasaron. Este sería el caso del Estatuto de 2006, aprobado en las Cortes y recortado después, a petición del PP, por el Constitucional. Mas añadió que necesita una segunda garantía para renunciar a la secesión: que el hipotético plan que presente el Estado sea sometido a referéndum. Según dijo a los empresarios, ningún acuerdo entre Gobiernos puede sustituir la votación. “No lo digo en mi defensa, de hecho yo ya estoy quemado”, dijo Mas. Miembros del Círculo de Economía le insistieron en la necesidad de abandonar la ruptura y abrazar una tercera vía que permita un acuerdo intermedio.

Esa tercera vía o el modelo alemán fueron soluciones consideradas por la plataforma ¿Catalunya sin Europa? ¡No!, que ayer presentó el manifiesto Declaración de Barcelona, suscrito por unos 60 empresarios y profesionales liberales, la mayoría alemanes. El texto recoge todos los males que auguran para Cataluña quienes se oponen al soberanismo: unas consecuencias “nefastas” para la economía catalana porque comportaría la salida inmediata de Cataluña de la Unión Europea y la dudosa continuidad en el euro. El portavoz, Albert Peters, reveló que muchos ejecutivos no han firmado el texto por miedo a comprometer a sus empresas —sí lo ha hecho Erwin Rauhe, consejero delegado de BASF-España— y avisó de que temen su inseguridad jurídica en caso de ruptura.

Croacia ha tardado 20 años en ser admitida como un miembro más en la UE", dice Peters

La declaración alerta, además, de los “peligros de fervor nacionalista” que provocaron “sufrimientos inmensurables” en el siglo XX y que no traerán “nada bueno” para Cataluña. Cuestionado sobre la comparación, Peters citó que Croacia tardó 20 años en ser miembro de la UE. La iniciativa fue deplorada por CiU, Esquerra e Iniciativa y Francesc Homs, portavoz del Gobierno catalán, se negó a valorarla y apuntó que lo que causa estupor es la falta de diálogo del Gobierno de Rajoy. Joan Tardà (ERC) tildó de “penoso” que directivos de firmas alemanas “enriquecidas gracias al nazismo” critiquen al nacionalismo catalán. Los ecosocialistas aconsejaron a los empresarios que dediquen sus esfuerzos en controlar a Angela Merkel. Por contra, el PP celebró la valentía del grupo y el PSC pidió claridad de las consecuencias de la secesión.

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